Se cierra el telón de la carrera más importante del ciclismo. En un recorrido recortado, se disputarán 89 kilómetros íntegros en París, incluyendo por segunda ocasión consecutiva el ascenso a Montmartre.

Thoiry iba a albergar originalmente la salida, sin embargo, los incendios en Gironde han obligado a una respuesta masiva por parte de las autoridades locales, lo cual no permite contar con el personal de policía suficiente para garantizar la seguridad para el trazado inicial.
Dicha población tendrá la oportunidad de presenciar la presentación de equipos, pero una vez culmine el protocolo, los atletas se trasladarán en bus hasta la capital para tomar la partida desde el sitio de meta. En aras de compensar el kilometraje, se agregarán dos vueltas más al circuito por los Campos Elíseos antes de encarar la sección de cotas.
Serán tres pasos por Montmartre, que se corona a falta de 42, 26 y 10 km para la llegada. Se compone de 1000 metros al 6.5% con un tramo adoquinado en la zona de mayor pendiente, que alcanza el 8%. Ese suele ser el punto de ofensiva y pese a no ser un muro de extrema dureza, la repetición de esfuerzos a una intensidad alta, provocan un escenario selectivo que evita la intención de paseo que ha caracterizado a esta jornada.

La llegada no requiere de mayor descripción, es la misma que vemos año tras año, con la diferencia de que en lugar de ver un sprint masivo, tendremos un grupo pequeño o hasta un corredor en solitario definiendo el último botín de la ronda gala.
Clima
Habrá lluvia en horas de la tarde, pero el sol saldrá durante la última hora y media, veremos si es suficiente para secar el asfalto. No sería descartable que congelen tiempos para no polemizar con aquellos que no quieran asumir riesgos.
Escenario
El mando lo asumirán dos equipos principalmente: Alpecin y Trek. Sobre el papel, es improbable que el verde cambie de dueño, por lo que su labor se enfocará en pleno por el triunfo de etapa. Esto es clave, pues significa que Van der Poel tendrá libertad y no se verá atado a las opciones de Philipsen, que en caso de sobrevivir, será la carta al sprint.
Esto significa que Pedersen tendrá un adversario de mayor entidad y al cual también le conviene hacer una carrera dura, por lo que su única herramienta para vencer es ser mejor que el neerlandés.
Ahora bien, lo interesante de este diseño es que al no ser un muro imposible, abre el abanico de opciones para gente que mueve menos vatios y el rol que cumplen esos outsiders resulta ser benévolo porque no van a ser los primeros a marcar. Tácticamente sus opciones crecen a comparación de otros parciales.
Va a ser un cierre entretenido, de similar nivel al de estas etapas alpinas, algo “inesperado” por lo liviano y monótono del trayecto general.
Favoritos
Mads Pedersen – No importa lo fuerte que esté Simmons, hay una jerarquía interna muy estricta que volcará todas las unidades en beneficio del danés, que en teoría es la baza ideal.
Mathieu van der Poel – Va a ser propositivo y tiene la ventaja táctica de Philipsen en caso tal de no poder hacer daño.
Tadej Pogacar – Tiene la espina de 2025, además de que es consciente de lo icónico que sería ver al amarillo vencer en los Campos Elíseos.
Matteo Jorgenson – Alguien tiene que compensar la injusticia de Kuss.
Matej Mohoric – Ha estado desaparecido estas tres semanas porque se está reservando para este día.
Jasper Stuyven – Estuvo cerca en Voiron. Combativo, astuto y en gran nivel.
Julian Alaphilippe – Aguantó un buen rato en el Galibier, ¿síntoma de un último baile?
Mauro Schmid – Tiene las piernas de su vida y en la situación ideal, puede ser el más rápido en un grupo reducido.
Predicción
Vamos con un outsider… Stuyven.
Encuentras toda la actualidad del Tour en nuestra sección especial
Descubre más desde Ciclismo Internacional
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
