A 20 años de Operación Puerto: “Por años la idea fue ser más contundentes, ahora ya no creo”

Bolsas de sangre Bolsas de sangre (EFE)

El 23 de mayo de 2006, la historia del ciclismo tendría un antes y un después. Con operaciones de allanamiento de detención simultáneas en Madrid y Zaragoza, la Guardia Civil de España desmanteló la red de dopaje del médico Eufemiano Fuentes y de José Luis Merino, hallando en el proceso 211 bolsas de sangre congeladas listas para ser transfundidas.

Ese mismo día caería detenido el director de Liberty Seguros, Manolo Saiz, y 58 ciclistas fueron identificados como clientes, siendo sancionados directamente pocos corredores: Jan Ullrich, Ivan Basso, Alejandro Valverde, Jorg Jaksche, Michele Scarponi, Santiago Botero, Diego Pablo Sevilla, o Giampaolo Caruso, solo por confesiones o sospechas ya que las bolsas de sangre no fueron entregadas como pruebas a la Unión Ciclística Internacional (UCI) y a la Agencia Mundial Antidopaje (AMA). El impacto, no obstante, fue más bien simbólico ya que de ahí en adelante la perspectiva de la lucha antidoping cambiaría para siempre, pese a que muchos cabos sueltos como la famosa agenda donde estaban las claves de las bolsas quedaron sin resolver.

A 20 años de Operación Puerto: “Por años la idea fue ser más contundentes, ahora ya no creo”

A 20 años de lo sucedido, Enrique Gómez Bastida, teniente del departamento de consumo y medio ambiente de la Unidad Central Operativa de la Guardía Civil, quién dirigió la operación, recordó ese día que “cambió su vida” lamentó en medios españoles su percepción de que el combate contra el dopaje se ha relajado. El éxito de Puerto fue poner de manifiesto que el dopaje no consistía en un deportista que consumía una sustancia un día puntual para una prueba determinada, es decir, no respondía a un comportamiento individual o una tentación sino a un sistema planificado y consciente, un programa, que altera todas las competiciones”, señaló a El País y As.

“Y, tristemente, esa posible concepción que durante un tiempo sí que podía estar en el aire, se ha difuminado. Es un tema que no es que se juzgue de una forma u otra, simplemente no existe. Eso es lo peor, que ni siquiera es ya un tema de debate”.

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También lamentó que la operación quedó “incompleta”. “Hay nombres que nunca se publicaron. Pero también quedaron incompletos otros grandes casos internacionales, como el de Armstrong o el dopaje de Estado en Rusia”.

El jefe del operativo

En ese sentido consideró: “Durante un periodo hubo una presión muy fuerte. En aquel momento, la Operación Puerto supuso un cambio importante, que derribaba la imagen de ídolos. A la vez había una tendencia internacional: la AMA era muy agresiva. Pero yo creo que el punto de inflexión es el caso de corrupción deportiva de Rusia, que no queda solventado por la AMA. A partir de ahí, el suflé va bajando. En los últimos años no hay grandes casos de dopaje, ni operaciones policiales. Y si hubo algún positivo de algún ídolo, se minimizó”, citando el caso de Jannik Sinner como ejemplo.

“Hubo noticia del récord de bajar las dos horas. Parecía sobrehumano hace meses. En otra época, MARCA y otros medios hubieran preguntado más por esos rendimientos. Antes, ante determinados récords, se habría preguntado por las analíticas, por el pasaporte biológico o por los controles. Ahora parece que todo se explica por unas zapatillas mágicas. Yo me las he ido a comprar y no he batido nada, ni mi propio récord. Con esto no digo que todos hagan trampas, pero sí digo que es difícilmente creíble que con los resultados actuales, con la tecnología que existe y con la capacidad de investigación que hay, no se detecte prácticamente nada.”, señaló..

Bastida está convencido de que el doping sigue extiendo “como lo ha habido siempre”: “Lo que cambia es quien vigila y lo que se vigila y la decisión de perseguirlo de forma contundente o no. Por ejemplo, yo recuerdo el caso Festina en 1998. ¿Es la misma posición de Francia que entonces? Seguramente, no”.

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Un caso que quedó, en parte, impune

No obstante, afirma que la Operación Puerto sería “reproducible” hoy. “Simplemente es encontrar la información correcta y el momento adecuado”, indicó el oficial, que ahora trabaja en el sector turístico en Ibiza. El caso lamentablemente quedó con pocas condenas pues en España en ese entonces no existía una ley contra el dopaje, de ahí que las posibles condenas a los implicados dependían de si atentaban o no contra la salud. Tras múltiples intentos de archivarla, la causa fue llevada a juicio oral en 2013.

Eufemiano Fuentes fue condenado a un año de prisión y a cuatro de inhabilitación. El médico recurrió y en 2016 sería absuelto junto a Labarta — Manolo Saiz, Vicente Belda, y Yolanda Fuentes fueron liberados incluso de pagar las costas—. La sangre no se consideró un medicamento y las pruebas no fueron entendidas como un peligro para la salud. En 2016, según sentencia, se decretó que las bolsas debían ser entregadas a las autoridades para expedir sanciones por doping, pero un año después se decretó que sólo podían usarse para resolver expedientes ya abiertos y no para identificar a posibles deportistas para sancionarlos después. Los hipotéticos delitos están prescritos y todos los ciclistas, salvo Mancebo y Sevilla, que siguen corriendo a los 50 años, ya se retiraron.


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