Poco después de ganar -otra vez- en el Tour de Romandía, Tadej Pogacar analizó la etapa 2 del evento suizo y marcó los puntos clave en los que se apoyó su éxito. Porque, contrario a lo que muchos puedan pensar, lo suyo no son sólo piernas sino una cabeza muy bien amoblada.
“Sabía que el sprint iba a ser duro por las colinas previas y, de hecho, hicimos una subida muy veloz por el viento a favor”, explicó el esloveno, reflejando un factor que mencionamos más temprano en nuestro directo y que él reconoció por haber hechos tres giros en el mismo camino.
“Luego, para el sprint, el viento era frontal y en leve descenso, entonces supe que no debía estar adelante en exceso. Luego de la última curva estaba muy adelante y varios me pasaron, pero salieron antes de tiempo y eso fue una ventaja para mí”, reconoció el de UAE, que registró su diana número 113 y que cuando no es el más poderoso encima recibe ayuda de los rivales o saca rédito de su inteligencia. En este caso, su unieron las dos cosas.
“Salieron antes de tiempo y eso fue una ventaja para mí”
“La última cota no hizo diferencias de tiempo, pero sí en las piernas, y si estás por encima del límite entonces será más duro hacer un buen sprint. Afortunadamente para mí, todo estuvo bajo control y pude lograrlo”, finalizó Tadej, que hace lo que quiere en la competencia.
Es que hoy tenía todo dado para perder, porque se quedó sin compañeros en los últimos kilómetros y tuvo que secar en primera persona cada ataque rival. Luego el viento y las colinas, el lanzamiento… pero si además de sus virtudes los otros no son perfectos, entonces no hay modo.
Puedes repasar cómo se dio la jornada y cómo el campeón mundial hizo de gregario y sprinter en el cierre de la competencia, además ver el video, en nuestra crónica.
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