A menudo se habla de las exigencias del ciclismo profesional moderno, según quienes lo han vivido, mucho mayores que en épocas pasadas. Así es como los corredores entrenan y comen desde niños como si fueran atletas adultos, y una vez que llegan al pelotón se la pasan de concentración en concentración, alejados durante meses de sus hogares. Aún con algunos privilegios, Jonas Vingegaard padece lo mismo y siendo padre el problema es mayor. Algo que comparte con un compañero y gregario de Visma: “Yo puedo desconectar un poco, pero Vingegaard no”
“Hacer todo bien tiene un costo enorme de energía”
Cuando Wilco Kelderman saltó a profesionales en 2012 el ciclismo era completamente diferente, en todo. Hoy, con 34 años y una extensa trayectoria a cuestas, el neerlandés compara épocas y también sus propios cambios, no solo por lo que su trabajo implica sino debido a que ahora es padre. En declaraciones a IDL ProCycling, el escalador que alguna vez fue podio en el Giro de Italia, no se guardó nada al respecto.
“He cambiado mucho mi enfoque. Ahora se pasan más días fuera de casa, la preparación es más larga y todo es más intenso en términos de entrenamiento y nutrición”, empezó. “A medida que te haces mayor es más duro estar lejos. Mis hijos ya lo notan también, pero la motivación para entrenar duro, comer bien y todo eso aún está”, siguió. Enseguida profundizó en la cuestión de la paternidad, algo que comparte con los dos líderes de Visma.
“Es algo de lo que hablamos mucho con Jonas porque estamos en la misma fase de la vida. Hacer todo bien tiene un costo enorme de energía y eso hace que ser ciclista profesional sea tan duro. Al menos en su caso, su función le da ciertas libertades, algo que confirma el propio gregario de Visma: “Yo puedo desconectar un poco, pero Vingegaard no”, espetó. “Él tiene las cámaras encima de inmediato y encima escuchas a la gente hablando de que tienen contratos enormes. Pero las cosas no funcionan así”, advirtió.
Allí casi que da la razón a las críticas que el año pasado realizó Trine, esposa de Vingegaard, cuando cargó con dureza contra el equipo neerlandés. Pero si se analizan esos dichos en profundidad, casi que podrían aplicar a gran parte del pelotón, porque todas las familias sufren lo mismo. Quizás Pogacar es la excepción, ya que su novia comparte profesión y encima no tienen hijos.
Gregario de Visma: “A veces puedo desconectar un poco, pero Jonas no puede”
Kelderman, surgido de la cantera de Rabobank, era vueltómano en sus inicios, por lo que además del Giro también peleó por la Vuelta. Sin embargo, su proceso fue diferente y también su longevidad, en gran medida porque entendió que su trabajo también debía ser divertido. “Los tiempos cambiaron, cuando era joven elegía un equipo en base a la confianza, ahora los fichan de chicos y ya saben dónde correrán siendo juniors”, ponderó.
“UAE o Red Bull destinan mucho dinero a eso”, agregó y llegó al punto de contar su experiencia. “Cuando yo era joven ya hacía muchas de las cosas que los jóvenes hacen ahora. Pero no considero que siempre lo hice bien. A los 24 años me abrí y entendí que tenía que disfrutar más. Entonces le recuerdo todo el tiempo a los más chicos que no olviden por qué son ciclistas, que dejen de mirar todo el tiempo el potenciómetro”, afirmó el neerlandés que acompañará a Vingegaard en el próximo Giro y será reserva para el Tour.
Descubre más desde Ciclismo Internacional
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
