Con el dedo apuntando al cielo, Van Aert pasaba por la meta del velódromo de Roubaix. No podía creerlo, mientras recibía las felicitaciones de sus jefes de equipo e incluso de Mathieu van der Poel, su eterno rival, quién fue uno de los primeros en estrecharle la mano. Miles de veces lo dieron por vencido, pero sigue ahí, otorgando al ciclismo algunos de sus momentos más emotivos en tiempos recientes. Con una carrera medida e inteligente, el belga de Visma – Lease a Bike logró el triunfo que más quería conseguir en París-Roubaix contra Tadej Pogacar. Ese que hace tres años atrás, un pinchazo en Carrefour de l’Arbre lo hizo derrumbar, ese que las lesiones le impidieron por completo en los dos últimos años.
A las lágrimas, Van Aert dedica su triunfo a un ex compañero fallecido: “En mis sueños hice este sprint tantas veces”
“No hay mejor manera de ganar que llegar a la meta junto al campeón del mundo. Ganarle al sprint es algo muy especial para mí”, afirmó tras su victoria. “Cuando nos dirigíamos al velódromo, seguí mi plan al pie de la letra. Había corrido ese sprint tantas veces en mis sueños que sabía exactamente qué hacer. Lo más difícil fue llegar hasta allí. Estaba al límite para no perder de vista a Tadej, pero valió la pena”.
Lo merecía como pocos.
Las lágrimas y alegría de Van Aert tras ganar la París-Roubaix. EJEMPLO.#ParisRoubaix pic.twitter.com/VAXrqvhxyC
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También explicó su gesto apuntando con el dedo al cielo: se trata de un tributo a Michael Goolaerts, compañero de Van Aert en el Vérandas Willems-Crelan, el equipo con el que compitió hasta llegar a Jumbo Visma en 2019. El corredor belga falleció a los 23 años, el 8 de abril de 2018 al sufrir un paro cardíaco en el medio de la París Roubaix. Ese día también era el debut de Van Aert en el “Infierno del Norte”. “Desde aquel día, quise ganar aquí y alzar la voz al cielo. Esta victoria es para él, para su familia y para todos los que estuvieron allí con nosotros «Las personas cercanas a mí saben cuántas veces tuve que levantarme. Por eso esto significa todo para mí”, contó Van Aert.
DAMES EN HEREN,
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Momentos emotivos
Se trató de un día sin dificultades para el corredor de Visma, sufriendo dos averías mecánicas: una en los primeros sectores adoquinados, y otra a 71 kilómetros de la meta, que le hizo perder más de 30 segundos con respecto al grupo de cabeza, pero no se puso nervioso por ese momento. “Fue un día muy duro y desde entonces, de alguna manera, he tenido mucha mala suerte en esta carrera, pero también me ha aportado experiencia. Incluso hoy, cuando la suerte no estuvo de mi lado, seguí creyendo y finalmente la recompensa está aquí”.
Con mayor confianza que en años anteriores, Van Aert entró posicionado a la cabeza del grupo en el Bosque de Arenberg y luego atacó en Mons-en-Pévèle convirtiendo la carrera en un mano a mano contra Pogacar y evitando el reingreso de Van der Poel. “Es una carrera tan caótica, cada corredor que llega a la meta tiene su propia historia y por eso es tan hermosa. Puede ser dura, pero en un día como este es la mejor carrera que existe”. Finalmente Van Aert es ganador de París-Roubaix, en lo que fue el mayor triunfo de toda su carrera cuyo palmarés no le hace justicia. Y hoy todo el ciclismo lo celebra.
History written. ✨ pic.twitter.com/MRzmKMUEDa
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