Un grupo de billonarios pone en jaque a la Unión Ciclista Internacional. No es una exageración sino que varios magnates que hoy están involucrados en el deporte pedal volvieron a la carga con un proyecto más fuerte para reprogramar el sistema que hoy rige al ciclismo. De hecho, eso es lo que se esconde detrás del llamado urgente de la UCI para hacer reformas, hecho por el presidente Lappartient recientemente.
One Cycling no “murió”
En febrero, David Lappartient hizo un llamado público a corredores, equipos, organizadores y federaciones para que presente propuestas de cara a cambiar el ciclismo. El máximo referente de la Unión Ciclista Internacional (UCI) sorprendió con la carta enviada puesto que había sido uno de los principales detractores del proyecto previo (y de otros), One Cycling, desestimado tras meses de negociaciones. Pero claro, no es que el francés haya cambiado realmente de opinión sino que ahora enfrenta rivales más poderosos.
Para entender mejor de qué se trata primero recordar que en los años previos, un grupo de mánagers del pelotón había lanzado un proyecto denominado One Cycling en el que se buscaba -entre otras cosas- que los verdaderos protagonistas del deporte en cuestión recibieran ganancias de la televisación. Además se buscaba generar un calendario más nutrido, sin tantas superposiciones y en el que las principales estrellas del pelotón se enfrentaron varias veces, no sólo en el Tour de Francia: hoy tenemos un calendario en donde Tadej Pogacar y Jonas Vingegaard, por caso, solo se verán las caras en la gran vuelta francesa, por caso.
Una carta significativa
La propuesta no prosperó porque ni ASO (dueños del Tour) ni la UCI la querían realmente, pero entonces hubo movimientos. Ya el pelotón no está compuesto por managers que buscan patrocinios para sostener a sus equipos, sino que ahora se sumaron grandes multinacionales y multimillonarios que directamente compraron la propiedad de las estructuras, como es el caso de Red Bull, Lidl-Trek o Decathlon CMA-CGM.
Básicamente, varios de los multimillonarios que hoy patrocinan equipos decidieron revivir One Cycling, lo que puso en alerta al político que encabeza la Unión Ciclista Internacional y lo llevó a emitir el llamado para hacer reformas. “El ciclismo es muy popular en cinco continentes pero las ganancias que genera no reflejan su verdadero potencia y hay que mejorar eso”, había indicado.
“La UCI está considerando desarrollos significativos en un deporte reconocido por ser conservador. Si estos cambios se permitieran el ciclismo seguiría creciendo e internacionalizándose mientras que asegura una estabilidad mayor para las partes interesadas en un entorno particularmente difícil”, añadió. Bonitas palabras de quien en su momento llegó a amenazar a los equipos que estaban detrás de One Cycling con quitarles las licencias si continuaban con sus planes.
Un grupo de billonarios pone en jaque a la Unión Ciclista Internacional
Pero entonces se produjo el cambio, según reveló The Athletic. Y es que el proyecto en cuestión revivió y dejó de ser impulsado por mánagers para tener como estandartes -como mínimo- a dos billonarios. Bajo el nuevo nombre de Team Co., Ivan Glasenberg, con un patrimonio de 12.2 billones y dueño del Pinarello de Tom Pidcock, se unió al conocido propietario del Soudal, Zdeněk Bakala. A ellos se habrían acoplado los dueños de Red Bull, Decathlon, Lidl, EF e INEOS, conformando un bloque temible y evidentemente poderoso.
La misma fuente contó que hablaron con una persona involucrada -que decidió permanecer en el anonimato para no tener problemas- que reveló que la UCI se siente amenazada por Team Co. y que tomó cartas en el asunto con la carta mencionada de cara a dar la impresión de estar ellos detrás del cambio y seguir teniendo el poder. “Pero la UCI quiere mantener todo como está, no quieren cambiar nada”, expresó.
La tradición como escudo
En resumen, la situación es que algunos equipos y organizadores de carreras quieren un cambio mientras que la UCI y ASO -en nombre de mantener un equilibrio con la tradición– luchan por evitar una revolución. Quizás diplomáticamente, pero del lado de los reformistas destacaron que Lappartient haya escrito que estaba dispuesto a un cambio, aunque respetando fortalezas históricas del ciclismo con adaptaciones a desafíos futuros.
Sea por el calendario saturado o para crear un modelo económico que reparta las ganancias de modo más justo, la UCI parece decidida a usar la famosa tradición del ciclismo como escudo. Del otro lado, los poderosos empresarios que tomaron las riendas del asunto lucen decididos a forzar un cambio que, en algunas cuestiones, desde la televisación, la accesibilidad a los nuevos aficionados a la necesidad de evitar superposiciones en el calendario luce como necesario.
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