Gianetti, jefe de Pogacar en UAE, ahora afirma ser “una víctima” de su pasado de dopaje

Mauro Gianetti y Tadej Pogacar (UAE) Mauro Gianetti y Tadej Pogacar (UAE) (Getty)

Mauro Gianetti, director general de UAE, es conocido por sus múltiples vínculos con el dopaje en su carrera, tanto de ciclista como de director de equipo. Estos antecedentes, que al fin y al cabo terminan pesando sobre ciclistas que tiene a su cargo como Tadej Pogacar, fueron reiteradamente negados o minimizados por el directivo suizo. Ahora se considera una “víctima” de lo ocurrido en Saunier-Duval, su primer proyecto como jefe, que pasó a la historia como una de las escuadras de dopaje sistemático de la era EPO.

Gianetti, jefe de Pogacar en UAE, ahora afirma ser “una víctima” de su pasado de dopaje

Gianetti ahora afirma que no tuvo nada que ver con el comportamiento de los ex ciclistas del equipo que dirigía y que fue todo culpa de ellos mismos. El actual CEO de UAE, fue director de Saunier Duval entre 2004 hasta su cierre en 2011, periodo en el que tres de sus ciclistas, Leonardo Piepoli, Riccardo Ricco y Juan José Cobo, se vieron envueltos en escándalos de dopaje. El propio equipo se vio obligado a abandonar el Tour de France en 2008 después de que Ricco diera positivo por CERA, una nueva forma de EPO. El año previo, Iban Mayo dio positivo de EPO en el Tour de France

Posteriormente a estos hechos de 2008, Piepoli admitió haber consumido sustancias prohibidas, al igual que Ricco, quien recibió una sanción de por vida, luego de que lo atraparan comprando EPO y testosterona en un estacionamiento de McDonalds. A Cobo, cuyo pasaporte biológico presentaba anomalías, se le retiró posteriormente su victoria en la Vuelta a España de 2011 cuando ya el conjunto competía con el nombre Geox.

“Cometí el error de ficharlos”

“Cometí el error de ficharlos en mi equipo. Debería haber reaccionado de otra manera, haber sido más claro con la prensa, explicar que yo era una víctima”, declaró Gianetti a L’Équipe, quién intenta realizar un revisionismo de la historia. Posteriormente, Gianetti emprendió acciones legales en Italia contra los ciclistas que, según él, le hicieron “perder patrocinadores y dañaron mi reputación”.

El técnico suizo explicó que, en lugar de dar explicaciones a la prensa, en aquel momento su principal preocupación había sido intentar mantener al equipo en marcha y “salvar los puestos de trabajo de 70 personas”. “Así como uno no sabe lo que hacen sus hijos en sus habitaciones, tampoco sabe lo que hacen los ciclistas en sus casas”, dijo para justificar su desconocimiento de la actividad ilegal que se llevaba a cabo en su equipo. El problema es: ¿Cuando es una práctica tan arraigada en el propio equipo hasta que punto el directivo puede llegar a desconocer lo que sucede?

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Gianetti también declaró que le habían informado de que Ricco tenía un hematocrito natural superior al 50%. Ese era el porcentaje máximo permitido para los ciclistas en aquel momento, antes de que fueran suspendidos durante dos semanas por motivos de salud, en lo que en la práctica era un método indirecto para detectar la EPO. “Antes de contar con Ricco, le pedí que se sometiera a una prueba en la UCI. La UCI me envió un documento que confirmaba que, efectivamente, tenía un nivel de hematocrito superior al 50 %. Me siento víctima de esto”, manifestó.  

Mantiene el silencio ante su caso de dopaje como ciclista

Cabe señalar que la reputación de Gianetti -que presuntamente intentó limpiar de su artículo de Wikipedia– va más allá de Saunier Duval. En su etapa de ciclista, tuvo un encuentro cercano con la muerte. Cuando corría el Tour de Romandia de 1998 para FDJ abandonó la carrera con el pretexto de que no se sentía bien. Ese mismo día, cayó inconsciente y fue trasladado de urgencia a un hospital de Montigny. Los médicos sospecharon de que le administraron PFC o metabolitos de perfluorocarbono, una sustancia similar a EPO.

A causa de esto, permaneció en coma por tres días y según un periodista, su cuerpo “estaba fluctuaba al borde de un fallo multiorgánico”. Según varios periódicos de ese momento, el  exciclista brindó “explicaciones contradictorias” sobre lo ocurrido y durante la investigación contrató un equipo legal para impedir la divulgación de su historial médico a la fiscalía. El caso nunca se resolvió y Gianetti volvió a competir tan sólo cuatro meses después. Continuó corriendo hasta 2002. “El dopaje está tan arraigado en ciertos entrenadores, como Gianetti, que no conciben el ciclismo de otra manera”, señaló en 2008 su ex compañero de equipo en FDJ, Stéphane Heulot, actual manager en TotalEnergies.

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“Pogacar es tan fuerte que siempre habrá dudas sobre él”

Gianetti también habló de su incidente como ciclista y pese a la demanda judicial de 4 millones de francos suizos que impuso para silenciar los detalles médicos, insiste en que no consumió EPO en los años noventa. “Es un asunto personal; ya dije lo que tenía que decir”, restó importancia al respecto y señaló: “Fue una época extraña”. Manifestó también que estas insinuaciones de doping no tendrían por que afectar la imagen de Pogacar, su ciclista estrella.

“En cualquier caso, Pogacar es tan fuerte que, independientemente del equipo, siempre habrá dudas sobre él. Estoy haciendo mi trabajo, he aportado más de 600 millones de euros al ciclismo, consiguiendo que se firmen contratos, que se paguen salarios”, señaló.


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Un comentario sobre “Gianetti, jefe de Pogacar en UAE, ahora afirma ser “una víctima” de su pasado de dopaje

  1. Gianetti, personaje sombrío, siniestro y de dudosa reputación, parece un discípulo que emula a “Pedro”, negando más de una vez la existencia y participación en sustancias prohibidas y le echa el agua sucia a los ciclistas, sabiendo que en este deporte se cazan directores como mancornas comensales para cumplir y superar las exigencias de un deporte de mega esfuerzos y desgaste máximo que, un deportista puede experimentar. Es una de las disciplinas deportivas top más duras en su práctica y ayudarse con extras, es una opción de obligatoriedad , de lo contrario, no es posible rendir a tope. Simplemente las pezquizas quedarán en etapas de análisis inductivos e inferencias , pues las evidencias permanecerán ocultas y encerradas bajo el silencio reinante complaciente para disfrute de los espectadores, cuyo espectáculo es el estadio gratuito más grande del mundo , donde caben millares y millares de aficionados.

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