Parece increíble pero lo que le ocurrió a Noah Hobbs (EF Education-EasyPost) fue real. Como si estuviéramos 80 años atrás, en una época sin celulares ni ninguna otra tecnología, tuvo una anécdota en la Omloop Het Nieuwsblad el último fin de semana que jamás se olvidará. Pinchó su rueda, perdió rastro del camino y un desconocido lo terminó salvando. “Si no fuera por él, seguiría en algún lugar de Bélgica”, admitió el corredor del equipo de Richard Carapaz.
Como en el siglo XX: pinchó en Omloop, se perdió y un desconocido lo salvó
“Este chico me recogió y me trajo aquí. Es una buena persona. Sin él, creo que todavía estaría en algún lugar de Bélgica”, dijo Hobbs en un video del equipo en Instagram. “Iba bien, y entonces pinché. Volví, rompí la rueda delantera y luego intenté volver, pero no sé dónde estaba. Entonces un tipo me ayudó y me llevó (a la meta en Ninove)”. No es novedad que ciclistas profesionales se salgan del camino en las carreras por una mala señalización –ejemplos sobran como lo que ocurrió en 2025 en la Volta ao Algarve o en la Ardeche Classic– pero pocas veces se ve que un corredor directamente se pierda y no encuentre manera de volver a la ruta por su propia cuenta.
A eso se suma que los ciclistas por lo general no llevan celulares consigo en las carreras, por lo que necesitan recurrir a la amabilidad de personas desconocidas para encontrar el camino. El hecho suena insólito en una época con tanta tecnología, pero solía suceder en el pasado: en 1985, el estadounidense Davis Phinney se encontró varado en una autopista italiana pidiendo ayuda en un peaje durante la Milano – San Remo de ese año, según recuerda CyclingNews.
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“La Omloop más peligrosa”
En la época anterior a los teléfonos móviles y las radios de carrera, durante su primera Milán-San Remo en 1985, el estadounidense Davis Phinney fue eliminado de la carrera y luego se encontró varado en una autopista italiana pidiendo ayuda en un peaje. En el caso de Hobbs, el británico de 21 años –con gran experiencia en la pista- se encuentra en la primera temporada como profesional. A su falta de rodaje se suma la propia fisonomía de los estrechos caminos belgas que, por momentos, pueden parecer laberinticos, serpenteado entre campos y pueblos.
Su equipo también agradeció mucho el gesto del aficionado, compartiendo la historia en línea con un mensaje de agradecimiento: “Otra razón por la que nos encanta correr en Bélgica. Un saludo a nuestro nuevo amigo”. Al menos la pasó mejor que otros ciclistas en Omloop que terminaron cayendo, algunos de ellos con accidentes que lo dejarán afuera por varios meses, como es el caso de Stefan Kung (Tudor), quién sufrió una fractura de fémur, o Rick Pluimers (Tudor), que se rompió la mitad de sus dos dientes frontales. Hasta tal punto que Arnaud De Lie (Lotto – Intermarché) la consideró “la Omloop más peligrosa” de su carrera.
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