Mathieu Van der Poel es uno de los grandes ciclistas de esta generación y ya tiene reservado su lugar en la historia. Pero al igual que el otro que más destaca –Tadej Pogacar– corre de un modo particular que, posiblemente, represente la clave del éxito en una era donde las exigencias físicas y mentales están poniendo en jaque la extensión de las carreras deportivas de los corredores.
“Simplemente quiero divertirme”: la filosofía anti-vatios que aleja a Van der Poel y Pogacar del desgaste mental
Al igual que el esloveno, Van der Poel es un pedalista que disfruta de competir y que muchas veces se guía por el instinto mientras que sus rivales se atienen a rígidos planes y siempre van mirando el potenciómetro.
“Intento ser yo mismo, tanto dentro como fuera de la bicicleta. Creo que eso es fundamental”, contó en una entrevista con Pirelli. “Me esfuerzo al máximo, pero nunca me he considerado un modelo a seguir ni nada por el estilo. Simplemente quiero divertirme, porque amo este deporte”, añadió.
Reconocido por sus múltiples triunfos en Monumentos y por ser uno de los pocos capaces de poner en aprietos a Pogacar en determinados escenarios, Mathieu insistió. “Es parte de quién soy; como ciclista, el amor por la bicicleta lo es todo. Pasas tantas horas sobre el sillín que es imposible competir al más alto nivel si no sientes una verdadera pasión por ello, cada día”.
Mensaje para Jonas Vingegaard, físicamente un talento generacional. Pero mentalmente alguien que parece padecer su profesión, algo que posiblemente puede estar marcando la diferencia entre dar un salto adicional de calidad o no hacerlo.
“Tácticas en París-Roubaix no sirven”: la intuición por encima de los datos que descoloca a Wout van Aert
Otra arista interesante que tocó Van der Poel giró alrededor de la París Roubaix, prueba compleja que hoy Pogacar tiene entre cejas y que para él ha sido su coto privado de caza. “Es un mundo completamente distinto; es una carrera sumamente exigente”, empezó.
“Gracias a mi experiencia, suelo saber de inmediato si va a ser un buen o un mal día, pero la táctica sigue siendo algo complicado allí”, avanzó el neerlandés de 31 años. “Pueden suceder tantas cosas en una carrera que siempre corro por instinto. Nunca preparo un plan antes de la salida, aunque sí sé cuales son los momentos clave en los que hay que estar delante”, reveló.
¿Será eso lo que le faltó durante tanto tiempo a Wout van Aert? El belga y Visma Lease a Bike suelen ser más meticulosos y al final rara vez priman allí, justamente porque el vencedor era el de Alpecin. A fin de cuentas, casi no hay diferencias en métodos de entrenamiento y tecnología, o en todo caso, las avejas cuentan con más de eso. Pero también es cierto que Van Aert tuvo más contratiempos físicos que su rival.
“Dejo el resto en manos de mi intuición. Eso me ayuda mentalmente y me mantiene relajado; simplemente estoy preparado para cualquier escenario”, amplió. Ventajas de ser amo y señor en su estructura, confianza que él retribuye con resultados.
“Hoy en día, todo se reduce, en gran medida, a quién es el más fuerte. Se necesitan unas piernas excepcionales para ganar. No creo haber cambiado tanto, pero las carreras, en general, sí han cambiado. Hoy en día, hay que estar siempre alerta; de lo contrario, te pierdes un movimiento decisivo”, sentenció el “tulipán”.
Van der Poel es tan intuitivo, fuerte y talentoso, que puede voltear hasta los escenarios más adversos a su favor. Allí quedó el reciente Mundial de ejemplo, cuando puso a los escaladores a perseguirlo en un trazado que, teóricamente, los favorecía.
Disfrutar, la palabra que se repite entre los dos que hoy dominan el pelotón y que usualmente tienen un punto más que sus colegas para derrotarlos.
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