El ciclismo moderno tiene todo bajo control, o al menos así lo intentan. Entre los numerosos estudios que realizan los equipos, ahora surgió uno realizado por UAE Team Emirates en el que han detectado cuánto tiempo pierden a cada uno de sus corredores cada mes, por enfermedades o lesiones.
Mantenerse sano podría ser la última gran ganancia marginal, según el estudio realizado por los árabes. El equipo médico del UAE Team Emirates-XRG analizó datos de tres temporadas con el objetivo de reducir el número de días perdidos por lesiones y enfermedades.
1.920 días perdidos y más caídas a la derecha: los curiosos datos del informe médico del UAE
Los datos obtenidos son sumamente variados y curiosos y corresponden a tres temporadas, entre 2019 y 2021. “Hay muchas más caídas del lado derecho de las carreteras que en el izquierdo. No sabemos por qué”, indicó uno de los médicos del equipo, Raaghib Fredericks. El informe se hizo con 30 ciclistas masculinos y analizó datos sobre lesiones y enfermedades.
De ese modo, se pudo comparar los datos con los que el equipo almacenaba en Training Peaks de cara a relacionar las tasas de lesiones y enfermedades con factores como las cargas de trabajo y así generar protocolos para mitigar problemas en la planificación.
“A lo largo de las tres temporadas analizadas, perdimos 1920 días de competición y entrenamiento debido a enfermedades y lesiones. Eso equivale a una media de dos días perdidos por corredores cada mes”, amplió el galeno.
Obviamente que eso son promedios, con algunos ciclistas apenas perdiendo unos pocos días y otros meses enteros. Pero para el equipo el problema es mayor: un corredor lesionado no sirve, se alteran los calendarios del resto y, posiblemente, los objetivos según quiénes sean los perjudicados. La cadena se extiende a lo comercial y, en un modelo tran frágil como el del ciclismo, el impacto es brutal.
Osteoporosis, vías respiratorias y valor de mercado: el impacto de las bajas en el ciclismo moderno
Para los protagonistas, las lesiones también representan un impacto porque modifica su valor contractual en el mercado. Y eso varía más en pedalistas veteranos, con pérdida de valor de hasta un 50% para ellos. Como es lógico, esta caída en el valor de mercado limita el salario y el potencial de ingresos del deportista.
Según el análisis, esos 1.920 días perdidos se desglosaron en 140 casos de lesiones y 134 de enfermedad. En cuanto a las lesiones, el 68 % se produjo durante las carreras (frente al 32 % en los entrenamientos). Es una cifra significativa, sobre todo si se tiene en cuenta la carga de trabajo anual: mientras que el volumen de entrenamiento oscila entre los 18.000 y los 23.000 km, la distancia recorrida en competición ronda los 8.500 km. En definitiva, un ciclista tiene cuatro veces más probabilidades de sufrir una caída en carrera que entrenando.
Alrededor del 80 % de estas lesiones ocurren de forma repentina, y el 88 % de ellas fueron consecuencia de una caída. El tipo de traumatismo más frecuente son las abrasiones cutáneas y luego las óseas, dato no menor considerando la fragilidad de los ciclistas. Es que también descubrieron que gran parte del pelotón padece osteoporosis.
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“Queremos proteger a los ciclistas del riesgo de fractura, pero ¿estarán dispuestos a correr a pie, algo que sabemos que ayuda? ¿Y aceptarán de buen grado levantar pesas si eso conlleva un aumento de peso corporal? Es una cuestión compleja”, explicaron en el estudio.
Para dejar bien claro lo puntilloso del estudio, brindaron detalles increíbles. Es que tienen medido que las lesiones más comunes tras las óseas son las de músculos, tendones y cartílagos, y que las zonas más frecuentes son en manos y cabeza. Curiosamente, no son tan usuales las lesiones por sobreuso, derivadas de cargas repetitivas.
En eso han influido sobremanera las concentraciones invernales, en las que se trabaja especificamente en eso y se mide milimétricamente las bicicletas, zapatillas o pedales. “Las concentraciones del equipo se convierten en jornadas maratonianas, de sol a sol. Pueden producirse adaptaciones en el pie, la rodilla, la cadera o la espalda… Estas adaptaciones pueden manifestarse con el tiempo, por lo que nuestra labor consiste en prever qué va a suceder e implementar medidas preventivas”, enfatizó el médico.
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En lo que a enfermedades refiere, las infecciones de vías respiratorias superiores son la principal causa de baja en el pelotón. El estudio reveló que competir en Grandes Vueltas se asocia a un repunte de casos, posiblemente debido a la «inmunosupresión» derivada del esfuerzo sostenido durante tres semanas.
Los problemas dermatológicos, como las rozaduras por el sillín, fueron la causa del 18 % de los días de baja, seguidos muy de cerca por los problemas gastrointestinales, con un 17 %.
En última instancia, a pesar de toda la sofisticación del ciclismo profesional moderno, mantenerse sano sigue siendo quizá la ventaja competitiva más sencilla. Las caídas continúan siendo un riesgo inevitable, mientras que las enfermedades y el sobreentrenamiento también merman silenciosamente las temporadas.
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