Último día de verdadera competición. En un recorrido de 200 kilómetros con salida en Gemona del Friuli y llegada en Piancavallo se dará la batalla conclusiva por la clasificación general.
El terreno de interés se centra en los 70 km finales. Previamente transitamos por un llano, que incluye un puerto categorizado que no cobrará relevancia alguna.
La idea planteada por la organización es subir en dos oportunidades el mismo ascenso. Vamos a detallarlo.

Piancavallo (1°) consta de 14.5 km al 8% de media. Contrario, a las trepadas largas que hemos tenido en esta edición, esta es un poco más irregular, pues va de más a menos.
Inicia con 6 km cercanos al 10% donde el endurecimiento y hasta un ataque a distancia pueden ser los protagonistas. Luego de pasar por un tramo del 14% empieza a aligerarse paulatinamente. Si bien es cierto que por momentos retoma los números iniciales poco a poco se va entrando en rampas que se tornan pedaleables y en las que de alguna forma no prima tanto la fuerza el escalador, sino su resistencia de fondo.
A 4500 m de la cima hay un breve descanso y se cierra con un largo segmento que apenas alcanza el 6% en promedio. Incluso la llegada es casi que plana rematando con una semi curva a 100 m.
La primera trepada culmina 53 de la llegada sigue por un descenso de 14 km y un llano de 25 que incluye una meta volante bonificada. Entre ese sprint y la base de la subida final hay 9 km. Por el dibujo está dado para ser un día que se resuelva en ese ejercicio final.
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Clima
Agradable y soleado.
Escenario
Es reiterativo, pero para ser la etapa final de verdadera competición de una gran vuelta tiene un diseño muy mediocre, por no decir otra palabra. Básicamente es un unipuerto que no da chance a la estrategia y vías alternativas para proponer un vuelco final, aunque de haberlas, muy difícilmente los protagonistas las utilizarían. Pero igual eso no es excusa para que en un trazado general sin la dificultad usual no tenga siquiera la decencia de ofrecer un final con dureza.
Dicha línea monótona tampoco permite profundizar en el análisis porque es más de lo mismo. De un lado la fuga se ve completamente atada a la extrema pasividad del pelotón, pues la falta de un encadenado de puertos de paso y la presencia de largos tramos llanos facilita la persecución para cualquiera que quiera ejercerla.
Luego la batalla por el podio se mantiene impredecible, y aunque este sea el tipo de contexto que a priori es más “divertido” -porque el público disfruta de la intriga y el no sabe qué sucederá-, no deja de ser una pugna muy pobre, pues la irregularidad de quienes aspiran a esas plazas y su actitud conservadora impiden que esto se transforme en un momento memorable. No es nada llamativa y por lo barata que está la entrada a esas plazas, va a ser la única ocasión en la que los Gall o Arensman puedan alcanzar un logro de tal magnitud.
Paréntesis para reflexionar sobre algo relacionado a eso: de no ser por la presencia de Vingegaard estaríamos ante uno de los duelos más de deshonrosos por el título de una ronda de tres semanas.
Favoritos
Jonas Vingegaard –El control es muy sencillo. Si quiere, va a agregar un triunfo más sin hacer un gran esfuerzo.
Giulio Ciccone – El más combativo de esta edición. Ojalá tenga otra oportunidad.
Einer Rubio –Su papel ha sido destacado. El mejor escalador en fugas junto a Ciccone.
Johannes Kulset – Su intento en el muro del jueves demostró que puede pasar desapercibido y eso de alguna manera es una ventaja táctica.
Wout Poels – Siempre va a estar en esta lista.
Chris Harper – Esta etapa tiene un concepto similar respecto a la que ganó el año pasado.
Gianmarco Garofoli –Le beneficia la falta de dureza previa.
Predicción
Jonas.
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