Una edición más del Tour de France llega a su fin y como es costumbre, elaboramos nuestro equipo ideal en una especie de juego sustentado con análisis. Este es nuestro ‘8’.
El ‘8’ ideal del Tour de France 2026
Tadej Pogacar 🇸🇮 (UAE): Se agotan los adjetivos para precisar lo que hace. Es entendible que algunos estén astiados de su dominio, pero no es dañino para el deporte como algunos aseguran, todo lo contrario: modificó los paradigmas del ciclismo y lo reconvirtió al estilo ofensivo que (casi) siempre lo ha definido. Atacar en el Tourmalet a 40 km de meta, trepar el Alpe D’Huez en solitario o un sinfín de acciones que diez años atrás se asemejaban a una estupidez táctica. Compite contra la historia y el número de deportistas de ese talante -deportistas, no ciclistas- que podemos presenciar en vida, es contado. Valórenlo y disfrútenlo.
Remco Evenepoel 🇧🇪 (Red Bull): Se le achacará su actitud insípida una vez aseguró el segundo lugar o que alcanzó tal logro por la caída de Jonas, pero en general fue un Tour perfecto para él e inesperado para muchos de nosotros. Volvió a ser fiable en alta montaña, no flaqueó en las cuestas que normalmente le cuestan -gran juego de palabras- y ratificó que tiene un alma de vueltómano, algo forzada, pero que está ahí. Recoge conclusiones positivas y una actuación de ese color es una caricia para aquellos que nadan en la orilla que lo ama. Es innegable que en una era de personalidades grises, alguien como él se hace querible.
Tim Merlier 🇧🇪 (Soudal): El último Tour de QuickStep honró sus raíces, su verdadera identidad. El belga es el mejor sprinter del mundo y aunque corre con todas las desventajas posibles (treno, colocación) siempre se hace insuperable con su potencia demencial. El trono de velocista es un lapso breve y Tim lo está aprovechando a la perfección.
Mads Pedersen 🇩🇰 (Lidl-Trek): Tiene exhibiciones que en muchas ocasiones no son correctamente valoradas, en parte por no ser una figura igual de mediática a un Van der Poel o un Van Aert, por ejemplo. Pero si gozara de esa misma atención, sus presentaciones serían glorificadas por las innumerables muestras de fuerza bruta, que le permiten estar en cada fuga o atacar en un puerto HC por si hace falta. Cierto es que su éxito se facilita por el respeto impuesto a su jerarquía dentro del equipo, que impide a corredores igual de fuertes (Simmons) ir por lo suyo si eso va en detrimento de las opciones del danés. Vino aquí con un objetivo claro y lo cumplió haciéndose notar.
Richard Carapaz 🇪🇨 (EF): Exceptuando a la estrella eslovena, este fue el mejor ciclista del Tour de France. Corredorazo en todo el sentido de la palabra, por su espíritu combativo y porque su nivel es impresionante. En ocasiones es impulsivo y eso lo lleva al error táctico, pero francamente, esa es una falencia de gran valor comparada a la virtud de la frialdad de quien se esconde a rueda. Además, para este lado del mundo, entrega la prueba irrefutable de que se puede hacer una carrera honrosa sin estar peleando la general -de la que acabó 8vo accidentalmente- y que cazar etapas es una labor que agiganta el prestigio de un ciclista, porque las victorias extienden el palmarés. Para caso, es el latinoamericano con más triunfos de etapa en rondas de tres semanas. Poca cosa.
Mauro Schmid 🇨🇭(Jayco): Su victoria fue una de las más merecidas por los numerosos antecedentes donde había dado en el palo. Curiosamente, fue 2do en otras dos etapas de este año, lo cual demuestra que es uno de los cazadores en mejor forma de las últimas dos temporadas. Atleta de múltiples recursos que por fin pudo tener a su favor ese elemento, pequeño pero decisivo, que nada tiene que ver con los vatios o la toma de decisiones: suerte.
Isaac Del Toro 🇲🇽 (UAE): Apadrinado por el mejor y favorecido por el contexto de la cita, firmó un resultado de ensueño que incluye triunfo de etapa, maillot blanco y podio. Quizá se minimiza por lo mal acostumbrados que estamos, pero esto no es normal para un debutante en el Tour con apenas 22 años. A grandes rasgos, se nota el potencial así como los detalles a pulir, pues aún necesita elevar su nivel en alta montaña y hallar más regularidad en la acumulación de esfuerzo. Pero por algo es joven, hay margen de sobra para trabajar en su condición escaladora y experiencias como esta, capacitan a su cuerpo y mente para encontrar la constancia que una ronda de este género demanda.
Paul Seixas 🇫🇷 (Decathlon): Es un poco similar a lo del mexicano, en una era donde la precocidad predomina, parece normal que chicos que ni siquiera son adultos compitan a un nivel tan alto. Este caso en concreto tenía un atenuante aún más poderoso: debutar en una prueba de tres semanas y hacerlo en la que más muerde siendo la esperanza local para romper con una larga sequía. Un reto físico y sobre todo mental, que marca un antes y un después en su trayectoria profesional. Demostró que la ilusión está justificada y si puede desarrollarse en un ambiente hostil y lleno de presión, lo normal es que en unos años convierta todas esas fantasías en realidad.
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