Cuando Tadej Pogacar ganó su primer Tour de France quedó claro que era por un nivel superlativo en todos los terrenos, porque en lo que a gregarios respecta, esa alineación lejos estaba de dominar como en la actualidad. De hecho, algunos de sus gregarios debían irse en fuga para poder ser alcanzados en la montaña y así echar una mano de algún modo.
“Esperaba escaladores”: la desconfianza inicial ante un nuevo fichaje
Tras su conquista, el esloveno esperaba más ayudantes de cara al futuro, pero entre los fichajes que llegaron no había todavía mucho nivel y encima no eran especialistas en montaña, la principal flaqueza del bloque por ese entonces.
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A modo de repaso, mencionar que en la Grande Boucle de 2020 lo escoltaron Fabio Aru -irreconocible desde 2018-, David De la Cruz, Davide Formolo, Jan Polanc, Marco Marcato, Vegard Stake Laengen y Alexander Kristoff. Y los que en teoría debían estar en las alturas fallaron o se bajaron (como Aru y Formolo).
Pero desde el punto de vista de la escuadra, la llegada de Matteo Trentin representó una contratación de alto perfil, ya que el italiano venía de ser subcampeón mundial en 2019 y era una de las referencias del pelotón en las clásicas. Por eso su contrato abultado de tres temporadas, y las dudas de Pogacar.
De las dudas al agradecimiento: el mentor clave para triunfar en Flandes
“Cuando se unió al equipo tenía dudas”, reconoció sobre el corredor que ahora compite en Tudor. “Ahora digo que no hay que juzgar un libro por su portada”, añadió. Allí describió como Trentin fue una suerte de mentor a medida que se conocían y que crecía su interés por los adoquines.
“A menudo ves a alguien en las carreras y piensas que no sirve para nada, pero luego Matteo fichó por nuestro equipo y ahora es uno de mis mejores amigos”, aceptó. “Aprendí mucho de él, era un verdadero capitán en la carretera. Experimentado, inteligente y un excelente mentor”, elogió en Tour 202.
“Si tuviera que encontrar un ciclista esloveno similar lo compararía con Matej Mohoric”, finalizó, destacando a su compañero de selección en Mundiales y campeonato de europa.
En conclusión, cada uno de los ciclistas de un pelotón merecen respeto porque no están allí de casualidad. Y si bien algunos no logran los objetivos, cada uno tiene una misión que potencia la de los pocos designados para destacar.
Adicionalmente, la otra arista que se desprende de los dichos de Pogacar es sobre la evolución de la plantilla, que pasó de tener a gente como Marco Marcato fugado para darle un bidón en la montaña, a disfrutar de los favores de atletas que serían jefes en cualquier otra estructura, como Isaac Del Toro, Joao Almeida o Adam Yates.
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