Cayó hace unos días y sus lesiones son tan graves que perderá toda la temporada. Así de terrible como suena es lo que le toca vivir a Damien Touzé, ciclista de Cofidis que se accidentó durante el Tour de Omán y acabó con múltiples lesiones que, además, ponen en riesgo su futuro a largo plazo en el pelotón. Tras reiteradas operaciones, los médicos estiman una recuperación inicial de siete a ocho meses.
“Sentí que me habían destripado”
Lamentablemente, a Damien Touzé le tocó vivir el lado feo del ciclismo. El galo se cayó durante la etapa 4 del Tour de Omán y como consecuencia de ello el saldo de lesiones fue tremendo: laceración en el bazo, fractura de fémur y tibia, varios ligamentos rotos y una perforación intestinal que no se había detectado inicialmente y requirió una intervención de emergencia. Pero no quedó ahí, porque tras diez días hospitalizado en Omán, volvió a Europa y tuvo más quirófano.
En Bélgica se lo sometió a una operación abdominal y en breve tendrá otra en la rodilla, complementarias a las que recibió la semana previa. Por eso, a sus 29 años y en temporada en la que acaba contrato, se perderá todo el curso. En ese contexto, no es extraño que Touzé tema por su futuro en el pelotón, tal como contó a Ouest-France.”No sé si podré volver al deporte de alto rendimiento”, comenzó el puncheur, en su segunda campaña con Cofidis, conjunto en el que ya había militado antes de la pandemia.
Damien contó su accidente. “Estaba a punto de beber y mi rueda delantera patinó sobre una luz de las que están en el asfalto (NdR: los conocidos ojos de gato), justo sobre la línea blanca. Mi mano se soltó del manillar, perdí el equilibrio y salí volando hacia el guardarraíl a 60km/h”, narró. “En ese momento me pude levantar, pero enseguida noté que mi pie estaba junto a mi muslo y entendí que no era normal”, recordó.
Cayó hace unos días y sus lesiones son tan graves que perderá toda la temporada
“De inmediato sentí un dolor intenso en el estómago, pero no me dí cuenta de la gravedad de la situación”, advirtió. Para peor, los médicos no se dieron cuenta del problema más severo. “Inicialmente no encontraron el agujero en el intestino y eso empeoró mi estado”, lo que derivó en una nueva intervención en Bélgica. “No habían cerrado la banda abdominal, era como si me hubieran destripado”, soltó.
“Tuve un inicio de peritonitis, fiebre alta y pasé diez días sin comer. Pensé que nunca volvería a casa”, concluyó el ciclista, que desde entonces perdió diez kilos de peso y ahora simplemente lucha por volver a ser una persona sana y ni siquiera tiene el ciclismo en el horizonte. Habrá que ver si se recupera y si cuando lo hace aún alguien confía en él como para ofrecerle un contrato. Las cosas no están de maravillas en Cofidis pero el cambio de mánager quizás le juegue a favor ya que se optó por un acercamiento más “humano” que el de Cédric Vasseur, conflictivo jefe previo.
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