Al margen de la capacidad física sobrehumana que Tadej Pogacar tiene sobre el resto del pelotón, todo lo que hace o -en este caso- usa, se mira con detalle de cara a poder imitarlo. Pero no hablamos de aficionados ávidos de sentirse como el esloveno por un día sino de los demás equipos del World Tour, que cuentan con tecnologías y estrategias similares.
Así se desprende de la anécdota que ha revelado Patrick Lefevere, exmánager de Soudal QuickStep, quien aprovecha que ya está retirado para hablar con más impunidad de la que ya usaba cuando estaba dentro del circo en plenitud de funciones.
En su columna para Het Nieuwsblad, el belga recordó que una vez Pogacar y su pareja, Urska Zigart, ingresaron a una sauna y pidieron dejar las bicicletas en el cuarto asignado a Soudal para dichos menesteres en el hotel que compartían. Fue durante una concentración invernal en el Hotel Suitopia.
“Nuestros mecánicos saltaron sobre la bici”: los detalles que descubrió el Soudal
“Tan pronto como Pogi se marchó, nuestros mecánicos saltaron sobre la bici. Eran cuatro, la pesaron, la midieron y analizaron todo”, mencionó el histórico personaje. “Por lo que me contaron luego, no estábamos muy lejos”, bromeó.
“Pogacar nunca consideró que podía estar revelando algún secreto profesional, pero ningún mecánico que se precie iba a dejar la bicicleta del campeón del Tour abandonada en un rincón sin echarle un vistazo”, añadió.
Dicho eso, la realidad es que no hicieron grandes descubrimientos y sólo un detalle llamó la atención de los expertos. “Nuestros mecánicos notaron el sillín algo más retrasado respecto de lo normal. En comparación con el eje pedalier, Pogacar parecía estar sentado bastante adelantado”, indicó. Asimismo reconoció que la Colnago, históricamente catalogada como una bicicleta más pesada, no tenía nada que envidiar a las más ligeras del mercado.
“No encontramos ningún motor”: la visión de Lefevere sobre el fenómeno esloveno
“Para quienes se lo preguntan después de todo lo que ha ganado, nuestra inspección no encontró ningún motor en la bicicleta”, lanzó irónicamente. Luego habló de la parte personal pese a que no conoció al de UAE Team.
“Nunca hablé con él, no lo conozco”, comenzó. “Pero lo he visto en algunas situaciones sin cámaras alrededor. Y lo que se ve es a un tipo normal que podría ser cualquier vecino”, describió. “Para quienes no estén en tema, nunca adivinarían que se trata del mejor ciclista del mundo”, opinó.
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Por último, comentó sobre esa forma de ser que un poco choca con su “canibalismo” sobre la bici. “Es el ciclista con mayor hambre de victorias desde Eddy Merckx y se puede decir que maneja bien las relaciones públicas, justamente porque no las trata como tal”, zanjó Lefevere.
Una historia más alrededor del ogro esloveno que solo contribuye a forjar la leyenda que dentro de algunas décadas resonará aún con más fuerza que hoy. Tal como sucedió con sus predecesores, hoy en la categoría íconos del ciclismo.
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