Perdió 9 kilos en dos etapas del Tour de France

Van der Poel (Alpecin) (LOIC VENANCE/AFP via Getty Images)

Jonas Rickaert, ciclista del Alpecin – Premier Tech de Mathieu van der Poel, reveló esta semana una asombrosa cifra. Cruzó la meta pesando 4,5 kilos menos que cuando empezó y al día anterior bajó otros 5 kilos. No, no se trata de una dieta para perder peso, sino el efecto deshidratador que supone una carrera de alto rendimiento como el Tour con temperaturas que superan los 30 grados.

Perdió 9 kilos en dos etapas del Tour de France

“Ayer perdí bastante peso, pero creo que ahora ya está estabilizado. Ayer bajé 4,5 kilos y anteayer unos 5 kilos”, declaró Rickaert a TNT Sports esta semana. “Es bastante, pero creo que es normal para alguien con sobrepeso”. El desafío ante estas condiciones límite es como reponer la fuerza. ¿Qué hacen los equipos frente a ellos? n“Cada noche intentamos recuperar la mayor cantidad posible de esa pérdida de líquidos para asegurarnos de que la pérdida neta sea la menor posible”, declaró a Velo Kristof de Kegel, jefe de rendimiento de Alpecin. “Si pierdes una oportunidad, te quedas atrás durante el resto del Tour.”

Rickaert, corpulento belga de 1,88 metros es un caso extremo, porque los ciclistas más grandes sudan y les cuesta más mantenerse al ritmo del calor. “Por lo general, un ciclista ligero es más eficiente en general, y es mucho más eficiente a la hora de mantenerse hidratado. Por supuesto, Rickaert es un caso un tanto extremo. Pesa alrededor de 87-88 kilos. Entonces, perder entre 4 y 5 kilos con 38 grados de calor en cinco horas no es del todo anormal. Por supuesto, demuestra que las condiciones son extremas, pero no es algo completamente anormal”, explicó De Kegel.

¿Cómo reponen los líquidos?

La pérdida de peso -resaltó- se debe casi exclusivamente a la pérdida de líquidos, y el objetivo es reponerlos durante la noche para que los ciclistas comiencen cada etapa completamente hidratados. No se trata de un recuento continuo a lo largo de tres semanas. De Kegel explicó que la rutina de hidratación comienza en el momento en que finaliza una etapa. El personal les ofrece a los ciclistas botellas de bebidas reconstituyentes en cuanto cruzan la meta, y luego los pesan en el autobús del equipo para calcular con exactitud cuánto peso han perdido. Entonces empieza a correr el cronómetro, con aproximadamente entre 16 y 18 horas para reponer líquidos y sodio antes de que comience la carrera del día siguiente.

“Sabemos que el cuerpo es muy sensible a la rehidratación durante las primeras horas después del ejercicio”, dijo De Kegel. “Luego, aprovechamos todo el tiempo hasta la mañana siguiente, antes del inicio, para reponer los líquidos y las reservas de sal”. Eso puede significar que los ciclistas beben entre cinco y seis litros de líquido antes de irse a dormir.

“Los ciclistas están siempre de viaje. Pasan algunas horas en el autobús, luego reciben un masaje y después están en su habitación. Hay que asegurarse de que el proceso de rehidratación sea completo para todos los ciclistas”, contó. Y la clave no es la frecuencia solamente sino también el tipo de bebida. “Sabemos que el agua no es lo mejor si se quiere retener el líquido en el cuerpo. Tenemos que añadir sodio para asegurarnos de que el cuerpo lo absorba y lo mantenga allí”.

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El rendimiento y la salud en juego

Los equipos incluso tienen en cuenta las paradas para ir al baño al calcular la cantidad de líquido que realmente perdió un ciclista. Está en juego el rendimiento y la salud, después de todo: “Porque si se pierde volumen plasmático, es decir, volumen sanguíneo, el gasto cardíaco disminuye mucho, y entonces se observan frecuencias cardíacas elevadas y baja potencia. Eso es precisamente lo que queremos evitar”, señala el miembro de Alpecin.

El personal también vigila detalles como el color de la orina y la cantidad. La parte más complicada del proceso de hidratación se produce durante la propia carrera con los ciclistas recurriendo a los bidones. Hacer llegar los bidones a los ciclistas que circulan a 45 km/h ya supone un reto logístico y práctico. “La sangre va al corazón, a los pulmones y a los músculos, y al mismo tiempo se le pide al estómago y al intestino que absorban energía y, en este caso, líquidos”, dijo De Kegel. “Eso dificulta el trabajo de los ciclistas”.

Algunos ciclistas consumen entre 10 y 12 bidones en una sola etapa: Baptiste Veistroffer (Lotto-Intermarché) tomó 15 en su escapada solitaria de la etapa 5. “Eso es extremo. Intenta hacerlo tú mismo mientras haces ejercicio, ingiriendo un litro o incluso más cada hora mientras te esfuerzas al máximo. Claro que el estómago empieza a protestar”, señaló De Kegel sobre este tamaño desafío.


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