Más de ocho años pasaron desde el fallecimiento en plena competencia de Michael Goolaerts, ciclista belga que se desplomó mientras corría la París Roubaix en 2018. La autopsia en ese momento reveló un paro cardíaco previo a la caída por una cardiopatía pre existente. Sin embargo, más recientemente se hallaron algunas sustancias en su organismo que han extendido la investigación y habían impedido que se cerrara el caso hasta ahora.
Varios jueces pasaron sin que la investigación avanzara, generando un prolongado malestar en la familia del fallecido. Por esa razón, la fiscal de Cambrai -Ingrid Görgen- decidió archivar el caso. “No existen pruebas que indiquen un delito que, por ejemplo, pueda ser considerado como homicidio involuntario”, explicó a L´Equipe.
“Aquí no hay nada extraordinario, sólo dosis muy bajas de medicamentos que nos dejan la incertidumbre sobre qué hacía un joven de 23 años con ellos”, continuó. La afirmación trae a colación las palabras del fiscal anterior, que en 2020 reveló que había pruebas que podían exponer las prácticas de dopaje en el pelotón.
La autopsia y algunas pruebas posteriores indicaron la presencia de cantidades significativas de cafeína en el organismo del corredor, pero no había sustancias prohibidas. Adicionalmente, en muestras tomadas de su cabello, se encontró restos de Ventolin y Valium, pero en concentraciones bajas.
Según las explicaciones oficiales, se le solicitó a la UCI verificar que el ciclista tuviera las autorizaciones pertinentes para esos medicamentos. Además se realizaron registros en la sede del equipo Vérandas Willems-Crelan en el que en se entonces también estaba Wout Van Aert y se realizaron análisis científicos adicionales que dejaron dudas pero no arrojaron resultados concluyentes.
La hipótesis del pasaporte biológico y el recuerdo de Van Aert
“Según los informes periciales, Michael Goolaerts padecía cardiomegalía”, expresó la fiscal. “Los expertos, dadas las anomalías estadísticas en ciertos datos de su pasaporte biológico, se preguntaron si podría haberse dopado en el pasado. Pero las investigaciones médicas sobre posibles prácticas de dopaje pasadas, que no se han podido establecer, no han encontrado pruebas. No se han detectado sustancias prohibidas, sustancias que superen los límites reglamentarios ni sustancias que se ajusten a las prácticas habituales”, remarcó.
Con todo esto sobre la mesa, la fiscalía decidió archivar el caso e informar a la familia. Vale la pena recordar que hace poco, en la última edición de la París Roubaix, Wout Van Aert finalmente cumplió su sueño y al ganarla se la dedicó a su ex compañero. Ahora, tras ocho años de incertidumbre, su cuerpo descansa en paz.
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