Buscando una fisonomía propia que la distinga de las otras grandes vueltas, La Vuelta a España en los últimos años apunta cada vez más a una abundancia de etapas con final en alto y unipuerto, una tendencia que creció desde que ASO -la organizadora del Tour de France- adquirió a Unipublic, la gestora de La Vuelta. Todo esto viene a costa de los velocistas: en la próxima edición 2026 habrá pocos nombres y la mayoría, en su lugar, irá al Renewi Tour, una carrera más adaptada a sus características.
Los velocistas rechazan en masa a La Vuelta: “A la organización ya no le gustan los sprints”
Como punto de comparación, el año pasado asistieron Mads Pedersen, Jasper Philipsen, Ben Turner, Casper van Uden, Jake Stewart, Ethan Vernon, Orluis Aular y Bryan Coquard, siendo Philipsen -ganador de tres etapas- el único velocista de élite. Este año, en cambio, la startlist provisional muestra a Pedersen, Wout van Aert (Visma), Matthew Brennan (Visma), Kaden Groves (Alpecin), Axel Laurance (Netcompany INEOS) y Alberto Dainese (Soudal). Nombres que a la claras muestran que, para participar de La Vuelta y apuntar a un sprint, obligatoriamente es necesario ser un corredor más versátil pues todos ellos -a excepción de Dianese- son capaces de defenderse en recorridos más duros.
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La primera etapa, clasificada como llana, es la octava, pero aún así tiene una subida al final, al igual que la undécima, y la única etapa que realmente parece adecuada sobre el papel para un sprint masivo clásico es la decimoséptima. En total, la carrera tendrá siete finales en alto y solo cuatro etapas calificadas como “llanas”.
Los nombres que irán a Renewi y se ausentarán de La Vuelta
En cambio, en el Renewi Tour, que arrancará unos días antes estarán Tim Merlier (Soudal), Jonathan Milan (Lidl-Trek), Olav Kooij (Decathlon), Søren Wærenskjold (Uno-X Mobility), Dylan Groenewegen (Unibet), Arnaud de Lie (Lotto-Intermarché), Biniam Girmay (NSN), Juan Sebastián Molano (UAE) y Philipsen, un verdadero mundial de velocistas que ofrecerá tres o cuatro oportunidades en cinco días de competición: el negocio es redondo. Todos ellos encontraron refugio en esta carrera que pasa por territorio belga y neerlandés frente a los recorridos cada vez más duros de La Vuelta. Por caso, Merlier, Philipsen, Kooij y Waerenskjold fueron los ganadores de los sprints en el Tour de France.
No solo ellos irán allí sino también Max Kanter (XDS Astana), Tom Crabbe (Flanders-Baloise), Sam Bennett (Pinarello-Q36.5), Arvid de Kleijn (Tudor), Pavel Bittner (Picnic-PostNL), Sam Welsford (Netcompany INEOS) y Madis Mihkels (EF).
Una de las ediciones “más duras de la historia”
“Las etapas llanas ofrecen muy poco espectáculo”, justificó el ex ciclista Marc Sergeant a Het Nieuwsblad. La situación, en lo que refiere a este año en particular, no es casualidad: la propia Vuelta presenta esta edición como “una de las más duras de la historia”. Tras iniciar en Mónaco, los ciclistas atravesarán los Pirineos hasta el interior de España. En total, el recorrido contará con 58.156 metros de desnivel positivo contra los 54.450 metros del Tour de este año y los 49.150 del Giro.
“Ciclistas como Tim Merlier tienen que esperar diez días para su primera oportunidad de sprint”, manifestó Jurgen Foré, CEO de Soudal Quick-Step. En el caso de Magnier, ganador de la maglia ciclamino en el Giro, en cambio, manifestó que una “segunda gran vuelta” a su edad es “demasiado”.
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“Es obligatorio ser un velocista completo”
En tanto, para Christoph Roodhooft, director de Alpecin-Premier Tech, “hay que ser un velocista completo para ir a la Vuelta”. Ciclistas como Kaden Groves y Philipsen encajan en esa categoría, según el belga. Para Philipsen, esta edición, que empieza solo cuatro semanas después del Tour, llega demasiado pronto. “Un Tour como ese tiene un gran impacto en alguien como Jasper”, señaló Roodhooft, que mandará, en cambio, a Groves, ganador de la malla verde en La Vuelta 2023 y 2024.
“Alguien como Merlier ve ese recorrido y piensa: ¿cómo voy a afrontarlo? Una vez al año se puede superar, por ejemplo, en el Tour, pero dos veces suele ser demasiado”, comentó Sergeant. “Al organizador de La Vuelta, ASO, ya no le gustan los sprints masivos. Los recorridos son cada vez más duros, porque buscan inmediatamente las subidas”, indicó.
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