Hizo 168 km en rodillos para el Tour: “Le diría en la cara que está loco”. No es una broma, es una más en la larga lista de excentricidades que protagoniza casi a diario el noruego Jonas Abrahamsen, miembro del Uno-X y gran protagonista de la Grande Bouclé en las dos últimas temporadas, cuando incluso ganó una etapa. Ahora fue Mads Pedersen quien opinó sobre él y lo trato de “loco”, porque considera que los extremos a los que llega no son necesarios.
“No tengo problema en decirle que está loco a la cara”
En el podcast Lang Distance, el siempre frontal Mads Pedersen se despachó a gusto contra su colega Jonas Abrahamsen, noticia en reiteradas ocasiones por sus métodos de preparación, o por su historia de cómo pasó de escalador a rodador aumentando 20 kilos de peso. Incluso por cómo corrió el último Tour tras fracturarse unos días antes y encima luego se impuso en una escapada, firmando una de las gestas de la temporada.
Pues bien, todo eso es cultivado en el extremo invierno escandinavo, donde el corredor de UNO X entrenado a 22 grados bajo cero, si es que decide rodar en carretera. Porque si bien eso no es problema para él, ha adoptado un método de entrenamiento en rodillos aún cuando no lo necesita. “Si escucha esto, no tengo problema en decirle a la cara que está loco”, empezó el líder de Lidl Trek.
“Puedo entenderlo y hacer yo mismo cinco horas en rodillo sin parar si el clima es realmente malo. Pero él lo hace todos los días, monta más horas en el interior que al aire libre. ¡Es una locura!”, continuó el danés, que por su origen conoce bien el clima de la región y como allí deben lidiar con lluvia, hielo, nieve y temperaturas increíbles por debajo de cero.
Hizo 168 km en rodillos para el Tour: “Le diría en la cara que está loco”
La cuestión es que Pedersen no lo comparte y en términos lógicos no suena coherente, pero la realidad es que al noruego le funciona la metodología y la ha llevado a cotas insólitas. Por caso, según recopiló CyclingUpToDate, el 29 de diciembre su perfil de Strava registró un entrenamiento de 168 kilómetros en el rodillo para un total de cuatro horas y media a 332 vatios. Eso, sin detenerse ni una vez y a un ritmo que no es regenerativo de ninguna manera.
Una auténtica agonía sobre la bici para el atleta de 30 años, que en ese tipo de sesiones optimiza al máximo su tiempo porque no deja de dar pedales ni una vez, acostumbrando al cuerpo a límites para otros impensables. Otros ejemplos de sus rutinas son el uso de ruedas con clavos cuando está en carretera abierta, donde a veces lo acompaña alguno de sus también alocados compañeros, porque no se puede obviar que Tobias Johannessen se envolvió en bolsas de basura y sumó cinco chaquetas para que su cuerpo alcance una temperatura cercana a los 40 grados, una forma de entrenamiento al calor.
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