Van der Poel explica que le sucedió en su derrota en San Remo

Mathieu van der Poel (Alpecin - Premier Tech) Mathieu van der Poel (Alpecin - Premier Tech)

Tal como sucedió en ediciones previas, Mathieu Van der Poel era uno de los dos máximos favoritos al título en Milán San Remo, pero esta vez las cosas no salieron como esperaba. El neerlandés, ganador en dos ocasiones, finalizó octavo tras ser descolgado por Tadej Pogacar en el Poggio y no quedó para nada feliz con el modo en que cedió el trono. Van der Poel explica que le sucedió en su derrota en San Remo.

“Lamentablemente, Pogacar y Pidcock ni se miraron”

Acostumbrado a salir airoso casi siempre, esta vez Mathieu Van der Poel no pudo estar siquiera en la definición de la Classicissima. El de Alpecin fue descolgado por Pogacar en el Poggio, donde solo Pidcock aguantó el violento arreón del esloveno. Pero el neerlandés tenía una excusa para su flaqueza en la mítica colina italiana: la caída. Sí, la misma en la que estuvo involucrado quien luego ganaría la competencia.

Para algún desprevenido, el pelotón fue sacudido por una montonera justo antes de la Cipressa, con Pogacar como primer y principal generador del hecho. Tanto él como muchos otros tuvieron que recuperar el terreno perdido, y lo mismo le ocurrió a Mathieu. Pero mientras Tadej, todo magullado, volvió al frente y -lanzamiento de Isaac Del Toro mediante- se cansó de atacar, el “tulipán” quedó lastrado por el golpe. O al menos eso deslizó.

“Estoy decepcionado”, dijo. “Había una bicicleta delante mío, no pude evitarla y me caí”, recordó sobre el incidente. “Principalmente me duele la mano, además un corredor de Lidl Trek me golpeó desde otro costado”, relató. “El equipo hizo un gran trabajo por llevarme de regreso pero en la Cipressa ya sentí que no estaba al máximo”, reveló, justificando por qué posteriormente, en el Poggio, directamente quedó fuera de la pelea.

Van der Poel explica que le sucedió en su derrota en San Remo

“En el Poggio subí a mi ritmo, como hizo Ganna el año pasado. Entendí muy rápido que tenía que hacer mi propia carrera”, explicó. Enseguida comentó que aún así tenía cierta esperanza de que hubiera falta de entendimiento entre Pogacar y Pidcock y eso le permitiera volver. “Lamentablemente ellos ni se miraron”, aceptó. Efectivamente, el dúo que se jugó la victoria voló, en parte por el interés del esloveno en irse solo y los reiterados acelerones que hizo, y también porque sabían que el lote acechaba a escasos segundos.

Finalmente, Van der Poel reiteró que no cree estar lesionado de gravedad. “Me duele un dedo, pero no pienso que sea muy grave”. Eso sí, se cumplió una de sus predicciones: si fallaba en 1% no levantaría los brazos. Y sea por la caída o no, su carrera no fue perfecta y eso acabó con sus opciones. Lo demás ya es historia viva del ciclismo.


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