La paciencia del aficionado: El ciclismo en la era de la inmediatez

Pelotón Vuelta a España 2025, ph Unipublic

El arte de saber esperar en la cuneta (y en el sofá)

El ciclismo es, por definición, un deporte de resistencia. No solo para el corredor que se enfrenta a una etapa de 200 kilómetros con 4.000 metros de desnivel, sino también para el aficionado. Seguir una Gran Vuelta exige una fidelidad que pocos deportes requieren: horas de televisión, etapas de transición y largas fugas consentidas donde “no pasa nada” hasta los últimos 10 kilómetros. Esa calma tensa es parte de la mística de este deporte, pero choca frontalmente con los hábitos de consumo modernos.

Vivimos en la era del highlight, del resumen de 30 segundos y la notificación instantánea. El espectador de hoy, aunque ame la épica del Tour o la Vuelta, rara vez mantiene la vista fija en la pantalla durante cinco horas seguidas sin interactuar con otros dispositivos. La “segunda pantalla” se ha convertido en el gregario indispensable de la retransmisión televisiva, llenando los huecos de inactividad del pelotón con estadísticas, redes sociales o entretenimiento alternativo.

El sprint del entretenimiento digital

Es en esos valles de la retransmisión donde el perfil del consumidor cambia de ritmo. Mientras la carrera se cocina a fuego lento, el usuario busca en su móvil la adrenalina inmediata que el pelotón le niega momentáneamente. Esta búsqueda de resolución rápida explica por qué, durante las pausas publicitarias o los tramos llanos, muchos aficionados alternan su atención revisando los marcadores en vivo de la Liga de Campeones o probando suerte en plataformas de acción instantánea como Dragonia casino. Es el contrapunto perfecto a la resistencia ciclista: si la etapa es una maratón estratégica, estas opciones digitales son el sprint masivo, ofreciendo un resultado vibrante y rápido antes de que la carrera vuelva a captar toda la atención con el ataque final.

Sin embargo, a pesar de estas distracciones digitales, el ciclismo goza de una salud envidiable. La tecnología no ha matado la espera, solo la ha hecho más llevadera. Al final, cuando la carretera se empina y los favoritos se miran a los ojos, el móvil vuelve al bolsillo. Porque no hay tragaperras, red social ni alerta de gol que pueda competir con la emoción cruda de un ataque a tres kilómetros de meta en un puerto mítico. La inmediatez entretiene, pero el ciclismo enamora.

En este punto es bueno reconocer que el ciclismo tiene un problema adicional al que atraviesan otros deportes y son esas etapas largas y llanas. Durante años se ha debatido al respecto, con los puristas defendiendo esos parciales mientras que del otro lado se pedían cambios drásticos. Aún no hay una solución, pero recientemente se hizo una propuesta de dar puntos UCI (Unión Ciclista Internacional) a las fugas, con lo que habría mayores incentivos para regalar emoción. Mientras tanto, los espectadores seguirán apelando a su paciencia y también a las pantallas que ofrecen esos instántes de entretenimiento inmediato.


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Un comentario sobre “La paciencia del aficionado: El ciclismo en la era de la inmediatez

  1. Qué buena y oportuna reflexión. Es cierto, el ciclismo es un antídoto contra el inmediatismo de los días actuales. Queremos todo para ya. Hacemos tres o cuatro cosas a la vez. Y seguir ciclismo, con todo lo que se menciona en el artículo es ir en contra corriente de eso.

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