Como parte de su balance de su temporada 2025, Neilson Powless centró sus declaraciones en el campeón mundial. Pese a reconocer su dominio, a veces hasta exasperante, el norteamericano encontró puntos positivos de cara a ver un ciclismo más competitivo. “Mi triunfo o el de Skjelmose le dan esperanzas al pelotón contra Pogacar”, aseguró. Aún así, dijo que le gustaría “tener sus piernas por un día”.
“Quizás pueda ganarle a Pogacar algún día”
En declaraciones a Wieler Revue, el de EF fue muy elocuente. “Me pongo a mi mismo por encima del promedio en el World Tour, pero desearía tener sus piernas por un día”, tiró. “Espero que no de por sentado que tiene esas piernas”, añadió, marcando que copetir contra el esloveno es un privilegio pero también una experiencia dolorosa.
“En las carreras, a veces es desalentador ver que determinados equipos son tan dominantes, uno piensa ¿qué hago aquí? Cada equipo pone todo en intentar ganar, pero cuando solo unos pocos lo consiguen puede ser un problema a largo plazo para que el ciclismo sea sostenible”, analizó el norteamericano, que aún así demostró cómo romper con la hegemonía de esos pocos elegidos.
Para quien no lo recuerda, él solo batió a tres hombres de Visma Lease a Bike en la Dwars door Vlaanderen. “Mi triunfo o el de Skjelmose le dan esperanzas al pelotón contra Pogacar”, lanzó. Claro, el danés también sorprendió al mundo en el inicio de las Ardenas, superando al esloveno en el sprint. “Esos hechos fueron recordatorios de lo impredecible del ciclismo y fueron alentadoras para todos”, agregó.
“Mi triunfo o el de Skjelmose le dan esperanzas al pelotón contra Pogacar”
“En la primavera no ensé que ganaría ninguna clásica, pero lo conseguí. Aún si los máximos favoritos están allí, puede suceder cualquier cosa. Una pequeña oportunidad aún es una oportunidad”, ponderó. Evidentemente tiene razón, aunque es igual de cierto que el margen es cada vez más reducido y que en tiempos de Pogacar o Van der Poel, eso se trata de excepciones y no una regla.
Pese a ello, Powless admira a Tadej. “Me encantaría verlo convertirse en el más grande de todos los tiempos. Si sigue así unos años más, definitivamente llegará a eso”, aventuró. “Y sería un privilegio subir a un podio junto a él algún día. Quién sabe, quizás en alguna ocasión ganarle. Mi triunfo en Dwars door Vlaanderen me hace creer en eso”, cerró el potente y agresivo rodador, que cuando está en forma es una amenaza en cualquier competencia.
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Ningún deportista es invencible, siempre habrá debilidades aunque escasas, las cuáles deben ser aprovechadas por sus adversarios, aunque sea en clásicas o vueltas menores, competir con las mismas reglas de juego y técnicas avanzadas de la ciencia, será una esperanza para el ciclista robotizado y biogenético de hoy en día que aspira a llegar a ese sitial, sin embargo siempre existirá un núcleo cerrado de quienes se usucfructúan de estas ayudas supletóricas orgánicas como ha sido sin lugar a dudas las prácticas de este deporte profesional a lo largo de las décadas, auspiciado por los supuestos organismos de control y vigilancia que edifican deportistas top para mantener sus escenarios de marketing, show y espectáculo circense.