Uno de los corredores de los que más se esperaba para este Tour de France que dijo adiós era Juan Ayuso. De hecho, del español se aguarda que reafirme lo que mostró cuando subió al podio en la Vuelta a España de 2022, algo que no ha logrado repetir desde entonces. No sólo por su talento, también se lo esperaba por el cambio de equipo que hizo, rodeado de polémica y con una inversión millonaria de Lidl Trek.
Ahora, días después de haber finalizado 7º a 17:48 -y con la fortuna de los abandonos de Jonas Vingegaard y Florian Lipowitz- el ciclista dejó algunas regflexiones y aseguró que una caída sufrida en marzo lo afectó para lo que vino luego, incluyendo la Grande Bouclé.
“El sueño era subir al podio de París”, comenzó. “Estar allí arriba con todo el equipo, especialmente con la despedida de Luca Guercilena, fue muy especial. Hay que disfrutar esos momentos”, siguió, resaltando que al menos Lidl Trek se impuso en la clasificación de equipos.
En lo individual, Ayuso brindó algunos detalles. “Seguiré intentando cada año subir al podio. Tuve algunos problemas que complicaron el proceso. Lo hablamos con el equipo y el próximo año haremos las cosas un poco diferente en la previa”, avisó.
“En ningún momento de este Tour me sentí como el corredor que quería ser, el que era antes de la caída en París Niza“, explicó. “Eso es lo que me frustra, porque sentí que había dado un paso adelante comparado con el año anterior y no pude mostrarlo en las carreras principales, las que cuentan”, reconoció.
La caída como justificación y la sombra de Skjelmose
“No estoy decepcionado porque nadé contra la corriente y nunca dejé de batallar. Dí lo mejor siempre”, completó. Afortunadamente para él, tiene apenas 23 años, pero sus propias actitudes y declaraciones son las que han incrementado la presión a su alrededor.
Le sobra potencial físico, está en una de las formaciones más pujantes del World Tour, pero también tiene que acabar de confirmarse como hombre de tres semanas y ratificar la monumental inversión que los alemanes hicieron por él, incluso generando algo de ruido interno.
Por otra parte, en lugar de proclamar que iba por el podio en la previa debió decir que por la caída no estaba como quería, algo que no hizo por no ceder su ego ante la presencia de Mattias Skjelmose, el subestimado vueltómano de la formación que, dicho sea al pasar, clasificó delante suyo en la general y con varios minutos de margen.
Cada caso es diferente, pero el accidente de Vingegaard en 2024 fue mucho más severo y luego hizo lo que hizo en la Grande Boucle. Si el español pretendía estar detrás del danés en la clasificación le faltaba y mucho.
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