Un día como hoy, pero hace una década, el mundo del ciclismo amaneció con una terrible noticia: seis corredores del Giant Alpecin habían sido arrollados por un coche cuando entrenaban en Alicante. Como resultado, los pedalistas fueron hospitalizados con fracturas varias, especialmente John Degenkolb -que nunca volvió a ser el mismo- y Chad Haga, quien fue evacuado en helicóptero. A 10 años del brutal atropello a Giant que quedó olvidado.
Degenkolb nunca volvió a ser el mismo
Lamentablemente, cada año se repiten noticias sobre ciclistas atropellados entrenando, muchas veces con consecuencias fatales. Y cada vez que alguien reporta un incidente, vuelven el recuerdo de media docena de corredores de Alpecin tendidos en el suelo. En esa ocasión los hechos fueron tragicómicos, porque posteriormente se supo que habían sido arrollados en Alicante –donde los equipos se preparan– por una ciudadana británica que se cruzó de carril, obviamente confundida por cómo se maneja en su país.
Los primeros reportes fueron un auténtico parte de guerra: Degenkolb fue operado por fracturas en una pierna, un antebrazo y un dedo de la mano, mientras que Haga estaba más comprometido, fue transportado de urgencia en helicóptero e intervenido quirúrgicamente en el codo, el mentón y una órbita del ojo. Un periodista que estaba presente recordó al norteamericano y lo resumió en una frase tremenda: “Le sostuve la cabeza para detener el sangrado”, dijo Nick Klaessens.
“Le sostuve la cabeza para detener el sangrado”
Los otros lesionados fueron Warren Barguil, con fractura de escafoides, y Max Walscheid, con fracturas en una mano y en una tibia. Fredrik Ludvigsson y Ramon Sinkeldam sufrieron arañazos y contusiones por todo el cuerpo. Poco, considerando la magnitud del impacto, según señalaron tiempo después los involucrados. “Tenemos suerte de estar vivos”, había dicho Degenkolb por esas horas, apelando a sus redes sociales.
Y así fue. Pero las secuelas físicas y mentales perduraron en el tiempo y, de hecho, el propio Degenkolb nunca volvió a ser el ciclista ganador que brilló entre 2012 y 2015, ganando etapas en grandes vueltas y peleando y consiguiendo Monumentos como San Remo y Roubaix. Una década más tarde, con 37 años, acabará contrato en diciembre y es incierto saber si seguirá compitiendo, pero el equipo aprecia su rol como líder y, eventualmente, sus apariciones en alguna que otra competencia adoquinada.
A 10 años del brutal atropello a Giant que quedó olvidado
A todo esto, el periodista presente en el incidente escribió un libro en el que los corredores dejaron sus memorias al respecto, algo casi terapéutico. “Me sorprendió que los ciclistas no habían vuelto a hablar del tema. Personalmente me cambió el modo de ver las cosas. Cuando ves que caen piensas que deben estar sufriendo, luego vuelan a casa a recuperarse y te olvidas durante meses, hasta que vuelven”, indicó Klaessens a Wieleflits.
La cuestión es que los protagonistas le contaron cómo impactó el hecho y, por ejemplo, Barguil adoptó un enfoque más relajado con el ciclismo tras el suceso y que aceptaba más invitaciones de índole personal como, por ejemplo, para ir a pescar. “Es lógico, fue un evento desgarrador que cambió sus vidas para siempre”, cerró el autor del libro que se presenta hoy y amén del beneficio personal para el autor, traerá a la memoria un incidente del que poco más se habló aún cuando cada año se repiten hechos similares.
Descubre más desde Ciclismo Internacional
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.

