Jonas Vingegaard ya celebra en rosa su objetivo cumplido, con relativa facilidad. Aún así, como ya sucedió otras veces, se mostró sumamente emocional tras completar las tres semanas de actividad y no ocultó cuál es su verdadero motor para practicar un deporte tan demandate: su familia.
“Es fantástico. Es algo que soñé toda mi vida y lograrlo es algo especial, no tengo palabras”, comenzó el danés en la entrevista de televisión oficial. No es para menos, su nombre ya figura en un historial muy selecto que ni siquiera tiene a Tadej Pogacar allí, el de los que han ganador las tres grandes.
Para algún despistado, esa lista es top: Jacques Anquetil, Felice Gimondi, Eddy Merckx, Bernard Hinault, Alberto Contador, Vincenzo Nibali y Chris Froome. Pero el de Visma es un tipo emocional y en vez de hablar de ello centró sus palabras en otros aspectos. O quizás aún no cayó en el tremendo lauro que implica su coronación.
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This is absolutely the podium Jonas Vingegaard deserves!!!!! #GirodItalia pic.twitter.com/AJXHenwMcs
— Team Golden Goddess (@DancingInfinit1) May 31, 2026
“Ha sido un día especial con mucha gente al costado de la ruta. Tener el honor de rodar de rosa por Roma, un modo de finalizar estas tres semanas”, ponderó. “Tener a mi familia aquí lo hace aún más genial, me lleva a las lágrimas, siempre están para mí”, recordó Jonas, que siempre rueda con una foto de su esposa e hijos en el manillar.
Se sabe que los ciclistas finalizan las tres semanas al límite y sueltan todo allí. Eso es agradable de ver, un modo de recordar que son humanos. Y entre todos los aliens que hoy dominan el pelotón mundial, pocos más sensibles que el flamante campeón de la Corsa Rosa, que lejos de hablar de vatios y estadísticas deportivas, centró su mirada en los importantes intangibles que lo rodean.
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