¿Visma se convertirá en el nuevo INEOS? Tal vez se trata de una sentencia un tanto precipitada pero ya hay algunos signos aparentes. La ultra dependencia en una figura, la concentración en grandes vueltas, y el anonimato en las campañas de fichajes, son síntomas comunes. Tras la caída del imperio Sky y tras media década, los británicos recién ahora parecen reaccionar. Visma está a tiempo de salvarse, pero el retiro de Simon Yates los expuso por completo.
La caída del imperio Sky
Los cambios de mando en el ciclismo son algo ya común. Sky dominó la década del 2010 para pasarle el mando brevemente a Jumbo Visma, para que luego UAE, de la mano de Tadej Pogacar, pase a la cabeza. Más allá de que las finanzas y el simple “catch-up” en recursos y tecnología juegan en estos reequilibrios de las fuerzas, también hay motivos deportivos. Decisiones que generan efectos a largo plazo en cada uno de los equipos.
La caída de INEOS fue grandilocuente. Apostó con un contrato costoso y de largo plazo con Egan Bernal tras su victoria en el Giro d´Italia 2021 (la última grande para el equipo), su accidente casi fatal ocurrió y allí perdieron a su principal apuesta, que en retrospectiva poco podría haber hecho frente a cómo crecieron Pogacar y Jonas Vingegaard. En 2022 llegó un podio en el Giro de la mano de Richard Carapaz y en la edición siguiente de Geraint Thomas, pero desde ese entonces no volvieron a pisarlo en las grandes vueltas. Tampoco pudieron ganar un monumento tras el triunfo de Dylan van Baarle en París Roubaix 2022.
Es cierto: no tener a Pogacar, Vingegaard o Van der Poel fue un enorme condicionante para el ex Sky, pero un cúmulo de decisiones equivocadas llevaron al equipo a una estrepitosa caída. A promesas que quedaron estancadas –ya sea por infortunios o un desarrollo que no fue como el que se esperaba- como sucede con Carlos Rodríguez o Magnus Sheefield, se le suma una desastrosa política de fichajes, la cual, hasta esta última temporada, fue más conocida por sus bajas que por sus ingresos: Carapaz, Van Baarle, Adam Yates y Eddie Dunbar en 2022, Ben Tulett, Luke Plapp, Tao GeoGhegan Hart y Pavel Sivakov en 2023, Jhonatan Narvaéz y Thomas Pidcock en 2024.
Prácticamente todo el núcleo del equipo se fue sin que haya habido ingresos –quitando a Thymen Arensman y Joshua Tarling- que lo suplieran. No ayuda que corredores como Narváez y Yates automáticamente tuviesen un salto de nivel en UAE, lo cual demuestra también que el problema en INEOS es estructural. La escuadra pasó a ser vetusta, representando más lo de una era que ya pasó que lo nuevo. Una verdadera ilustración de dormirse en los laureles.
Con la llegada de TotalEnergies a bordo, la formación reactivó sus fichajes por primera vez en años. Kévin Vauquelin y Oscar Onley, top 10 en ambos casos del último Tour de France, le darán una revitalización. INEOS se dio cuenta que no podrá tener un nombre ganador de una gran vuelta en lo inmediato, pero necesita nombres para esta época de transición hacia la era post-Pogacar. Todo demasiado tarde, producto de no tomar las decisiones necesarias a tiempo y de mandamases como Jim Ratcliffe con las prioridades en otra parte como lo es su nuevo juguete de millonario: Manchester United.
Visma y el peligro de descansar en los laureles
¿Y Visma? Suena paradójico y hasta un tanto contradictorio decir que un equipo que ganó dos grandes vueltas –una más que UAE cuya formación sigue sin saber ganar sin Pogacar- y que fue la segunda escuadra en ranking con 40 victorias en la última temporada esté en una posición crecientemente complicada. Pero los primeros signos de alerta aparecen y, hasta el momento, no hay reacción alguna. El retiro imprevisto de Simon Yates fue un baldazo de agua fría. El motivo concreto todavía lo desconocemos, pero si realmente fue por la falta de motivación de continuar en el deporte, hacerlo a 7 días de iniciada la temporada, con los planes de carrera para sus compañeros ya decididos y con la temporada de fichajes ya cerrada, suena a falta de respeto, incluso habiendo ganado el último Giro d´Italia.
Más allá de que es discutible hasta qué punto fue relevante Yates para la temporada 2025 de Visma más allá del gran logro del Giro, su salida junto a las de Olav Kooij y Tisej Benoot, representan –al igual que lo sucedido en INEOS- un golpe en el núcleo de la escuadra. Especialmente en lo simbólico.
Contrataciones con sabor a poco
El equipo apostó por una campaña “económica” de contrataciones. Un claro refuerzo en el campo de gregarios en contraste con las salidas (entre las que se cuentan las de Attila Valter y Dylan van Baarle, corredores que nunca cuajaron en la estructura). Bruno Armirail y Timo Kielich son nombres sumamente interesantes para ayudar en grandes vueltas y en las clásicas, respectivamente, e incluso con la potencialidad de generar victorias.
Louis Barré llena el vació que el equipo siempre tuvo –debido a la aversión de Vingegaard a las carreras de un día- en las Ardenas y en clásicas semi-montañosas, con la posibilidad de, al menos, hacer figurar al equipo y lograr top 10 en estas competencias. Davide Piganzoli podrá ser el equivalente a la contratación de Matthew Riccitello en Decathlon: un joven escalador que puede ayudar a sus jefes, con la pequeña posibilidad en potencial de tener un salto como el que tuvo Giulio Pellizzari en Red Bull.
Pero, así como estas incorporaciones (9 en total, un tercio del equipo) lucen bien pensadas y, en los papeles, pueden ser acertadas, si se las pone bajo el contexto de lo que hicieron los demás rivales directos, tienen sabor a muy poco.
Ya aquí no se habla de reducir la brecha contra UAE –equipo ya consolidado que ni siquiera tuvo que hacer golpes en el mercado- sino de cómo defenderse contra el claro ascenso de escuadras como Lidl-Trek, Red Bull y Decathlon. El conjunto neerlandés estuvo a punto de perder el segundo lugar del ranking anual de 2025 a manos de Lidl-Trek, algo que ya se puede dar por descontado que sucederá en 2026. Y proyecciones de WIlerFlits y Cycling Flash ya dan una clara posibilidad de que Red Bull ocupe el tercer lugar. A Visma tampoco le ayuda que no tiene una alternativa a Brennan para los sprints, tras la salida de Kooij. Otro error no forzado.
Mientras que Lidl-Trek puso el golpe sobre la mesa llevándose a Juan Ayuso y Derek Gee, Red Bull con Remco Evenepoel, INEOS con Vauquélin y Onley y Decathlon con el propio Kooij, Benoot y Riccitello; Visma decidió no hacer nada. Ya sea por motivos presupuestarios, deportivos, por pura inacción o la teoría hipotética de juntar dinero para otra temporada de contracciones, los demás equipos le ganaron de mano con nombres ganadores y de alto perfil, cosa que no se puede decir con las incorporaciones de Visma.
La necesidad de reaccionar a tiempo
Pero más allá de las transferencias, hay otro motivo de preocupación en Visma: la total ausencia en carreras importantes del WorldTour por fuera de las grandes vueltas durante 2025.
Un ejemplo son las carreras WorldTour de una semana. Sacando a París-Niza (ganada por Matteo Jorgenson) y al Critérium du Dauphiné (Vingegaard en segundo puesto), los resultado fueron decepcionantes: Simon Yates, decimocuarto en Tirreno y octavo en Catalunya, Wilco Kelderman decimoséptimo en Itzulia, Jorgen Nordhagen decimotercero en Romandía, Bart Lemmen vigésimo en el Tour de Suiza, Attila Valter vigesimotercero en el Tour de Polonia. Resultados propios de una formación de media tabla. Y todo esto sin mencionar el anonimato en algunas carreras de un día. Por solo citar un caso: el lejano décimo puesto a 4:30 de Cian Uijtdebroeks –otro corredor que dejó el equipo- en Lombardía.
Es de esperar que, en materia de carreras de una semana, Vingegaard al menos corra una más (en 2025 iba a ir a Catalunya, de no ser de su conmoción cerebral en París-Niza) y que Jorgenson no siga su mismo programa, pero aun así la ausencia de resultados muestra uno de los grandes problemas de la formación: la ultra dependencia de Vingegaard en la cual no ayudan en nada las debilidades que siempre tuvo el corredor danés, tal como señalamos previamente.
La salida de Primoz Roglic dejo vacío un puesto que se fracasó en llenar con nombres como Jorgenson –quién no parece ser un hombre para liderar tres semanas-, Yates (tras el desenlace que tuvo) o Uijtdebroeks pensando a mediano plazo. Aquí ya no se habla de la necesidad de un supergregario para Vingegaard en el Tour de France pues la superioridad de Pogacar vuelve a ese rol totalmente irrelevante. Sino que el problema reside en la necesidad de lograr resultados a lo largo del calendario.
Necesidades que se vuelven críticas
En la próxima Vuelta a España, por caso, es muy probable que sin Vingegaard, el equipo vaya en modo full caza de etapas con Wout van Aert y Matthew Brennan, mientras hace prueba con corredores como Nordhagen. Pero sigue siendo decepcionante respecto a UAE, Red Bulll y Lidl que llevan a nombres para la general, incluso sin necesidad de contar con Pogacar, Evenepoel y Ayuso, respectivamente. Precisamente porque pueden manejar múltiples alternativas y Visma no. La temporada ya está iniciada y los errores no se pueden revertir. ¿Si Yates se hubiera avispado antes de su falta de ganas de continuar en el ciclismo y Uijtdebroeks no hubiera decidió romper otra vez un contrato en octubre, Visma hubiera podido contratar a Onley o a Gee? Son solo conjeturas. Pero la necesidad está y hay que resolverla.
Si Visma no quiere caer en la misma triste historia de INEOS, tendrá que jugársela más. A corto y mediano plazo, se necesitan escaladores que inmediatamente den resultados. Nombres como Jai Hindley, Richard Carapaz, Egan Bernal, o el propio Primoz Roglic tienen sus contratos a punto de expirar, pero ninguno parece ser una solución ya sea por edad o porque, como en el caso de Hindley, son relegados por propia performance. Tal vez sea necesario ir por una característica común de todos los grandes fichajes de 2026: comprar un corredor bajo contrato pagando una compensación.
En tanto, un elefante que queda en la habitación –pero que las urgencias postergan- es cómo será el futuro post-Vingegaard. El danés ya no tiene margen de mejora –según el propio equipo- y las opciones entre los más jóvenes no lucen convincentes. UAE tiene a su Del Toro, Red Bull tiene a su Finn, y Visma, aquí, no tiene tampoco respuestas. Apostar a un potencial salto –que todavía no ocurrió- de Nordhagen, Piganzoli y compañía es riesgoso. Y es precisamente uno de los errores que INEOS cometió. ¿Visma caerá en la misma trampa?
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