A la hora de considerar quién fue el mejor velocista del año, se pueden tomar en consideración aspectos cualitativos y cuantitativos. Si nos centramos únicamente en lo primero, Tim Merlier (Soudal Quick-Step) se ha mostrado como el rival a vencer en los sprints puros: cuando está bien posicionado raramente es vencido. Pero el abanico de opciones se amplía cuando se toman en cuenta otros aspectos: desde quién sumó más triunfos en el año, hasta los terrenos. Cuando la meta se sitúa un poco cuesta arriba o tras varias dificultades, la ventaja de Merlier se empieza a reducir mientras otros ciclistas como Matthew Brennan (Visma – Lease a Bike) suman casilleros.
Los mejores sprinters de 2026: un “desconocido” que amenaza los récords de Pogacar
Si vamos a lo estrictamente numérico, hay un velocista que superó a todos y no se trata de alguien exactamente conocido. El serbio Dusan Rajovic de Solution Tech – Nippo Rali sumó 16 triunfos y es, de hecho, el segundo ciclista con más victorias en todo el pelotón, solo superado por las 22 de Tadej Pogacar. “Diría que la temporada ha sido muy positiva; ha traído muchos podios y victorias”, comentó Rajovic en una entrevista con Bici.Pro. “Por supuesto, mis victorias no se pueden comparar con las de Tadej, pero es fantástico conseguir tantas como sea posible y contribuir a la posición del equipo en la clasificación; es un esfuerzo colectivo”.
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Ex ciclista de Bahrain – Victorious, Rajovic empezó a tener más suerte cuando bajó a la segunda división y es precisamente en carreras de menor categoría donde prospera. Solo 7 de los 16 triunfos fueron en carreras profesionales (.1 o .Pro) y el resto se dio en competencias de categoría .2.
Magnier y un Giro dorado
Quizás un ranking más justo es el que tiene en cuenta solamente los triunfos profesionales y allí el ganador con claridad es Paul Magnier, que sumó 15 triunfos. Su compañero de equipo en el Soudal Quick-Step, Tim Merlier, le siguió con 14, por lo que el equipo belga contó con los dos velocistas más prolíficos de la temporada, con 29 victorias entre ambos.
Comenzó con dos etapas y el maillot de puntos en la Volta ao Algarve y finalizó con dos etapas en el Tour de Guangxi. En total, ganó en diez carreras diferentes, incluyendo la Muur Classic Geraardsbergen , la Binche-Chimay-Binche , el Deutschland Tour, la Okolo Slovenska y la CRO Race.
Su final de temporada nuevamente se basó en “farmear” pequeñas carrera, pero eso no quita como brilló en el Giro d´Italia. Ganó la primera etapa en Burgas para hacerse con la primera maglia rosa, luego la tercera etapa en Sofía, y la decimoctava en Pieve di Soligo, donde recuperó el maillot de puntos de manos de Jhonatan Narváez con quién luchó fervientemente. Es el único sprinter puro o versátil en ganar la malla de puntos pues Mads Pedersen y Wout van Aert, ganadores de las respectivas clasificaciones del Tour de France y La Vuelta a España, tienden a ser más clasicómanos y, de hecho, ninguno de los dos ganó sprints masivos.
Una temporada de altibajos para Milan
Seis de las victorias de Magnier fueron en carreras del WorldTour, la principal categoría de carreras.Si solo consideramos carreras de dicha categoría, Magnier no es quien lidera entre los velocistas, sino Jonathan Milan que ganó nueve. Milan ganó nueve carreras del WorldTour, más que ningún otro velocista. Tres de ellas fueron en el UAE Tour en febrero, donde también se adjudicó el maillot de puntos, y otras tres en días consecutivos en el Tour de Polonia en agosto. Además, ganó la etapa final de la Tirreno-Adriático y la etapa inaugural del Renewi Tour, así como el título italiano de ciclismo en ruta en Cuneo.
Tres cuartas partes de sus 12 victorias se produjeron en carreras WorldTour, frente al 40% de Magnier y el 21% de Merlier, recuerda Domestique en un informe. Sin embargo, si pasamos a lo estrictamente cualitativo, la temporada de Milan no fue brillante. Falló en su máximo objetivo que fue el Giro d´Italia: no sólo no consiguió el maillot de puntos sino que recién pudo triunfar en una etapa en la última jornada en Roma.
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El dominio de Merlier y Brennan en las grandes vueltas
Finalmente, si consideramos únicamente a las grandes vueltas, hay dos sprinters que destacaron sobre el resto: Matthew Brennan -que sumó 12 triunfos en el año- ganó cinco etapas de la Vuelta a España, igualando a Jonas Vingegaard en el Giro y a Pogačar en el Tour como el ciclista con más victorias en una Gran Vuelta este año. Se trató de un año de consolidación para Brennan, quién tras ganar Kuurne-Brussels-Kuurne- enfermó en la temporada de clásicas pero volvió a ganar condición para la segunda mitad del año.
Merlier fue otro que tuvo una actuación superlativa en grandes vueltas, al ganar tres etapas en el Tour de France, más que cualquiera de los otros velocistas. Solo Olav Kooij, Soren Waerenksjold y Jasper Philipsen pudieron levantar los brazos -en una ocasión cada uno- además de él. Pero más allá de eso, lo que siempre sorprende de Merlier es el dominio frente a los rivales: su triunfo en la etapa 8 fue uno de los más espectáculares por parte de un velocista en la última década.
Para Philipsen -posiblemente el mejor velocista en temporadas como la de 2023 y 2024- se trató de un año donde hubo una clara regresión en los sprints puros. Sin embargo, donde más destacó fue en las carreras versátiles: triunfó en Gent-Wevelgmen y se llevó tres etapas y la clasificación general del Renewi Tour.
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