A los 9 Seixas tenía problemas al coordinar sus movimientos, a los 10 “entendía mejor el ciclismo que nosotros”

Paul Seixas con Pogacar y Evenepoel en los Europeos 2025. Tadej Pogacar, Remco Evenepoel y Paul Seixas en el podio del Campeonato Europeo 2025.

Más que una revelación, fue una ratificación. A tan solo 19 años, Paul Seixas compitió de igual a igual contra dos establecidos como Juan Ayuso y Joao Almeida, incluso derrotándolos en una etapa, y dejó sin respuestas al costoso tridente INEOS de Oscar Onley, Thymen Arensman y Kévin Vauquelin. Pero, la realidad, es que ya no es una sorpresa lo del joven francés, top 10 en el Critérium du Dauphiné y Lombardía, ganador del Tour de l´Avenir y podio en los Europeos detrás de Tadej Pogacar y Remco Evenepoel. Las expectativas son inmensas: no solo para los franceses que no ven a un ganador del Tour desde hace más de 40 años, sino también para los aficionados que buscan un nuevo Hautacam 2022: un corredor que rompa con el monopolio de Pogacar. Pero Seixas no vino de la noche a la mañana, sino que fue la culminación de una formación que lleva más de 10 años.

Tuvo que insistir para iniciar en el ciclismo

“Probó 85 deportes diferentes antes de empezar con el ciclismo”, señaló Emmanuel, su padre, en una entrevista publicada por L´Equipe poco después de su segundo puesto en la general de la Volta ao Algarve, a solo 14 segundos de Ayuso, el ganador. Nadie en su familia montaba en bicicleta y tuvo que insistir para que le dieran el permiso. “Recuerdo una larga caminata en el Valais, Suiza, cuando tenía dos años. Caminó hasta quedar exhausto y le encantaba. En las montañas, los niños a veces se sientan en una roca porque están hartos. Paul iba delante, esperándonos. A los dos o tres años, empezó a hacer listas para Papá Noel, con los picos que quería escalar a nuestro alrededor”

Paul, “Pequeño Paul” o “Polo” entró al club Lyon Sprint Évolution de su ciudad natal en junio de 2014, a los 7 años. “Mi primer recuerdo es llevar a los niños a una cuesta de 1,5 kilómetros al este de Lyon, para una de las pocas sesiones de entrenamiento fuera de la pista y los ejercicios”, afirmó Guy Chabrier, presidente del club, junto a Marc Pacheco, director de pista del club. “Normalmente, cada uno sube a su propio ritmo; no hay que empezar demasiado rápido si se espera terminar. Paul, en cambio, casi se escabulló; Me subí a su rueda y me quedé sin aliento después de un kilómetro”.

A los 9 Seixas tenía problemas al coordinar sus movimientos, a los 10 “entendía mejor el ciclismo que nosotros”

Seixas en el club de Lyón (DR – AFP)

“Empezamos con juegos de habilidad, sprints de 60 metros y circuitos cortos. Nunca lo oímos quejarse de un entrenamiento ni quejarse. En casa, el niño pasaba dos horas a la semana en el garaje con su madre, practicando alrededor de conos para mejorar sus habilidades”, manifestó, por su parte, Pacheco.

“A los nueve años, Paul era flacucho y tenía problemas para coordinar sus movimientos”, contó por su parte Mickaël Buffaz, su primer entrenador en el club y ex ciclista de Cofidis entre 2007 y 2012. “Lo animé a escalar para que pudiera trabajar la coordinación del tren superior e inferior. Lo más difícil era frenarlo. Se divertía tanto que se excedía; le costaba parar. A veces me preocupaba. Sentíamos que necesitaba soltarse, abrirse a los demás. El ciclismo fue una liberación”. Paul supo expresar un rasgo clave de su carácter: la voluntad de ganar, de ir más allá, de ser un luchador”.

Tal como señalan ahora en Decathlon, en ese momento también era introvertido. Tuvimos que enseñarle a aceptar que podía ser un motor en un grupo, que podía convertirse en el capitán de ruta de sus compañeros. Al principio, no hablaba en absoluto; pensé que podría ser un síntoma de su condición, aunque era evidente que había tenido una buena educación y era inteligente. Formó su adolescencia en el club; el ciclismo lo ayudó a madurar”. En el club, Seixas acumuló 30 victorias al año entre los 9 y 14 años. “Aún no usábamos la palabra ‘fenómeno’, pero veíamos que estaba muy por encima del resto. Vivía para el deporte”. “A los 10 años, no hablaba de otra cosa y sabía más de ciclismo que nosotros”, afirma Chabrier, presidente del club.

“Tenía el aspecto de un científico un poco loco”

Obligado por un traslado de su madre profesora, se tuvo que cambiar de club al Vélo Club Villefranche Beaujolais de Asne, a 25 kilómetros al norte de Lyon, en septiembre de 2021. “Durante la primera concentración de equipo, con los sub-16, vi llegar a este chico, un poco excéntrico, un poco diferente a los demás, y pensé que iba a ser difícil”, dice a L´Equipe Lilian Ruet, su directora deportiva sub-17. “Pero durante uno de las primeras carreras, vi cómo interactuaba con los demás, cómo se convirtió en líder en dos segundos a pesar de no conocer a nadie. Tenía valores y un corazón de oro”. Su lado humano era muy marcado y rápidamente se ganó el apoyo de todos sus amigos. Tenía el aspecto de un matemático, un científico un poco loco, en su propio mundo, pero al final muy sensato. El chico que siempre llegaba a tiempo y nunca causaba problemas”.

Y tal como la personalidad, también otras cosas no cambian como sus permanentes descuidos, incluyendo pérdidas de mochilas, horas de buscar pertenencias temiendo reprimendas hasta una carrera de la Copa de Francia en donde se olvidó de enganchar su dorsal. “Paul sabía que tenía talento y habilidad, pero solo quería jugar; eso me impactó mucho. No era el más ruidoso, pero se integraba con facilidad. A veces reservado, a veces distraído, sus actuaciones sobre la bicicleta hicieron que los chicos confiaran en él y lo escucharan”, narró Yann Berny, director deportivo del club en 2021. Fue así como paso a paso fue acumulando títulos de campeón de Francia en todas las categorías y en varias disciplinas, incluyendo el ciclocross, del cual Decathlon lo obligó a abandonar por el riesgo que implicaba.  https://ciclismointernacional.com/francia-prohibio-a-seixas-seguir-en-el-ciclocross/

“Siempre tuvo un enfoque inteligente y colaborativo. Le salía de forma natural. Todas sus reuniones informativas eran relevantes y reflexivas. Es la mejor recompensa para nosotros, nuestro orgullo. Tenía una cultura de gratitud. Al irse, fue como un pájaro que abandona su nido, y me dijo que nunca olvidaría lo que había hecho por él”, contó Berny.

El Seixas actual

¿Y ahora que vendrá? Decepcionado con sí mismo tras no poder conquistar la general de Algarve, Seixas indicó a The Athletic, medio de The New York Times antes de la carrera:  “Ahora que estoy metido de lleno, empiezo a saber cómo va cada carrera y cómo está mi nivel comparado con el de otros ciclistas. Así que ahora tengo objetivos claros. Y también tengo mucha más confianza en lo que puedo hacer y a lo que puedo aspirar. El año pasado ya tenía mucha potencia, pero ahora está mejorando”.

Su director deportivo Julian Jurdie reveló sobre su desempeño en Algarve: “Está aprendiendo cada día. Por ejemplo, en la sesión informativa tras la primera etapa, su compañero de equipo Oliver Naesen dijo sobre el posicionamiento: ‘Paul, tienes que estar más presente con nosotros’. Y la respuesta de Paul fue: ‘Sí, pero siempre he estado acostumbrado a estar solo en el pelotón, a posicionarme solo en las carreras júnior’. Y Naesen le dijo: ‘Tienes corredores a los que les pagan para que te posicionen, tienes que aprovechar eso’”

“Siempre digo que mi mayor sueño es ganar el Tour de France. Creo que es el mayor logro que se puede tener como ciclista. Y luego, ganar el Campeonato del Mundo en 2027 en Alta Saboya. Es algo muy personal para mí porque mi abuelo paterno, quien me inculcó el deseo de empezar a montar en bicicleta, vive a cinco kilómetros del recorrido”, dice Seixas. “Todos pueden mejorar. Nunca se llega al final. Pero tengo algunos puntos en particular. Empieza con la comida: comía sano, pero no prestaba tanta atención. Ahora, me concentré más en la concentración, comiendo alimentos saludables para mi cuerpo con mucha precisión”

“No se puede tener miedo de nadie en una carrera”

Seixas también mencionó algunos puntos que intentó mejorar en la pretemporada: “Empecé a hacer ejercicios de respiración para mejorar mi capacidad. Además, lleva tiempo: solo tengo 19 años, así que sigo mejorando y ganando músculo. He subido dos kilos y ahora me siento mejor”.

“Cuando tengo prisa, puedo cometer errores porque no es mi naturaleza. Ahora intento mejorar ese aspecto porque a veces la calma es genial; mantengo la calma en cualquier situación, no pierdo la energía en una carrera ni nada por el estilo”, manifestó el francés, que apenas aprobó el examen de conducir hace meses y conduce un Volkswagen Tiguan usado.

“Nunca tengo miedo. Algo que siempre he tenido presente es que no se puede tener miedo de nadie en una carrera. Hay que tenerles respeto, por supuesto, porque son increíblemente fuertes. Pero nunca le tengo miedo a nadie antes de una carrera. Porque si tienes miedo, ya has perdido”, cerró Seixas quién todavía no sabe si debutará en el Tour de France este año como su primera gran vuelta, pero que algo dejó claro: es el próximo gran talento a seguir en el ciclismo.


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