En tiempos en los que Tadej Pogacar domina el ciclismo, no es su escuadra -el UAE Team- la que más llama la atención en el pelotón, sino la de su máximo rival en grandes vueltas. Se trata del Visma Lease a Bike, formación de Jonas Vingegaard, que con su aproximación meticulosa y científica alcanzó su apogeo en 2023 ganando las tres grandes vueltas del calendario. Sin embargo, este presente glorioso dista mucho de su pasado. La historia de Visma Lease a Bike y su llegada a la cima del ciclismo.
Los orígenes
Como es usual en el ciclismo, las estructuras van cambiando de nombre según el patrocinador de turno, y lo de Visma no fue la excepción. El equipo neerlandés tiene sus orígenes en 1984, cuando Jan Raas -símbolo de Países Bajos- montó el Kwantum Hallen – Decosol, un bloque con ciclistas holandeses hecho a su medida y la del legendario Joop Zoetemelk, por ese entonces en sus últimos días como profesional. Otros que hacían parte de la plantilla fueron Adrie Van der Poel, padre de Mathieu o Hennie Kuiper.
Con los años, cambios de denominación mediante, Raas y Zoetemelk colgaron la bici, Hilaire Van der Schueren y Raas pasaron al staff y en términos deportivos, Golz, Van Poppel padre, Van der Poel y Van Hooydonck se cargaron la responsabilidad en los hombros peleando por etapas y clásicas, con la Amstel Gold Race como punto cúlmine de su calendario y múltiples éxitos en el Tour de Flandes. Al menos hasta 1991, cuando Steven Rooks consiguió hacerse con la Vuelta a España.
A medida que se adentraban en los 90 surgieron nombres conocidos o llegaron otros: León Van Bon, Erik Dekker, Raúl Alcalá, Michael Boogerd, Yvon Ledanois, Frans Maassen, Michael Blaudzun, Viatcheslav Ekimov, Djamolidine Abdoujaparov o Marc Wauters. Todos ellos consolidaron el conjunto tulipán que tenía como denominador común al Decca en su nombre hasta 1996, temporada en la que se produjo un hito para el ciclismo con el ingreso de Rabobank como sponsor.
La era Rabobank
Con el ingreso del reconocido y poderoso banco llegó la era dorada, tiempos en los que había dinero para fichajes y en los que Jan Raas y Teo De Rooij conducían los destinos del proyecto. Años en los que llegaron Johan Bruyneel, Rolf Sorensen, Max van Heeswijk o Robbie McEwen, y en los que empezaron a consolidarse figuras de la cantera como Boogerd y Dekker. Asimismo, por ese entonces, fueron apareciendo en la plantilla varios de los que hoy están en el staff, como Grischa Niermann.
En simultáneo, así como crecía la reputación del equipo y la inversión del patrocinador, también el ciclismo atravesaba la era de la EPO y basta con apreciar los nombres de cada orgánico a lo largo de las campañas para darse cuenta lo que allí se cocía y por qué el escándalo que casi acaba con el conjunto tulipán a mediados de los 2010 no fue tan sorprendente como muchos creen. Rabobank se consolidó en los 90 con Boogerd (pasando de ganar clásicas a pelear la general del Tour) y Dekker como estandartes, con satélites interesantes en los Zberg, Kroon o De Jongh.
Y así llegaron a la década del 2000, cuando hicieron su ingreso Levi Leipheimer, Oscar Freire y Michael Rasmussen, elevando aún más el perfil del equipo con figuras extranjeras que dieron la cara en los principales frentes del calendario. El yankee fue dos veces top 10 en la Grande Boucle, el español se consagró campeón mundial en 2004 y el danés brilló como rey de la montaña en el Tour hasta que su exagerada y artificial condición física lo tenía a un paso de ser campeón del principal evento del ciclismo cuando fue expulsado.
Rasmussen y la hipocresía de Rabobank
Recientemente, el “pollo” cargó contra Rabobank. “Si querían limpiar el deporte como dicen, debieron quedarse y hacer algo”, espetó. “Cuando se fueron no fue una sorpresa, iba a suceder, son muy inteligentes. De hecho, estaban ahí cuando pasó Festina o la Operación Puerto”, expresó, en referencia a que sabían lo que pasaba y sólo se fueron cuando el escándalo los tocó de cerca.
“Aún así, tenían uno de los mejores equipos del mundo que competía contra los que estaban involucrados en casos de dopaje. Ellos sabían lo que pasaba. Fueron muy hipócritas, pero en 2012 debieron irse por obligación, dudo que quisieran hacerlo”, opinó. “El ciclismo ha cambiado y los corredores no deben afrontar las mismas elecciones que hace 15 o 20 años. Ahora casi no hay escándalos de dopaje“, soltó. “Pero en cualquier era del ciclismo los corredores se adaptan a las condiciones generales”, continuó.
“En mi época no hacíamos algo que los demás no hicieran, y ahora es igual. Hicimos lo mismo que los demás”, justificó.
Blanco, Belkin y Lotto NL
La escuadra de Países Bajos quedó sumida en una crisis, pero para su consuelo, el ciclismo todo estaba igual. El caso Armstrong puso al deporte en cuestión bajo escrutinio, siguieron emergiendo confesiones, suspensiones, nuevas reglas, nuevos tramposos, más dudas… pero el circo seguía y ahora el Team Sky quien dominaba. Los británicos, de dudoso prontuario según se vería más adelante, arrasaban al estilo US Postal, sostenidos por algo que Rabobank, o lo que quedaba de ese bloque, no tenía: dinero.
El curso de 2013 inició con la licencia bajo la denominación Blanco ProCycling, algo simbólico en alusión a un comienzo de cero y limpio. Y durante toda la temporada corrieron así, salvando los muebles como pudieron en lo monetario y entregando algunos resultados interesantes como el sexto lugar de Mollema en el Tour. En lo estructural, Rabobank continuó aportando dinero con fecha de vencimiento hasta fin de curso, pero en junio Belkin tomó la posta.
Inesperada salida, meses después
El flamante patrocinador se comprometió por dos años y medio, pero luego unos pocos meses informaron que ejecutarían una cláusula del contrato para irse antes, dejando una vez más al bloque a la deriva. Y no solo era así en lo económico, sino que en las competencias, aún con algunas excepciones, reinaba el caos en una plantilla descontrolada y con excesos de todo tipo.
Pese a todo, la situación comenzó a encarrilarse cuando los responsables del equipo encontraron nuevos sponsors: Lotto NL, la lotería de Países Bajos, y Jumbo, el supermercado con el que años más tarde escribirían historia. También aparecieron los colores amarillo y negro por primera vez en la vestimenta, algo que más de una década después son símbolos inconfundibles en el pelotón.
Ese curso inicial de colaboración fue poco auspicioso en competición, con apenas seis triunfos en todo el año (apenas dos en el World Tour) y las generales de Robert Gesink (sexto) y Steven Kruijswijk (séptimo) en Tour de Francia y Giro de Italia respectivamente.
El momento clave: llega Roglic
Mientras los mencionados daban la cara y trataban de entregar resultados, se produjo un momento clave en la historia de Visma Lease a Bike y su llegada a la cima del ciclismo, un suceso que determinaría el futuro del proyecto. Fue el fichaje del desconocido ex esquiador Primoz Roglic, quien en su primer curso (2016) entregó destellos de lo que vendría, principalmente cuando sorprendió a propios y extraños en las cronos del Giro de Italia. El resto es historia conocida y al tiempo que desarrollaban al corredor la estructura crecía, se profesionalizaba e introducía en las Marginal Gains.
Tal como hoy explican muchos históricos, Primoz fue el diferencial para que el exitoso conjunto neerlandés se convirtiera en el mejor del mundo durante un tiempo y aún siga siendo referencia para los demás en lo que a modos de trabajo refiere. Ya en 2017 el esloveno comenzó a destacar y ganar en pruebas de una semana y conoció el Tour, donde tuvo protagonismo en fugas y ganó una etapa de montaña, sentando las bases para convertirse en hombre de tres semanas.
En 2018 fue, junto a Dumoulin, el único capaz de pelear contra el dominio Sky de Froome y Thomas, con un joven Egan Bernal de gregario de lujo. Rogla ganó otra etapa y acabó cuarto en la general, confirmando que había llegado para quedarse. A la par, LottoNL-Jumbo pasó a las 25 y luego las 33 victorias como bloque y tuvo presencia en la Vuelta con Kruijsjwijk y en el Giro con George Bennett.
Cambio de nombre y primera grande para Primoz
El salto de calidad de todos fue notorio en 2019, con 51 éxitos totales. Sin embargo, lo más reseñable fue que cambió la denomincación a Jumbo-Visma, con el supermercado pasando a ser el nombre principal y el ingreso de Visma como copatrocinador. En carretera, lo principal fue el podio de Kruijswijk en el Tour ganado por Bernal y, poco después, el título en la Vuelta a España para Roglic, por ese entonces casi imbatible en rondas de una semana y llegadas en alto al sprint. El ex esquiador había sido podio en el Giro de Carapaz, con lo que esto fue una revancha para él y sus directores, esos que encabezados por Richard Plugge sacaron el equipo de las cenizas y lo llevaron a lo más alto, en ese año puntualmente, en el top 3 de las tres grandes. Pero lo mejor estaba por venir.
El pandémico 2020 disminuyó la cantidad de festejos por razones obvias, pero aún así el líder de LottoNL regaló otra Vuelta y también trepó al cajón del Tour, aunque allí fue una derrota. En otro momento simbólico protagonizado por él, perdió el título en la Grande Boucle en la última crono a manos del novato Tadej Pogacar, quien iniciaría allí su camino al estrellato actual. En términos globales, la formación holandesa también se hizo con Lieja gracias al esloveno, y Wout Van Aert añadió Milán San Remo y Strade Bianche, en tanto que Bennett fue segundo en Lombardía. Un botín envidiable.
Aparece Jonas Vingegaard
En 2021 y 2022 Roglic volvió a estar involucrado en un hito para el equipo y para el ciclismo. Es que partió como líder de la escuadra en la Grande Boucle pero una caída lo mermó, posibilitando que su gregario Jonas Vingegaard de un paso al frente. Sin el esloveno, que abandonó para preparar la Vuelta (que luego ganaría por tercera ocasión), el danés dio un paso al frente y salvó la ropa del equipo con un magnífico segundo puesto en el evento.
Jamás estuvo cerca de Pogacar, pero dejó todo listo para iniciar su reinado. Ese 2021 fue positivo, con la citada coronación de Rogla en España y múltiples campanadas de Van Aert, por mencionar solo a los referentes. El bloque acabó con 43 triunfos y una vez más fue una de las referencias del pelotón, tendencia que se acentuó en 2022. Mientras que para Roglic no fue lo mejor, con sendos abandonos en Tour y Vuelta, sus compañeros brillaron.
Vingegaard, ayudado por Primoz, derrotó por primera vez a Pogacar y logró su primer Tour de Francia, regalando también ese galardón al equipo. Una lástima porque el destino debió conceder ese trofeo al esloveno, pero las cosas sucedieron así. El danés también fue segundo en Tirreno y París Niza (allí se impuso Rogla), mientras que Van Aert y Laporte protagonizaron una sensacional campaña de clásicas y cuando no ganaron estuvieron en el podio.
La historia de Visma – Lease a Bike y su llegada a la cima del ciclismo
Así ingresaron a 2023, el año cúlmine en la historia de Visma Lease a Bike y su llegada a la cima del ciclismo. Como grupo totalizaron 69 victorias, con jóvenes como Olav Kooij haciendo su parte en la colecta. Pero lo que sobresale de esa temporada es que Jumbo Visma ganó las tres grandes vueltas en el mismo año, un hecho histórico que dejó en evidencia su poderío, incluso aún más cuando coparon el podio de la Vuelta a España con el 1-2-3 y hasta se dieron el lujo de dejar ganar a Sepp Kuss.
Aún así, algo tapado por la algarabía general, quedó a la vista la molestia de Roglic por el protagonismo perdido. No solo porque Jonas creció hasta derrotar dos ediciones del Tour a Pogacar, sino porque él mismo falló debido a caídas y despistes. Su hartazgo llegó al límite en esa Vuelta, donde él quería alzar el trofeo y los jefes dictaminaron que Kuss, gregario incansable, fuera premiado por sus esfuerzos. Meses después se anunciaría la salida del esloveno rumbo a lo que hoy es Red Bull, pero ese es otro cuento.
Explosión de UAE y problemas internos
El repaso nos trajo hasta el presente, con las temporadas 2024, 2025 y 2026 plagadas de problemas para los tulipanes. Básicamente, en estas dos campañas, Vingegaard y Van Aert -los dos estandartes de la plantilla- tuvieron reiterados accidentes. El danés primero se cayó en País Vasco y tras sufrir severas lesiones protagonizó un regreso épico para ser subcampeón del Tour, incluso ganándole un parcial a Pogacar.
Casi no corrió en 2024 y en 2025 las cosas también se torcieron de entrada, con un accidente que lo sacó de París Niza y alteró su preparación. En el Tour otra vez fue el único capaz de seguir al capo de UAE, formación que encima explotó hasta lograr una cifra récord de victorias. Vingeagaard luego se quitaría la espina ganando la Vuelta, pero igual quedó un sabor a poco en torno a él y Visma.
Con Wout la situación fue peor, porque además de caídas y enfermedades, cuando compitió no estuvo ni cerca de obtener los Monumentos que tanto él como el equipo y los fans esperan. Para peor, su archirival Van der Poel y obviamente Pogacar, se repartieron casi todas las pruebas del género. En esos dos años Visma firmó 32 y 40 triunfos en total, con Simon Yates añadiendo algo de lustre merced al Giro de Italia que le regalaron Del Toro y Carapaz.
Difícil comienzo en 2026
La salida de Merijn Zeeman fue el inicio de cierta tendencia negativa para la estructura. Y por ahora eso no ha cambiado y hasta se ha acrecentado en el arranque de temporada 2026, con caída y lesión del propio Van Aert (que luego enfermó), caída y baja del UAE Tour para Vingegaard (que también enfermó), renuncia del entrenador del danés, retiro de Simon Yates y ahora la posible salida del Visma como patrocinador y la búsqueda de uno que aporte 30 millones de euros por parte de los directivos.
El nuevo sponsor determinará cómo seguirá el equipo de cara a los próximos años y si se podrá mantener en la cima del ciclismo. Con Matthew Brennan y un contingente de jóvenes, las perspectivas en las clásicas parecen ser optimistas. Lo opuesto sucede con las grandes vueltas, sin un claro ciclista -al menos, dentro de la estructura- que pueda ocupar esa capacidad tanto de Jonas Vingegaard en el presente como de Primoz Roglic en el pasado de poder triunfar y dominar las grandes vueltas. Paradójicamente, aun sin dominar como antes y con problemas, Visma sigue despertando un aura que pocos equipos lo hacen y cada movimiento que hacen es una noticia. Desarrollar una identidad de equipo y estar a la vanguardia en entrenamientos y tecnología trajo sus frutos, incluso en tiempos de relativa sequía.
Hasta aquí la historia de Visma Lease a Bike y su llegada a la cima del ciclismo. De las cenizas del Rabobank a dominar todo el deporte pedal ganando las tres grandes. Y aunque el presente no es el ideal tampoco es todo lo negro que supo ser en su peor momento. Si de algo saben estos tulipanes es de renacer y en caso de tener que hacerlo otra vez, la base es mucho más elevada.
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