Desde hace una década y media, Wilco Kelderman es parte del pelotón World Tour y, pese a su talento, apenas si ha podido traducir eso en resultados. De hecho, en 2026 rompió una sequía de 11 temporadas sin levantar los brazos. Y también este año descubrió que quiere centrarse más en carreras de un día y que, prácticamente, lamenta haber entregado su vida entera a perseguir clasificaciones generales.
Con 35 años, el neerlandés es uno de los veteranos de Visma Lease a Bike, formación con la que saltó al profesionalismo en 2012, cuando la estructura aún se denominaba Rabobank. Mucha agua corrió bajo el puente y, sea como jefe de filas o gregario, siempre estuvo enfocado en la alta montaña y en ser conservador pensando en el puestómetro.
Obviamente que eso le valió para ser podio de un Giro d´ Italia, en 2020, y 5º en el Tour de France de 2021. Pero eso cambió recientemente, más precisamente desde la salida del reconocido Tim Heemskerk, el preparador de Jonas Vingegaard que también llevaba a varios de los demás miembros de la plantilla.
El impacto de Espen Aareskjold: la revolución mental que cortó 11 años de sequía
Wilco pasó a trabajar con el noruego Espen Aareskjold y eso se notó de inmediato. “Ha cambiado mi forma de ver las carreras. Espen se centra mucho en el aspecto mental conmigo, a menudo me pregunta cómo quiero afrontar las situaciones”, contó a Wielerflits.
Lejos de ser solo palabras, eso quedó expuesto en competición, con ataques en el GP Montreal, el Giro dell´Emilia o, sin ir más lejos, con su título en el nacional neerlandés. “He empezado a correr de forma más agresiva e intento adoptar un planteamiento de todo o nada”, lanzó.
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“De hecho, me arrepiento de no haber corrido con más agresividad en el pasado. Si pudiera volver atrás, habría corrido con menos cautela en mis inicios. Sin duda es algo que he aprendido este año. Ahora eso ha dado lugar a una victoria y es fantástico poder lucir ese maillot toda una temporada gracias a eso”, soltó el “tulipán”.
Adiós al ‘puestómetro’: el nuevo horizonte de Kelderman más allá de 2027
Kelderman descubrió un ciclismo completamente diferente con esta aproximación y han renacido sus ganas de competir cuando parecía que 2027, cuando vence su contrato, sería el año de su adiós. “Sigo disfrutando de entrenar y de viajar a las carreras con el equipo. Si es por mí, esto no acabará en 2027, no sé cuánto tiempo más quiero seguir, pero es positivo”, avisó.
“Mientras tenga la motivación y mi familia lo pueda llevar bien, seguiré. Hay más factores, claro. Ahora el ciclismo implica mucho más, como la nutrición, entrenar fuera de la bicicleta. Tengo niños y no se cansan, pero también noto que tengo más energías que antes y eso tiene que ver con cómo se entrena ahora”, reveló.
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Kelderman seguirá con su rol usual de gregario de montaña en eventos por etapas, eso está claro. Pero tiene un nuevo horizonte personal que lo motiva particularmente, porque en 2026 le tomó el gusto a un nuevo tipo de estímulo.
“Al vestir la camiseta de campeón nacional también me gustaría correr pruebas en las que pueda atacar o dejarme ver. Eso siempre es importante para mí”, expresó, señalando las Ardenas como un momento pico del año para él. Y luego se despidió con un mensaje para quien quiera escucharlo: “Normalmente, el grupo que va al Tour es de jóvenes y está definido. Tengo la ventaja de ser polivalente y eso me hace bueno para las grandes vueltas. No doy por sentado que me lleven al Tour, pero también me encanta el Giro”, cerró.
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