Se cierra el telón de la edición 2026 de La Vuelta a España. Desde una granizada que obligó a los ciclistas a buscar resguardo en un hotel, a la caída y abandono de Tadej Pogacar que causó un cataclismo en el ciclismo. Desde el surgimiento inesperado de Enric Mas en El Bartolo hasta su coronación como ganador; desde el trabajo en equipo de Matthew Brennan y Wout van Aert, hasta el surgimiento de nuevas estrellas, el movimiento de ajedrez de algunos líderes de la general y el asalto en la tabla en fugas que rompieron la carrera; la edición 2026 trajo todo tipo de condimentos. A continuación, traemos una lista de los 8 ciclistas que consideramos que fueron los que más se destacaron en esta edición. Todos ellos en orden indistinto.
El 8 ideal de La Vuelta a España 2026
Enric Mas (Movistar Team):

De ser la esperanza española pasó a ser un corredor “meme” conocido por su derrotismo. El “ataque de Enric” pasó a ser una palabra prohibida o una analogía de una situación irreal como si las vacas volaran. Y mucha de la crítica fue justificada: nunca superó el techo de un podio en La Vuelta hecho más a las sombras que figurando. Sus declaraciones que pecaban de optimismo, afirmándose como candidato tampoco ayudaron. Y sus antecedentes más inmediatos, incluyendo su terrible Giro d´Italia tras su operación por tromboflebitis no invitaban al optimismo.
Sin embargo, su ataque en El Bartolo en donde se convirtió en el primer ciclista en cerrar una brecha contra Pogacar en dos años fue el primer signo de un “nuevo” Mas. Confiado en sí mismo hasta tal punto que la malla roja que le llegó por fortuna del destino, la defendió a rajatabla y a la altura, llevandose incluso una etapa en el proceso. Ejemplo de ello fue la gran contrarreloj que marcó en la etapa 18 cuyas pérdidas contra Primoz Roglic fueron mínimas. Justo ganador.
Wout van Aert (Visma – Lease a Bike):

Desde que el equipo de Visma para La Vuelta fue anunciado a principios de año con Brennan y Van Aert apuntando a las etapas como objetivo principal, se sabía que el entretenimiento estaba asegurado. El belga venía de una gran temporada, incluyendo su mítico triunfo en París-Roubaix ante Pogacar y un podio en Sanremo.
Es posible que su ausencia forzada en el Tour de France haya sido una bendición disfrazada. Llegó más fresco que nunca a La Vuelta, lo cual nos permitió ver al Van Aert multifacético que tanto gusta. El Van Aert lanzador que fue instrumental en las 5 victorias de Matthew Brennan, el Van Aert que lleva bidones a sus compañeros de equipo, el Van Aert fugómano que se va de escapada desde el kilómetro cero o en un sprint intermedio, el Van Aert sprinter (que creíamos haber pedido) que ganó dos etapas en embalajes reducidos.
El Van Aert escalador que estuvo cerca de ganar una malla de montaña por pura diversión, o el Van Aert que, una vez más, fue fundamental en el trabajo de equipo para que un líder-gregario como Sepp Kuss ascendiera 6 posiciones en la clasificaciòn general en menos de dos horas, todo esto ganando la malla verde que injustamente perdió en esa lamentable caída de hace dos años. ¿Será candidato para el Mundial? Quien sabe. Lo que importa es que volvió a mostrar porque resulta ser el ciclista universalmente más popular del pelotón.
Alessandro Romele (XDS Astana):

Hace tres semanas pocos conocían su nombre pero resultó ser una de las sorpresas más refrescantes de esta Vuelta, su primera carrera de tres semanas. Pocos logran siete top 10 en terrenos tan diversos: desde un sprint llano, a jornadas tipo clásica como la etapa 15 que disputó contra Van Aert o la 21 contra Tobias Halland Johannessen. Este italiano de 23 años -que terminó en el podio del campeonato nacional hace tan pocos meses atrás- salió de un momento muy difícil por una lesión en el Tour de Polonia del año pasado. Afirma que el entrenamiento mental lo ayudó mucho y vaya que lo hizo. Admirador de Van Aert y Van der Poel, ganó polivalencia en esta gran vuelta y resulta muy interesante seguir lo que hará en el futuro. No por nada XDS Astana lo renovó hasta fines de 2028.
Ramses Debruyne (Alpecin – Premier Tech):

Podríamos empezar acá con el meme de “What da heel is a Polar bear doin in Arlington Texas”: el simple hecho de ver a un escalador en Alpecin resulta de por sí sorprendente. Pero que a la vez sea alguien excelso, suma aún más mérito. El belga ex skater y patinador ya había dado alguna pista en el Tour de France donde, antes de su abandono en la etapa 14 se mantenía constantemente en el fondo del top 20 de la clasificación general. Y considerando las estrellas que van al Tour, eso ya es un hecho de por sí.
Pero en esta Vuelta dio espectáculo. En la etapa 6 fue el último fugado alcanzado por Pogacar y, aún así, se mantuvo con el resto de los líderes y les ganó un sprint, terminando tercero. Y no conforme con eso, se metió en las fugas aguantando hasta el límite en las grandes etapas de esta edición: Aitana, Calar Alto y Collado del Alguacil, esta última con un tercer puesto por detrás de consolidados como Johannessen y Mikel Landa.
Pero, al igual que Romele, se trata de un corredor que gusta por su polivalencia. En la etapa 15 se metió en la fuga con clasicómanos como Van Aert y Thibau Nys y les disputó la etapa, y en el final de Granada se metió en el mano a mano contra Romele y Johannsessen. Siempre al ataque, se puede transformar en un gran activo de Alpecin que, desde Jay Vine, no veía a un corredor de este estilo.
Juan Felipe Rodríguez (EF Education EasyPost):

Que seas un ciclista sub-23 del equipo de desarrollo y seas llamado al equipo del WorldTour en el medio de la temporada ya es un gran logro. Que a pocos días te llamen a tu primera gran vuelta días después ya es otro grandísimo paso. Y que encima te conviertas en uno de los mejores gregarios de montaña en La Vuelta trabajando para un consolidado como Richard Carapaz es todo otro nivel. Así es como en poco más de un mes cambió la vida de este colombiano de 22 años que hace apenas un año competía para Sistecredito y todavía pensaba en ser chef.
Rodriguez se convirtió en el último gregario de Carapaz y, en apenas unos días, logró llenar con creces lo que, en un principio, aparentaba ser un “mal equipo” para el ecuatoriano. No hay un solo puerto de montaña clave en donde Rodríguez le hizo un lanzamiento de tipo nuclear para Carapaz. Que después este último no haya podido llevar a buen puerto sus aceleraciones es otra cosa, pero que Rodríguez cumplió su leal papel es alguien que nadie puede negar. Solo tal vez Gregor Muhlberger (Decathlon CMA CGM) hasta su abandono pudo haber tenido una contribución igual de trascendente.
Richard Carapaz (EF Education EasyPost) + Sepp Kuss (Visma – Lease a Bike):

Es cierto que, a más cercanía de la cúspide de la clasificación general y con estados de formas muy similares y separaciones marcadas de tiempo, menos tendencia hay de ir a la ofensiva. Y que, por el contrario, aquellos más al fondo del top 10 tenga más permisividad de hacer lo suyo. Pero tanto Kuss como Carapaz, intentaron mover la carrera y paradójicamente puede que hayan sido los que más pusieron bajo presión al top 3 de la carrera, incluso más que ellos entre sí. Uno de forma exitosa, el otro no.
En el caso de Kuss, el estadounidense vino a su tercera gran vuelta del año (quinta seguida considerando que compitió en el Tour y Vuelta 2025) sin presiones. La prioridad de Visma iba por las victorias parciales y lograr un resultado en la general era solamente un plus. Involucrado en la caída con Pogacar, Kuss sufrió un golpazo y fue sangrando tiempo etapa por etapa, quedando incluso fuera del top 10 en la víspera de la etapa 20. Todos nos preguntabamos si no había caído en un error en no haber perdido tiempo a propósito para ir por etapas. El top 10 es dinámico hasta un punto: hay un momento en la carrera donde las distancias ya son importantes y donde las escuadras y ciclistas quieren proteger su lugar en la clasificación.
Kuss sufrió por eso ya que no lo dejaban ir en fuga. Pero Visma decidió encarar un plan y funcionó: todos y cada uno de los corredores hizo de gregario para el ciclista más conocido por ser gregario. Luego de que Brennan alejara a Onley al tirar del grupo de favoritos, Kuss atacó, llego a Bruno Armirail quién le hizo un enorme trabajo en el llano abriendo la brecha (suponemos que fue así pues la vergonzosa producción televisiva de La Vuelta puso en un agujero negro a Kuss y a medio pelotón ya que solo usaron motos para dos grupos en simultaneo), para luego tomar aún más distancia gracias a Van Aert y Jorgen Nordhagen.
Fue así como ascendió del undécimo al quinto lugar. Se sabe que Kuss, el vueltómano, es un parche en Visma por ausencia de líderes, pero la armonía grupal y el trabajo en equipo debería ser un punto importante de atracción para cualquiera que quiera ganar una gran vuelta. Cosa que no se puede decir de más de un par de equipos top en esta gran vuelta.
¿Y Carapaz? De nuevo, fue uno de los pocos que intentó mover la carrera en múltiples etapas. Uno podrá cuestionar si estos ataques le sirvieron (de hecho, más de una vez, terminó perdiendo tiempo luego por sobreextenderse). Si tan solo hubiera tenido las piernas del Tour de France, posiblemente estaríamos hablando de otra cosa. Pero pocos ciclistas atacan a 100 kilómetros de meta en una etapa de clasificación general en la alta montaña. Salvo que se llamen Pogacar.
Matthew Brennan (Visma – Lease a Bike):

El talento del británico de 21 años ya lo conocíamos. Desde sus espectaculares triunfos de etapa en Tour de Romandía, Polonia y Alemania en la temporada pasada -donde incluso llegó a vencer a establecidos como Kaden Groves y Jonathan Milan- a tener un rol crucial para Van Aert en la última París-Roubaix y ganar su primera gran clásica (Kuurne) este año. Su primera gran vuelta la cerró con un bagaje de 5 triunfos. Todos con extrema contundencia. Es cierto que sus rivales no eran de altísimo nivel pero los cimientos hay que colocarlos en algún momento y Brennan ya lo hizo con creces.
Pero lo más interesante de Brennan no son sus sprints, sino su extrema versatilidad. Ejemplo de excelencia es la etapa 13 donde se mostró como el que mejor escalaba en su fuga para luego tomar un papel de gran ayuda para Van Aert, con quien mostró una grandísima química. Su futuro está en el Tour de France, no sólo porque abre a Visma una opción viable para obtener victorias de etapa sino que también, por sus características, puede también oficiar de gregario. Se hizo mucho debate sobre la cuestión de forma innecesaria pues el asunto es simple: hasta que el nivel de Pogacar no esté más equiparado al de otros líderes, está más que justificado que los equipos maximicen sus objetivos.
Primoz Roglic (Red Bull – BORA – hansgrohe):

Antes de esta edición pocos apostaban por el esloveno de 36 años. Su temporada -posiblemente más por poca motivación que por piernas- fue una de sus peores en tiempos recientes. Fuera del top 10 en Itzulia y Romandía, quinto en Tirreno y octavo en el Tour de Suiza. No había optimismo. Y quizás en esa falta de optimismo pecó su equipo, que le otorgó una horripilante escuadra, de las peores que tuvo en su carrera de grandes vueltas. Pero para colmo de males, sufrió un accidente contra un coche a semanas de competencia. Esto le restó días de entrenamientos y, hasta poco antes de la partida en Barcelona, era duda incluso su participación.
Pero Roglic, uno de los mejores ejemplos de resiliencia en el peatón, partió y enseguida se mostró siempre entre los grupos de favoritos. Su resistencia a los 36 está al igual que su gran capacidad en contrarreloj. Su explosividad -llave de muchísimos de sus triunfos- nunca se hizo presente en esta Vuelta pero aún así aguantó hasta tal punto de terminar segundo. Un resultado que, en retrospectiva, es inesperado y extraordinario. No extraña que muchos equipos -quienes en ocasiones gastan dinerales en corredores que no pueden superar el techo de un quinto puesto- vean el atractivo en ficharlo.
Menciones especiales que quedaron fuera del top 8 pero que vale la pena resaltar: Santiago Buitrago (Bahrain), ganador de la malla de montaña y metido en múltiples fugas; Raúl Garcia Pierna (Movistar) -corredor fundamental en parte de la ventaja que obtuvo Mas al ser colocado perfectamente por el equipo desde la fuga en momentos clave- y Jakob Omrzel (Baharin). Este último, ganó una etapa en su primera gran vuelta y terminó sexto en su primer grande y a los 20 años. El futuro luce prometedor para este joven escalador esloveno (oración que ya habremos mencionado textualmente hace años atrás para alguien bien conocido).
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