Bryan Coquard es un nombre que ya se volvió una fija en los sprints de la última década: si bien no es un velocista top (tiene 55 victorias de las cuales solo 3 son a nivel WorldTour), tiene una enorme consistencia. El francés de Cofidis ya tiene 34 años y la merma de la velocidad ya la va sintiendo: frente a esa realidad, decidió –en acuerdo con su equipo- reinventarse y asumir el rol de lanzador y enfocarse solo en los finales para rematadores. Un “switch” que no siempre es fácil asumir.
El velocista que se reinventa como lanzador a los 34: “Quiero hacer lo que no hicieron por mí”
“Lo habíamos hablado hace unos años, pero este invierno volvió a surgir. Cédric (Vasseur, ex director del equipo) me hizo volver a firmar para ser el lanzador de Milan (Fretin), lo que significaba que renunciaba al sprint, y acepté. Luego, en el campamento de entrenamiento de octubre, estábamos hablando con Raph’ (Raphaël Jeune, sucesor de Vasseur), los directores deportivos, y la pregunta fue: ‘¿Qué hacemos conmigo?”, contó a L´Equipe.
La nueva dirección no lo quería limitar como lanzador. “Así que mencioné que quería poder dejar mi huella cuando es en un grupo más pequeño o cuando es más difícil. Siempre he corrido para ganar; necesitaba encontrar algo en lo que meter la pata”, señaló. Paradójicamente, a pesar de este cambio de rol, Coquard inició la temporada con una victoria en el llano, en el Gran Premio de La Marsellesa. “Si tengo que desempeñar el papel de velocista, estaré ahí; aún tengo lo necesario para ganar algunas carreras más”. Repitió la gesta un mes después, el 28 de febrero en Grecia (en el GP Visit South Aegean), en este caso en una llegada más empinada.
Nueva habilidad en sprints cuesta arriba
Para desarrollar un estilo y un físico adecuados para este tipo de esfuerzo, cambió sus hábitos y entrenamiento: “Con la edad, se vuelve más o menos natural para mí ponerme al servicio de Milan. Él es más rápido que yo en llano. Ojalá me lo hubieran facilitado a mí antes, por eso tengo tantas ganas de hacerlo”, indicó Coquard. Y Fretin, de 25 años, se lo agradece. “Cuando tengo preguntas, Bryan siempre está dispuesto a ayudar. Eso demuestra la clase de ciclista que es. Si le preguntas algo, nunca se queja. Es genial que estos chicos quieran correr para ti. Te da alas. Yo me adapto mejor a los sprints rápidos y a los finales en grupo; Bryan se desenvuelve mejor en etapas montañosas y días duros”, explicó.
Coquard no se arrepiente de no haber hecho el cambio antes. “Hacía lo que mi jefe me pedía” ¿Tenía la madurez física necesaria?”, se pregunta. El veterano corredor sigue soñando con lograr su primera victoria en una gran vuelta. ¿Lo logrará con su nuevo perfil de corredor?
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