Muchas veces se habla de como la suerte o la falta de la misma puede perfilar la trayectoria deportiva (o cualquier ámbito) de un individuo. Pero de lo que no se habla tanto es de cómo los más exitosos suelen “ayudar” a esa fortuna. En ese contexto, las palabras de uno de los directores deportivos de Visma suenan a envidia: “A veces parece como que alguien protege a Van der Poel para que nada le pase”, ironizó Robert Wagner.
“En Visma solo recibimos golpes”
En declaraciones a Radsport News, el alemán habló sobre cómo el neerlandés parece siempre del lado correcto de la vida mientras Wout Van Aert luce como todo lo contrario. “A veces parece como que alguien protege a Van der Poel para que nada le pase”, soltó. “Y parece como que nosotros estuviéramos en la otra vereda y siempre recibimos los golpes duros”, continuó el ex ciclista de la estructura, recordando los problemas sufridos por Vingegaard y otros miembros de la plantilla.
“Wout aún está en fase de rehabilitación y tiene un tornillo en el tobillo. Pero está bien cuidado y pudo entrenar normalmente en la última concentración y en la actual, porque está en la altura ahora mismo”, tiró. “Él es todo un profesional, tiene un fisioterapeuta y un equipo propio alrededor en Bélgica. Se está haciendo todo lo posible para que esté en forma y permanezca así”, reveló Wagner.
“Si todo va bien, Wout estará en el Tour de Flandes y la París Roubaix en buena forma”, avisó. “Claro, esperamos que también lo estén Van der Poel y Pogacar“, reconoció, sobre los dos máximos aspirantes del pelotón. Curiosamente, hace unos días un experto opinó que el belga podía ganar los dos Monumentos en cuestión aún con las dos estrellas máximas en la línea de partida.
“A veces parece como que alguien protege a Van der Poel para que nada le pase”
“Si todo se reduce a un duelo entre los titanes esperamos que, por una vez, las cartas favorezcan a Wout y gane Roubaix o Flandes. Eso sería fantástico”, anheló en voz alta, deslizando lo que posiblemente sea la única deuda pendiente de Visma y Van Aert en estos años de gloria que llevan juntos. En este punto ya no es ningún secreto que Van Aert tiene que celebrar en esas dos clásicas para poder redondear su palmarés, donde destacan además etapas en Giro, Tour y Vuelta.
En Bélgica el público clama por un Van Aert que aún no ha cumplido su cita con el destino como se presuponía cuando apenas dio el salto de lleno al ciclismo de carretera. Desde entonces, su ratio de suceso en las competencias que realmente le interesan ha ido en declive tan notablemente como en ascenso el de su “némesis”, Mathieu Van der Poel, con lo que la urgencia se acentúa. Esa presión se ha unido a falencias tácticas y técnicas que acabaron con la figura de Visma reiteradamente en el suelo o derrotada.
No se puede negar la cuota de fortuna esquiva, pero achacar su falta de triunfos a eso como hacen en la formación de Países Bajos o el propio protagonista, es un error grave que no hace más que potenciar las equivocaciones que lo han conducido a la derrota casi constantemente. Así como tampoco puede Van der Poel sustentar su increíble efectividad en Monumentos solo en la suerte, aún cuando Wagner y tantos otros en Visma intenten instalar esa idea.
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