Ciclistas se oponen a refuerzo de controles antidoping

Controles antidoping en el Tour de France Controles antidoping en el Tour de France (Cyclist)

El pasaporte biológico, instrumento clave en la detección de irregularidades como sucedió con Oier Lazkano, sumará un nuevo conjunto de datos para realizar el seguimiento antidoping de los corredores del pelotón: los números del potenciómetro. Y la Asociación de Ciclistas Profesionales (CPA, por sus siglas en inglés) ya alzó la voz en contra de la medida.

Ciclistas se oponen a refuerzo de controles antidoping

El pasaporte biológico registra a través de la carga de datos en el sistema ADAMS (Sistema de Administración y Gestión Antidopaje) los valores en la sangre de los atletas para establecer niveles base y luego registrar resultados inusuales o anómalos en forma de patrones: desde su introducción, las autoridades antidoping agregaron otros módulos como, por ejemplo, la detección de esteroides anabólicos, la medición de niveles de testosterona y un módulo endocrino para detectar el uso de la hormona del crecimiento.

Ahora, la Agencia Internacional de Pruebas (ITA) impulsa la incorporación de otra fuente de datos: los números de los potenciómetros. Y ya lo empezaron a probar en corredores de cuatro equipos –cuya identidad se desconoce- que lo están realizando de forma voluntaria. La ITA ya había anticipado en vísperas del último Tour de France que estaba desarrollando una “herramienta de monitoreo del rendimiento longitudinal basada en datos de potencia de ciclistas de ruta profesionales masculinos”.

“Estamos 100% en contra”

Sin embargo, a los ciclistas nucleados en la CPA –el sindicato de corredores- le cayó mal la idea. Su presidente, Adam Hansen se mostró extremadamente preocupado. “Este año se están probando datos de potencia”, dijo Hansen a Domestique. “Los ciclistas deben enviar todos los datos de potencia y luego los revisarán. Si detectan alguna irregularidad, realizarán más pruebas específicas o, en el futuro, esto podría incluso suponer una sanción. Ahora sólo lo están probando este año con cuatro equipos y la posición de la CPA es muy clara: estamos 100% en contra de esto y los corredores también”.

Hansen plantea su crítica en base a que los datos de potencia no son lo suficientemente confiables pues en ocasiones pueden funcionar defectuosamente. También señaló que hay variables como la altitud y múltiples formas de interpretar los datos recibidos.

El motivo del rechazo

“Con la sangre, se mantiene muy constante, así que el pasaporte biológico no es mala idea. El problema con los datos de potencia es cómo saber qué están haciendo los ciclistas. ¿Qué pasa si tu entrenador te dice que rindas al 80% durante tres semanas y luego mañana te dice que vas a rodar al 120% durante un período más corto? Sin conocer el programa de entrenamiento que te ha dado el entrenador, ¿cómo saben qué está haciendo el ciclista? Y están creando una base para el atleta fuera de esa zona fácil, pero esa no es la verdadera base”, razonó Hansen.

También se preguntó qué pasa si el potenciómetro se cae y no se pueden subir los archivos. “Hay muchos factores por los que un ciclista no podría enviar sus datos de entrenamiento, y si no puede enviarlos, ¿se considera que se ha perdido un control? Perderse una prueba es muy grave, y esto solo aumenta el estrés adicional para los atletas. Para mí, es demasiado. Y por eso se ve que estos jóvenes se están agotando. No pueden sobrevivir”.

Polémica por los registros de ubicación

Por otro lado, Hansen también opinó sobre el actual sistema de registro de paradero para los controles antidoping fuera de competición. El ADAMS obliga a los corredores a proporcionar información sobre su ubicación diariamente, así como un periodo de una hora en el que están disponibles para las pruebas. Los ciclistas se enfrentan a una suspensión si no se presentan a tres pruebas o no presentan la información de paradero en un período consecutivo de doce meses. El brasileño ex Movistar Vinicius Rangel fue precisamente suspendido por no proporcionar esta información.

“En 2025 se aplicó un cambio: el agente de control antidoping no puede llamar al atleta por fuera de esa franja de una hora. Y si un corredor no completa nada en sus actividades diarias, se asume que está en su casa. Pero si no está en casa, el ciclista automáticamente recibe una carta que señala que se salteó un test. Esto complicó muchas cosas porque los corredores no lo sabían y muchos terminaron recibiendo cartas. Estoy un poco frustrado con esto porque parece que quieren echar a ciclistas en lugar de intentar atrapar a dopados. Este formato es una desventaja para los ciclistas limpios y una ventaja para los dopados”, manifestó.

¿El GPS es la solución?

Hansen –titular del sindicato- sugirió lo que un equipo comenzó a realizar: que cada ciclista se lleve un dispositivo GPS en lugar de completar los formularios de ubicación. “Es muy común perder un control por problemas administrativos o por algún cambio en la rutina diaria del ciclista, así que, si tuvieran un rastreador GPS, estarían a salvo. No tendrían que escribir nada en el sistema y luego podrían ser encontrados para tomar una muestra en cualquier momento”.

El propio Hansen comentó una anécdota de cuando era ciclista profesional. En una ocasión le mandaron una carta advirtiéndole que se salteó una prueba luego de que los agentes se presentaran una vez en su casa en las semanas previas. Pero la realidad era que no pudo “oír el timbre”, según contó el titular de la CPA.


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