Atropellan en España a ciclista de Soudal y la historia se repite. Lamentablemente se siguen sucediendo casos que dejan a la vista la compleja relación entre ciclistas y automovilistas a la hora de compartir las rutas. Ahora la víctima fue el joven Gianmarco Garofoli, embestido a más de 100 km/h por un conductor que se dio a la fuga. Increíblemente, el atleta salió ileso e incluso encontró poco después el coche, haciendo la denuncia de inmediato.
“Si me hubiera golpeado de lleno hoy posiblemente no estaría vivo”
Aún haciendo todo bien, los ciclistas son el eslabón débil en las carreteras, y así lo compróbó Garofoli en primera persona. El ciclista de 23 años estaba entrenando en España cuando un vehículo lo golpeó desde atrás, según él mismo contó en sus redes. “Me cuesta encontrar las palabras”, dijo. “Me chocó un auto que se dio a la fuga: vino desde atrás, a toda velocidad, por encima de los 100 km/h, superando la velocidad máxima”, relató.
“Yo era perfectamente visible: vestía de amarillo neón y tenía una luz roja titilando. Aún así, él no bajó la velocidad, no se movió, no hizo nada. Llegó por detrás y me golpeó con el espejo y la parte delantera del auto”, detalló. “Entendí enseguida que si me hubiera golpeado de lleno hoy posiblemente no estaría vivo”, expresó el italiano, quien recientemente completó el AlUla Tour en la vigésima posición.
Pero la historia no acabó allí, porque el pedalista pudo volver a rodar y descubrió a su agresor de camino al hotel. “Tras el impacto me sentí indefenso, frágil, completamente a merced de algo que no podía controlar. Pero lo peor no fue el golpe: fue ver que el conductor no paraba. Se escapó dejándome tirado en el asfalto, como si mi vida no valiera nada”, lanzó el ex Astana, que está en su segunda temporada con Soudal.
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Atropellan en España a ciclista de Soudal
“Por cosas del destino, mientras volvía al hotel todavía conmocionado, ví el Seat blanco. Coincidía perfectamente con el auto que me chocó y tenía el espejo roto. El mismo que yo había levantado del suelo unos minutos antes”, relató, compartiendo la foto del vidrio en cuestión. “De inmediato llamé a la Guardia Civil, que se hizo cargo enseguida e identidicó al conductor”, completó el de Ancona, ahora miembro de una lista extensa que no dejará de incrementarse nunca: la de los ciclistas embestidos por automovilistas.
“Posteriormente fui al hospital y afortunadamente no tenía nada roto, solo algunos raspones en el lado izquierdo de mi cuerpo. Pero por dentro, algo se rompió”, soltó. Obviamente se refiere al impacto mental del hecho y de saberse tan vulnerable y a merced de terceros, aún habiendo cumplido con todas las medidas de seguridad que se exigen para circular por rutas abiertas. A ver si la guardia civil, tan quisquillosa con los ciclistas también se pone en esas con los automovilistas.
Finalmente, Garofoli dejó una reflexión. “Comparto esto pero no para crear controversia, sino para recordar lo indefensos que somos en las rutas y que solo toma un segundo, una mala decisión, para cambiar una vida. Hoy es lo que es. Mañana empezaré de nuevo, con un poco más de miedo, pero agradecido de aún estar aquí”, cerró el ciclista, que sufrió este incidente días después de que se cumpliera una década de un atropello en masa al Giant, también en España.
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