Un tema que está muy presente en la agenda del ciclismo moderno es la posible desaparición de los sprinters puros. Y uno que podría confirmar eso es Gerben Thijssen, velocista recién llegado a Alpecin que tuvo que adaptar su cuerpo al complejo calendario actual -plagado de desnivel- diseñado por la Unión Ciclista Internacional.”¿De qué sirven 1800 vatios si no llegas al sprint?”, se preguntó el atleta, que llegó a perder cuatro kilos de peso para poder subsistir en el pelotón.
“Llegué a perder 4 kilos de peso”
Thijssen es un ciclista dueño de una potencia que bien podría posicionarlo entre los mejores sprinters del mundo, pero eso ya no es suficiente para estar en ese apartado y él lo sabe. A sus 27 años, ha debido modificar su preparación, tal como contó a Wielerflits. “Entrené mucho menos mi sprint”, lanzó. Recientemente, Arne Marit atribuyó su primer triunfo en tres años a esa misma modificación: se preparó para rodar mucho tiempo a altas intensidades y así poder soportar adelante y partir con su embalaje mejor posicionado. De inmediato le regaló una alegría al equipo de Remco.
“Para poder embalar, primero debes llegar a la definición. Siempre me centré en mi potencia final y eso me causó problemas porque llegaba al cierre cansado y no podía ni participar del sprint”, narró. “¿De qué sirven 1800 vatios si no llegas al sprint?”, continuó. “Entonces es mejor ser menos explosivo mientras puedas contar con algo extra a la hora de ir contra el viento o en el embalaje”, analizó el belga.
“Empecé a vivir más como un ciclista de clásicas. Pueden ver que eso le está funcionando a Marit o Girmay”, opinó. Justamente esos dos corredores ganaron de inmediato en sus nuevos equipos. Los tres compitieron el año pasado para Intermarché y no continuaron en la formación fusionada por diferentes razones, pero a Gerben el cambio le sentó fantástico tras un curso problemático, en parte por decisiones tomadas alrededor de este dilema de como ser un velocista.
“¿De qué sirven 1800 vatios si no llegas al sprint?”
“El año pasado tomé la decisión de perder peso y luego tuve problemas. En el otoño encima estuvo lo de la fusión, y esas dos cuestiones influyeron en el rendimineto. Fue un año muy malo para mí”, reconoció el ciclista, que perdió cuatro kilos en ese entonces. Ahora con Alpecin estará más tapado pero feliz de tener sus oportunidades. “Esto era lo que necesitaba mi carrera. Llevo varios años como profesional y lo que estoy experimentando en términos de profesionalismo y rendimiento es nuevo para mí”, comentó quien alguna vez fuera podio de etapa en la Vuelta.
“Este es el ambiente que deseaba, espero que me rinda frutos. Sé que estoy más abajo en la jerarquía, con Philipsen o Groves por delante. Pero el equipo asegura que lo más importante es que yo vuelva a ganar, lo antes posible, y por eso me han dado un calendario con carreras 1.1 que ya conseguí antes”, explicó, sosteniendo que prefiere eso antes que ir al Giro de Italia como la temporada anterior.
“Ganar allí me daría un impulso, confianza. Sería sensacional poder levantar los brazos lo antes posible”, finalizó Thijssen, otro sprinter que confirma la tendencia de que los velocistas puros están en extinción y que se está perdiendo el arte que implicaba, como por ejemplo cómo funciona un tren de lanzamiento en el ciclismo.
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