La Unión Ciclista Internacional (UCI) anunció que iniciará un proceso de revisión completa de la Carta de Lugano: un documento de 30 años de antigüedad que rige los fundamentos de las bicicletas y el equipamiento utilizado en las carreras, el cual si bien tuvo apéndices y modificaciones, mantuvo sus bases inalteradas. Esto significa que podrían venir cambios sustanciales en las bicicletas desde un nuevo peso mínimo hasta normativas sobre su geometría y reglas de transmisión.
¿Las bicicletas ante una nueva revolución? La UCI cambiará su ley de hierro tras 30 años
La industria desde hace tiempo cuestiona que la Carta no ha estado a la altura de los avances técnicos y, aunque aún no se conocen los detalles, los cambios en la Carta de Lugano podrían abrir la puerta a cambios importantes en las bicicletas que se se pueden utilizar en las carreras sancionadas por la UCI. En el momento de su sanción (1996) la Carta buscaba estandarizar el equipamiento en la carrera y asegurarse de que el ciclista (y no la bicicleta) sea el elemento más importante a la hora de una competencia. Algunas de las normas derivadas de la Carta incluyen la forma de doble triángulo de las bicicletas de carreras y el límite de peso mínimo de 6,8 kg que fue introducido en 2000 como una enmienda a los estatutos.
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En aquel entonces, la fabricación de fibra de carbono estaba en sus inicios, y existía preocupación por la seguridad. Sin embargo, durante años, esta norma de peso mínimo ha sido cada vez más cuestionada por ingenieros, fabricantes y analistas, algunos de los cuales argumentan que está desactualizada dados los avances tecnológicos posteriores.
Peso mínimo y geometría: algunos de los cambios que se pueden venir
Si bien las bases de Lugano se mantuvieron sin cambios, en los últimos años hubo actualizaciones de normas como la relación de aspecto de los tubos de 8:1, los límites en la geometría del cuadro y la posición del ciclista, y resulaciones sobre las dimensiones de la transmisión y los engranajes.
“Treinta años después de su adopción, dada la evolución de las prácticas, los problemas sociales y los requisitos de seguridad, se hizo necesario realizar una revisión de su contenido”, declaró la UCI en el Congreso que se encuentra realizando en Montreal en paralelo con el Mundial.
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¿Regirá desde 2028?
La UCI prometió que el proceso se gestionará para “evitar cualquier exceso que pueda comprometer la seguridad, la equidad, la universalidad o la sostenibilidad”, y consultará con las partes interesadas de la industria. En ese sentido, la UCI establecerá un “nuevo marco de consulta con las partes interesadas de la industria ciclista sobre la regulación del equipamiento”. Este marco incluirá varios Comités Técnicos, cada uno de los cuales se dedicará a áreas específicas, como la indumentaria, el equipamiento de protección, las ruedas y los neumáticos, y los cuadros.
La industria acogió con optimismo el hecho de que la UCI los incluya en las discusiones. Conflictos como los que hubo recientemente entre la UCI y SRAM respecto a los límites de cambios que terminaron en la Justicia podrían haberse evitado en caso de haber una consulta mutua. Dicha regulación estaba diseñada para reducir la velocidad en las carreras y mejorar la seguridad al establecer un límite máximo para el tamaño del piñón que los corredores pueden usar, pero, indirectamente, prohibió de facto la transmisión de la compañía estadounidense debido al uso de un piñón más pequeño de 10 dientes en el cassette trasero.
La UCI afirma que un borrador de la Carta de Lugano estará disponible a principios del próximo año y que pretenden publicar la versión definitiva a fines de 2027, con miras a entrar en vigencia desde 2028.
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