El Giro contra el pelotón: “Los ciclistas se excedieron, el circuito no era peligroso”

Jonas Vingegaard (Visma - Lease a Bike) dialogando con el coche de carrera en la etapa 15 del Giro d´Italia Jonas Vingegaard (Visma - Lease a Bike) dialogando con el coche de carrera en la etapa 15 del Giro d´Italia (TV)

Si bien no influyó en nada en la dinámica de la jornada, la etapa 15 del Giro d´Italia 2026 tuvo una gran polémica: los ciclistas pidieron a la organización que se neutralicen los tiempos de las clasificación general de forma anticipada, a 16,5 kiómetors de meta -es decir, en la última vuelta por el circuito de Milán- en lugar de la zona segura prevista a 5 km de meta. La decisión causó controversia pues tanto los organizadores como parte de la afición no vio peligrosidad en el circuito de la ciudad.

El Giro contra el pelotón: “Los ciclistas se excedieron, el circuito no era peligroso”

Los corredores consideraron que el trazado del circuito era excesivamente peligroso. “Como ciclistas, todos sentimos hoy que quizás este no era el circuito más seguro para competir”, afirmó el líder de la carrera, Jonas Vingegaard (Visma – Lease a Bike). El danés añadió que habló “con muchos ciclistas” y que juntos acordaron presionar a los organizadores para que reaccionaran antes de que se produjera un accidente grave. Pese a que Vingegaard fue la cara visible entre los corredores, lo cierto es que la decisión tuvo consenso en el pelotón. A Filippo Ganna (Netcompany INEOS) se lo vio dialogar con Vingegaard, y Giulio Ciccone (Lidl-Trek) también estuvo interactuando con el coche de la organización.

“No estoy seguro de que el circuito fuera tan bueno. Hay que experimentarlo para entenderlo, a 50 km/h en una bicicleta de carretera, aunque entiendo que es difícil de imaginar viéndolo por televisión. No suelo ser de los que se quejan, pero aquí el problema principal fueron las vías del tranvía. Había unas 10 en cada vuelta. Algunos corredores rompieron ruedas, así que estuvo realmente al límite”, describió Warren Barguil (Picnic PostNL), uno de los veteranos del pelotón.

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Consenso en el pelotón

En el mismo tono también se expresaron los propios velocistas que disputarían la etapa. Tanto Paul Magnier (Soudal Quick-Step) como Tobias Lund Andresen (Decathlon CMA CGM) se expresaron sobre la peligrosidad del circuito. “Cruzábamos vìas ocho veces por vuelta, había lonas por todas partes y adoquines en las curvas. Había de todo para quienes quisieran intentar un accidente. Es genial que él (Vingegaard) estuviera con los comisarios y asumiera la responsabilidad, porque si todos los equipos intentaran ir al frente, habría un 100% de accidentes”, manifestó Lund Andresen a TV2.

Sin embargo, los organizadores no estuvieron tan de acuerdo. La relación con Milán siempre fue compleja en tiempos recientes, pese a ser la sede de RCS Sport y sus diarios (La Gazzetta dello Sport y Corriere della Sera), lo cual llevó a que ahora el Giro finalice en Roma o que Milano Sanremo no comience en Milán, sino en Pavía. Esta etapa era vista como una oportunidad de recomponer el vínculo.

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El Giro se defiende

El diario Corriere -misma propiedad del organizador- calificó las acciones de Vingegaard como una “vergonzosa pérdida de clase”, sugiriendo que podría haber rodado en la parte trasera del pelotón si hubiera pensado que corría peligro real. Parte de la prensa italiana cuestionó a RCS por ceder tan fácilmente a las presiones de los corredores.

El consejero delegado de RCS Sport, Paolo Bellini, cuestionó a los ciclistas en las páginas de La Gazzetta dello Sport este lunes.  “Creo que los corredores se excedieron en sus declaraciones. El circuito de Milán era precioso, estaba bien diseñado y no era peligroso. Inspeccionamos cada metro del recorrido y su seguridad quedó perfectamente garantizada. Esta es mi opinión personal, pero creo que habría sido suficiente para alcanzar los tiempos de la clasificación general a falta de cinco kilómetros.”  Tal vez estas neutralizaciones se evitarían si los organizadores no dieran luz verde a diseños de finales vergonzosos como la etapa 3 a Nápoles o si la UCI introdujera verdaderas medidas de seguridad en lugar de enfocarse en trivialidades como las medidas de los manillares. La reacción de los ciclistas es consecuencia y no causa de la problemática.


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