En el ciclismo moderno, el talento ya no se mide solamente con victorias. Hoy se mide en vatios, en tiempos de ascensión y en análisis fisiológicos. Un informe de estilo acádemico del portal Velo2Max realizó un repaso completo por la trayectoria de Paul Seixas (Decathlon CMA CGM) desde las categorías juveniles, revelando como, en su caso particular, sus números ya anticipaban el talento en el que se converitiraEl francés, todavía adolescente, no solo ganó carreras juveniles importantes. Sus números sugieren algo mucho más raro: un corredor capaz de producir valores fisiológicos comparables con los mejores escaladores del WorldTour antes incluso de completar su desarrollo físico. Lo más llamativo es que nunca fue un juvenil “adelantado” físicamente. Mientras muchos cadetes ya superaban ampliamente los 60 kilos, Seixas apenas rondaba los 50. En categorías formativas, donde la maduración biológica suele definir enormes diferencias de rendimiento, el francés dominaba sin esa ventaja, según explica el informe. Por eso en la actualidad ya no resulta una extrañeza empezar a compararlo con las cifras de Tadej Pogacar
Un talento fuera de lo normal desde los cadetes
Las primeras señales aparecieron muy pronto. En 2022, durante la Copa de Francia Cadete de Valberg, Seixas protagonizó una actuación extraordinaria: atacó desde el kilómetro cero y terminó la carrera en solitario, cuatro minutos por delante del pelotón.
Los cálculos estiman que sostuvo aproximadamente 4,7 W/kg durante casi dos horas, además en altitud, con una media cercana a los 1500 metros sobre el nivel del mar. Son cifras completamente anormales para un corredor de 16 años. La comparación histórica resulta todavía más impactante: según el análisis, Thibaut Pinot producía registros similares… dos años mayor.
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Y no fue un caso aislado. Ese mismo año, en el Campeonato AURA de contrarreloj Auvergne Rhône Alpes, Seixas produjo alrededor de 6,4 W/kg durante más de veinte minutos. Valores que ya lo colocaban cerca de referencias WorldTour en términos relativos. El problema era otro: todavía no tenía suficiente masa muscular para transformar esa eficiencia fisiológica en potencia absoluta dominante. En otras palabras, el motor ya estaba ahí y tenía eficiencia fisológica, transformando oxígeno en rendimiento a niveles inhabituales. El cuerpo todavía no. En conclusión: Seixas no se encandra dentro de los casos que suelen suceder en los juveniles y sub-23: los “early boomer” que, al desarrollarse tempranamente, marcan grandes números para luego estancarse en ellos.

La confirmación junior
Su etapa junior terminó de confirmar que el fenómeno era real. En 2024 ganó el Mundial junior de contrarreloj, además de imponerse en pruebas históricas como la Lieja-Bastoña-Lieja Junior y la Classique des Alpes. El perfil era completo: escalador, contrarrelojista y corredor explosivo.
En la Classique des Alpes, una de las carreras juveniles de montaña más importantes del calendario internacional, Seixas no solo ganó: destrozó la carrera desde lejos. En el Mont du Chat, una subida histórica del ciclismo francés, registró tiempos superiores a referencias previas de Lenny Martinez.
Pero el dato verdaderamente importante no fue el tiempo aislado. Lo hizo después de más de 100 kilómetros de carrera y tras pasar más de una hora escapado. Es decir: produjo valores cercanos a 5,6 W/kg durante más de 26 minutos bajo fatiga acumulada, después de haber roto previamente el pelotón en otra ascensión donde rozó los 5,9 W/kg.
Ese detalle cambia completamente la lectura, según recuerda el reporte. Porque un esfuerzo aislado puede esconder explosividad. Pero sostener semejante producción después de horas de desgaste revela algo mucho más importante: resistencia de élite. Los números indican que Seixas podía seguir produciendo valores extraordinarios incluso bajo fatiga acumulada. Y eso, en el ciclismo moderno, suele separar a los grandes talentos de los futuros candidatos a Grandes Vueltas.

El salto al profesionalismo
La gran incógnita era evidente: ¿qué ocurriría cuando se enfrentara a profesionales consolidados?
La respuesta llegó muy rápido. En el Tour of the Alps, Seixas sorprendió al pelotón protagonizando una exhibición junto a Nicolas Prodhomme. En la subida al Stronach produjo alrededor de 6,2 W/kg tras una jornada extremadamente exigente. El detalle clave vuelve a ser el contexto. No se trataba de una subida fresca tras protección del pelotón. Venía de horas de desgaste, calor y exposición al viento. Los análisis sugieren que, en condiciones ideales, podría haber estado incluso cerca de 6,5 W/kg.
Ya no eran números juveniles. Eran números WorldTour. Poco después, en el Critérium du Dauphiné, volvió a dejar señales claras de su potencial. En Combloux sostuvo más de 6,1 W/kg durante veinte minutos, mientras que en Valmeinier resistió casi 43 minutos a 5,65 W/kg bajo calor extremo y en altitud.
Eso introduce otro elemento importante: la consistencia. Muchos jóvenes pueden producir un esfuerzo explosivo sobresaliente. Muy pocos logran repetir actuaciones de máximo nivel durante varios días consecutivos en montaña.

El Tour de l’Avenir
Si hay una carrera que transformó completamente la visión sobre Seixas fue el Tour de l’Avenir, pese a que su resultado no fue dominante al contrario de otras pruebas.
En el prólogo, disputado a 1700 metros de altitud, produjo una potencia equivalente ajustada cercana a 7,2-7,5 W/kg durante más de siete minutos. Son valores extremadamente raros incluso dentro de la élite profesional. La contrarreloj final en ascenso reforzó todavía más esa sensación. Allí sostuvo valores cercanos a 6,4 W/kg durante más de 24 minutos, nuevamente en altitud. Son esfuerzos larguísimos para semejante nivel de potencia relativa.
El estudio compara esos registros con bases de datos históricas recopiladas durante años en equipos WorldTour. Según esas referencias, Seixas ya se movía en rangos similares a los mejores aspirantes a clasificación general de Grandes Vueltas. Ahí dejó de parecer simplemente una promesa. Empezó a parecer un futuro ganador potencial de grandes vueltas.

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El inevitable paralelo con Pogacar
La temporada 2026 terminó de elevar el debate. En el Volta ao Algarve derrotó a corredores como Joao Almeida, Juan Ayuso y Oscar Onley en el Alto da Foia, sosteniendo alrededor de 6,5 W/kg durante veinte minutos.
Luego llegaron actuaciones todavía más impactantes. Ganó la La Flèche Wallonne igualando el récord del Mur de Huy y, pocos días más tarde, protagonizó probablemente la escena más simbólica de toda su irrupción: seguir la rueda de Tadej Pogacar en La Redoute durante la Liege-Bastogne-Liege.
Eso, en el ciclismo actual, roza lo impensado. Pogacar había demolido esa subida en años anteriores sin encontrar oposición. Esta vez, Seixas resistió. Ambos pulverizaron el récord del segmento.
La diferencia sigue existiendo. Los cálculos sitúan al esloveno alrededor de 25 vatios por encima del francés en términos de FTP estimado. En la práctica, eso sigue siendo una distancia enorme al máximo nivel. Pero el dato verdaderamente importante es otro: Seixas ya aparece en la misma conversación fisiológica que Pogacar con apenas 19 años.
CORRE AL ATAQUE Y PARA GANAR. HA NACIDO PARA BRILLAR.
Paul Seixas se mueve en la subida a San Miguel de Aralar y puede dar un golpe definitivo a la general.#itzulia2026 pic.twitter.com/r8G1svhtMp
— Eurosport.es (@Eurosport_ES) April 7, 2026
Mur de Huy masterclass from Seixas 😍
Paul Seixas delivered a commanding La Flèche Wallonne victory with a final acceleration no one could follow 💥 pic.twitter.com/esAzS3wY95
— Velon CC (@VelonCC) April 22, 2026
The Master out-powers The Apprentice 👊
Paul Seixas followed Tadej Pogačar’s initial attacks but eventually cracked in thrilling battle at Liège-Bastogne-Liège.
______
🇧🇪 #LBL26 pic.twitter.com/81gz6qu8Gu— Velon CC (@VelonCC) April 26, 2026
Una trayectoria progresiva
Los datos del informe de Velo2Max revelan sus valores relativos prácticamente no explotaron de un año para otro. En muchos jóvenes talentos aparece un salto fisiológico abrupto. En Seixas, en cambio, la sensación es distinta. Los datos sugieren que ya estaba extremadamente cerca de niveles de élite desde muy joven. Lo que cambió fue otra cosa: aumentó masa muscular, mejoró su potencia absoluta y aprendió a sostener esos esfuerzos durante carreras más largas y exigentes.
Entre 2024 y 2025 ganó aproximadamente entre cinco y seis kilos, producto del desarrollo natural y el trabajo de fuerza. Y eso parece haber sido clave para transformarse de un juvenil extraordinario en un corredor competitivo a nivel WorldTour.

La conclusión: todavía no al nivel de Pogacar, ¿Pero suficiente para ganarle al resto?
El artículo termina con una postura llamativa por su prudencia. El autor no afirma que Seixas sea un corredor “sobrenatural” pero sí sostiene algo con claridad: el francés parece ser un talento excepcional incluso comparado con otros prodigios históricos.
La comparación más cercana que encuentra es Remco Evenepoel. Como Evenepoel, Seixas ya producía números extraordinarios siendo juvenil. Como el belga, parece haber alcanzado niveles fisiológicos cercanos al límite humano muy temprano en su desarrollo. Y eso lleva a una idea: quizá el francés no necesite mejorar mucho más en términos relativos.
Tal vez el verdadero margen de crecimiento esté en la experiencia, la resistencia, la recuperación y la gestión táctica. Exactamente los elementos que transforman a un talento precoz en un ganador de Grandes Vueltas. Seixas todavía está lejos del nivel absoluto de Pogacar, pero con 19 años ya está mucho más cerca de lo que debería.
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