“Odio los adoquines. No tengo la explosividad necesaria para el Tour de Flandes. No es mi sueño, tengo otros”. Así declaraba Remco Evenepoel en 2019, en lo que era su primera temporada en el pelotón profesional. Sin embargo, como todo ser humano, la perspectiva de uno puede cambiar. Y es el caso ciertamente del corredor de Red Bull – BORA – hansgrohe que, con un anuncio a bombos y platillos, debutará este domingo en el Tour de Flandes, el segundo monumento de la temporada. Pero… ¿Qué experiencias tuvo previamente Evenepoel en carreras donde el pavé tiene un rol fundamental?
“Odio los adoquines”: Lo que pensaba Evenepoel hace siete años atrás
Evenepoel, que este domingo debutará en Flandes y se enfrentará con rivales de la talla de Tadej Pogacar, Mathieu van der Poel, Wout van Aert y Mads Pedersen, tuvo inicialmente una relación de odio con los adoquines. “Una vez corrí la París-Roubaix en la categoría junior. Iba bien, en el primer grupo, pero de repente sufrí dos pinchazos. Uno delante y otro detrás al mismo tiempo, y entonces me dije: nunca volveré”.
Sin embargo, su llegada a un nuevo entorno como Red Bull tras su marcha de Soudal – QuickStep también parece implicar la búsqueda de nuevos objetivos, pese a que su ex mandamás, Patrick Lefevere, dice que le propuso en varias oportunidades ir a Flandes, pero que el ciclista lo rechazó. ¿Será un punto de inflexión en la carrera de Evenepoel frente a sus falencias en las clasificaciones generales? El tiempo lo dirá.
Los limitados antecedentes de Remco sobre pavé antes de Flandes
Su experiencia en el pavé inició en 2018, apenas un año y medio después de retirarse del fútbol y en su último año como junior. Ganó la Kuurne-Brussels-Kuurne sub 19, abandonó la Nokere Koerse sub 19, fue décimo en la Gent-Wevelgem sub-19 y terminó fuera del límite de tiempo en la Roubaix de dicha categoría. Todo esto en un año en donde consiguió 23 victorias, incluyendo los títulos mundiales junior de crono y de ruta en Innsbruck.
En 2019, Evenepoel, ya en QuickStep y en su debut como profesional, fue a la Nokere Koerse y a la Breden Koksijde Classic con resultados muy discretos: puesto 57 y puesto 46, respectivamente. Sin embargo, ese mismo año, ganó la etapa de Zottegem en el Baloise Belgium Tour yéndose en solitario y dejando al pelotón atrás por 42 segundos. En 2020, con su caída en Il Lombardía, no compitió en adoquines. En 2021 lo intentó nuevamente, fugándose en la primera etapa del Baloise Belgium Tour, aunque esta vez siendo derrotado en meta por su compañero de fuga, Robbe Ghys. Su mayor logro en adoquines hasta el presente fue su triunfo en la Brussels Cycling Classic de ese año. Luego, en el Mundial de Lovaina -que contenía varios tramos de pavé- finalizó en el puesto 62.
Poca experiencia en los últimos años
En 2022 compitió en la Brabantse Pijl, una carrera que posee adoquines pero que no suele tener un rol tan preponderante. Allí finalizó sexto. Ese mismo año compitió en la Binche-Chimay-Binche, una carrera con poco pavé que agregó a última hora para lucir su malla de campeón mundial en la que terminó 108.
Luego llegaría un alejamiento total del pavé que solo se vio interrumpido en 2025 con la Brabantse Pijl en la que derrotó a Wout van Aert en el sprint, en lo que fue su primera carrera tras la larga rehabilitación por su colisión con un camión postal. A esta lista se puede agregar el Mundial de Ruanda en donde terminó segundo al igual que el circuito por Montmartre en los Juegos Olímpicos de París 2024, pero una vez más es minúsculo el rol allí del pavé contra una carrera como será el Tour de Flandes.
Una estadística que quizás le sonría es que los debutantes en Flandes suelen tener un buen resultado en el primer intento: el portugués António Morgado (UAE) fue quinto en 2024, la misma posición de Nelison Powless (EF) en 2023. Pogacar, por su parte, llegó cuarto en 2022 e inmediatamente fue competitivo para la victoria. Un año después volvería y ganaría.
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