Guía del Giro de Italia 2026: Análisis de favoritos, el recorrido al detalle y predicciones

Es el momento de dejar atrás la primavera y la temporada de clásicas para dar paso a las carreras más grandes que tiene este deporte, carreras que despiertan grandes pasiones y de las que más atrapan la imaginación del público. Es tiempo de llevar el esfuerzo humano al límite, de unos de los retos más brutales del deporte profesional. Es tiempo de las Grandes Vueltas.

El Trofeo Senza Fine que se entrega al ganador del Giro. Foto: Sitio web Giro d’Italia 2026

Generalidades del Giro 109

A lo largo de su dilatada historia, que inició en 1909, el Giro d’Italia se ha ganado con justicia la reputación de ser la Gran Vuelta más técnica, es decir la más difícil de correr. Las carreteras italianas han sometido al pelotón a esfuerzos brutales y los célebres encadenados de montaña de los Alpes han dado lugar a etapas legendarias.

Una carrera de 21 días es ya una reliquia del deporte: una prueba que pone al límite tanto la capacidad física como la fortaleza mental de los competidores, propia de otra época, pero que aún perdura viva y apasionante, y ese espíritu de lucha ha alcanzado su máxima expresión tradicionalmente en el Giro.

Horarios y dónde ver el Giro por TV

Por primera vez en su historia, la ronda italiana partirá desde Bulgaria, que se convertirá en el 12.º país en albergar la Grande Partenza.

Los veintiún días de competición corresponderán a: siete etapas al sprint (aunque, como veremos más adelante, pueden esconder trampas para los velocistas más puros), seis de media montaña, siete de alta montaña y una contrarreloj individual. Además, habrá tres días de descanso debido al traslado de Bulgaria a Italia.

En total se recorrerán 3468 km, con un desnivel positivo acumulado de 48.700 metros que incluyen 49 puertos de montaña categorizados, además de otras cotas no puntuadas que también pesarán en las piernas.

Sobre la ruta

Hemos dicho que el Giro, durante generaciones, ha construido una identidad como la más despiadada de las tres Grandes Vueltas. No obstante, esta edición se percibe como algo alejada de esa tradición. Y es que, siendo justos, se puede decir que las tres Grandes y el ciclismo por etapas en general han reducido su dificultad en cuanto a recorridos si los comparamos con los de hace veinte o treinta años, y aún más si retrocedemos a las décadas de los 70 u 80.

Aun teniendo esto en cuenta, el recorrido del Giro 2026 en muchos aspectos se percibe como un homenaje a la dureza histórica de la carrera, aunque sin terminar de abrazarla del todo. Tiene elementos interesantes pero da la sensación de que se han compensado rebajando la exigencia en otros apartados.

El primer ejemplo es la contrarreloj. La única etapa contra el cronómetro tendrá 42 km, lo que supone un regreso a los kilometrajes más exigentes que solían verse en las Grandes Vueltas hasta hace no mucho tiempo (y en las épocas ya lejanas en el ciclismo épico habría sido considerada una crono más bien corta). Es un acierto darle a la crono un kilometraje respetable, pero como contraparte se trata de una única etapa, lo que deja el total de km de esta especialidad por debajo de lo esperable en una carrera de tres semanas. Aun así, será la mayor cantidad de kilómetros contra el reloj de todas las Tres Grandes de esta temporada.

Otro aspecto interesante, y también un acierto, es la revalorización de las etapas largas, especialmente en media y alta montaña. Si bien no es necesario (ni justo) que todas las etapas de alta montaña superen los 200 km, en los últimos años este tipo de jornadas estaban prácticamente en peligro de extinción. Nuevamente, el Giro toma la iniciativa al recuperarlas con días como la etapa 7 (que desmenuzaremos más adelante), una jornada de montaña muy respetable y en línea con la tradición de la carrera. Sin embargo, a lo largo de las 21 etapas se echan en falta más puertos históricos y grandes tappones de montaña, ya que quizá solo una etapa puede considerarse como tal, y además con un kilometraje más bien reducido.

En definitiva, estamos ante un recorrido que en ciertos aspectos pierde parte de la espectacularidad que le dio fama a esta carrera, pero en el que igual se espera espectáculo, drama y mucha guerra.

Las Etapas

Etapa 1. Nessebar – Burgas 147 km


La Gran Partida del Giro en tierras búlgaras. Una etapa a la medida de los sprinters, donde no se esperan viento ni otras complicaciones que impidan a los velocistas no solo levantar los brazos en Burgas, sino también convertirse en la primera maglia rosa de la carrera.

 

Etapa 2. Burgas – Veliko Tarnovo 221 km

Segunda etapa más larga del Giro, uno de esos días de más de 200 km que tanto gustan porque no son llanos. Con puertos de media montaña y un final que pica hacia arriba, hay terreno para el espectáculo aunque no por parte de los hombres de la general. Los cazaetapas, probablemente desde la fuga, tendrán esta jornada marcada, ya que al no ser día para sprinters la maglia rosa podría cambiar de manos.

 

Etapa 3. Plovdiv – Sofía 175 km

Última etapa en Bulgaria con meta en la capital. Otro día para los sprinters, ya que el único puerto del día, ubicado lejos de meta, será fácil de controlar por parte de los equipos de los velocistas.

Etapa 4. Catanzaro – Cosenza 138 km

Tras el primer día de descanso, llega la primera etapa en suelo italiano. Jornada corta y rápida, catalogada como llana, aunque la victoria de los sprinters dependerá de que no prospere una fuga con suficiente nivel para superar el único puerto con ventaja. Difícil, pero no imposible.

Etapa 5. Praia a Mare – Potenza 203 km

Nueva etapa larga y de perfil quebrado, una fórmula ideal para el espectáculo. Este recorrido favorece a una fuga más que cualquiera de los anteriores, y según el margen que el pelotón conceda podría haber cambio de líder. Los últimos 1500 metros pican hacia arriba lo cual puede tentar a alguno de los de la general a sprintar y buscar rascar algún segundo.

 

Etapa 6. Paestum – Nápoles 141 km

Nuevo día para sprinters, pero con un final exigente. Los últimos 600 metros, en subida hacia la Piazza del Plebiscito de Nápoles, presentan pendientes cercanas al 4% y combinan curvas cerradas con estrechamientos. Un final delicado donde el riesgo de caídas estará presente.

Etapa 7. Formia – Blockhaus 244 km

Una de las etapas más llamativas de este primer bloque. Como ya mencionamos, es un jornada rompe piernas como las de tiempos pasados: no solo es una de las etapas más largas de la última década sino que culmina en alto en el exigente Blockhaus (13,6 km). Primer gran día para la general. Aunque la fuga puede disputar la etapa, en las rampas finales —con pendientes cercanas al 9,4%— veremos el primer duelo serio entre favoritos, con diferencias importantes, si bien no definitivas.

Etapa 8. Chieti – Fermo 156 km


Perfil quebrado con dureza acumulada en la segunda mitad, ideal para una jornada animada tanto en la pelea por la etapa como por posibles movimientos en la general. El trazado recuerda a una clásica de montaña. Según cómo salgan los favoritos del Blockhaus, podría haber equipos interesados en tensar la carrera.
Dato: Fermo es la ciudad natal de Giulio Ciccone, por lo que no sería extraño verlo protagonista.

Etapa 9. Cervia – Corno alle Scale 184 km


Última etapa antes del descanso. Aunque cuenta oficialmente con dos puertos de montaña, funciona prácticamente como etapa monopuerto, con cerca de 30 km finales en subida. La primera subida, Querciola, es más tendida mientras que lo decisivo será Corno alle Scale, donde se sitúa la meta. En los últimos 3 km, las pendientes no bajan del 10%. Nuevo día para marcar diferencias.

 

Etapa 10. CRI Viareggio – Massa 42 km


Tras el descanso llega una de las etapas más cruciales: la contrarreloj. Como ya se mencionó, el kilometraje es respetable, algo que es cada vez menos habitual hoy en Grandes Vueltas, aunque aún resulta un poco insuficiente al tratarse de la única crono del recorrido. Totalmente llana, es una cono que va a recompensar la potencia pura y las diferencias entre los favoritos pueden ser importantes, el recorrido transcurre por una zona costera así que el viento puede influir en los desempeños.

 

Etapa 11. Porcari (Paper District) – Chiavari 195 km

Otra etapa larga y quebrada con terreno favorable para la fuga. En el pelotón, algún corredor que haya perdido tiempo en la crono podría intentar sorprender. Hay 13 km desde la cima del último puerto hasta meta, una distancia propicia para ataques exitosos.

Etapa 12. Imperia – Novi Ligure 175 km

Nueva oportunidad para los sprinters. Los puertos intermedios no son lo suficientemente duros ni están ubicados para romper el pelotón. Día tranquilo para la general.

Etapa 13. Alessandria – Verbania 189 km

Etapa ideal para cazaetapas, con el puerto de Ungiasca (de pendiente promedio 7,1%) coronándose a solo 24 km de meta. Terreno perfecto para ataques desde la fuga o incluso desde el pelotón. Por otra parte hay pocos incentivos para los de la general así que seguro dejarán hacer la etapa a otros.

Otro dato: Verbania es la localidad natal de Filippo Ganna y el perfil no le viene mal.

Etapa 14. Aosta – Pila 133 km

Otra de las jornadas más decisivas del Giro. Corta, pero con más de 4500 m de desnivel y cinco puertos. Final en alto en el puerto de Pila (16,5 km al 7,1%). Al ser un kilometraje reducido invita a explosividad y emboscadas, a endurecer desde el inicio aprovechando que se comienza escalando y a aislar rivales. Un mal día aquí puede costar la general.

Etapa 15. Voghera – Milán 157 km

Tras la dureza previa, llega un día de transición destinado a una llegada masiva, sin riesgos aparentes. Ubicar una etapa totalmente llana en domingo es siempre una decisión discutible, aunque no es la primera vez.

 

Etapa 16. Bellinzona – Carì 113 km


Se inicia la semana final de competición con la etapa en línea más corta de toda la carrera. Invitación para movimientos agresivos, especialmente de quienes necesiten recuperar terreno en la general. Quizá enviar compañeros por delante en una fuga sea una táctica ganadora para intentar recuperar tiempo.

Etapa 17. Cassano d’Adda – Andalo 202 km

Nueva jornada larga y ondulada, favorable para la fuga. Seguramente los equipos de la general guardarán fuerzas para lo que falta, y los equipos que no tengan una victoria de etapa y tampoco a alguien en la general deberían mandar corredores para buscar el triunfo del día.

Etapa 18. Fai della Paganella – Pieve di Soligo 171 km


Decíamos al inicio de esta previa que en este Giro se echan en falta más grandes etapas alpinas. Quizá sea una decisión acertada no concentrar varias etapas extra duras en la última semana, ya que suelen causar que durante las dos primeras etapas la carrera se bloquee y no haya muchos movimientos, pero en cambio hacen sentir a la carrera más ligera y sin tanta exigencia. Mencionamos esto ya que la etapa 18 es una segunda etapa de transición de esta tercera semana, otro día para sprinters que puedan pasar las cotas de los últimos kilómetros, y otro día más posponiendo la batalla de la general.

Etapa 19. Feltre – Alleghe (Piani di Pezzè) 151 km

Claramente etapa reina de esta edición, que además contiene a la Cima Coppi que es la montaña más alta de todo el Giro y que este año le ha tocado ser al célebre Passo Giau, una de las pocas montañas míticas incluidas en esta edición. Aunque no es excesivamente larga, es el día marcado en rojo para todos los equipos de la general. Con tanto desnivel acumulado los corredores y equipos más fuertes buscarán mantener un ritmo alto en los primeros puertos para dar el martillazo final posiblemente en alguna de las dos últimas ascensiones.

 

Etapa 20. Gemona del Friuli – Piancavallo 200 km

Último día de montaña, último día para hacer diferencias y lo que tenemos es una etapa larga y con doble ascenso al célebre Piancavallo. Día duro, aunque no el más exigente, lo que favorece que la etapa reina mantenga su importancia. Aun así, puede decidirse todo en las rampas del célebre puerto de Piancavalllo (14,5 km al 7,8%).

Etapa 21. Roma – Roma 131 km

Para quienes han sobrevivido, llega el paseo final en Roma. Circuito urbano de ocho vueltas pasando por el Foro Romano y el Altar de la Patria, escenario de lujo para el último sprint y la coronación de los vencedores.

Vingegaard a por la triple corona

Es momento de hablar de los favoritos para llevarse el título del Giro d’Italia, y encabezando la lista, indudablemente, se encuentra Jonas Vingegaard.

Jonas Vingegaard en la presentación por equipos del Giro 2026 Foto: Luca Bettini/AFP

El jefe de filas del Visma Lease-A-Bike es uno de los mejores vueltómanos del mundo y, más específicamente, uno de los mejores escaladores (si no el mejor) de la actualidad. Tras la aparatosa caída que sufrió en la Itzulia 2024, no le hemos visto de nuevo en el pico más alto de su rendimiento pero incluso con ese lastre nunca se ha alejado de los puestos protagónicos y su condición le ha bastado para subir al podio del Tour y ganar una Vuelta a España, ni más ni menos.

En este inicio de temporada 2026 ha mostrado las mejores sensaciones en dos años, imponiéndose con autoridad tanto en París-Niza como en la Volta a Catalunya, lo que confirma que está cada vez más cerca de su mejor versión, lo que le convierte en el rival a batir en este Giro.

Vingegaard doblará Giro y Tour este año, una decisión lógica si consideramos que le falta la victoria en Italia para completar la Triple Corona. Si logra el triunfo en Roma, no solo habrá justificado su temporada, sino que, pese al desgaste físico, ganará motivación y se liberará de presión de cara al Tour.

A su favor juega que, además de ser un escalador sobresaliente, es capaz de rendir a gran nivel en la contrarreloj, por lo que, en el papel, no presenta debilidades claras frente a este recorrido.

La gran incógnita es su nivel real: si está al nivel de 2022 y 2023, no habrá oposición posible. Pero si vemos una versión más humana, la pelea por la general puede ser mucho más cerrada de lo esperado, y ahí entrará en juego un grupo selecto de aspirantes al podio y, por qué no, a la victoria.

Los retadores a la general

En una carrera de tres semanas siempre hay margen para lo inesperado: desde la irrupción de outsiders con excelentes piernas como la decepción de algún favorito que no rinde según lo previsto. En ese contexto, anticipar quiénes podrán poner en aprietos a Vingegaard no es tarea sencilla. Aun así, hay varios jefes de filas que parten, sobre el papel, con esa responsabilidad.

Giulio Pelizzari:
Italia busca a su próximo gran vueltómano, el relevo de Vincenzo Nibali, y todas las miradas apuntan a Giulio Pelizzari. El joven corredor del Red Bull Bora ya fue sexto en el Giro del año pasado, resultado que repitió en la Vuelta. Puede que aún no tenga la experiencia de nombres como Vingegaard o Adam Yates, pero condiciones sobran. Llega, además, en gran forma tras ganar cómodamente el Tour de los Alpes y subir al podio en Tirreno-Adriático, donde logró este resultado compitiendo con una lesión.

Su principal duda está en la larga contrarreloj, donde todavía no ha demostrado un nivel sobresaliente. Aun así, no sería descabellado que dé un paso adelante aún más si llega motivado. A su alrededor tendrá un bloque sólido, con un ex ganador de Giro como Jay Hindley y con Alexandr Vlasov como escuderos de lujo en la montaña, capaces de aportar agresividad para compensar posibles pérdidas contra el reloj.

Adam Yates:
El UAE llega condicionado por las bajas. La ausencia de Joao Almeida y la lesión de Isaac del Toro han dejado el liderazgo en manos de Adam Yates, cuyo hermano gemelo viene de ganar esta carrera el año pasado.

A diferencia de su hermano, Yates se caracteriza por su regularidad. En el UAE ha alcanzado su mejor versión, lo que lo sitúa como un candidato serio al podio y uno de los principales rivales de Vingegaard. Contará con Jay Vine como posible segunda baza, siempre que el australiano logre evitar las caídas, algo que no suele acompañarle.

Si la general se complica, el equipo tiene la versatilidad suficiente para virar hacia la caza de etapas, donde también puede ser protagonista.

Enric Mas:
El balear llega con un objetivo claro: el podio. Su estilo conservador es bien conocido, pero en la montaña tiene capacidad para resistir con los mejores y avanzar posiciones a base de constancia. La contrarreloj le supondrá una pérdida importante, por lo que necesitará recuperar tiempo en la alta montaña, fiel a su forma de correr: sin grandes ataques, pero siempre presente para aprovechar cualquier debilidad ajena.

Thymen Arensman:
El neerlandés del Ineos, que desde este Giro pasará a llamarse Netcompany Ineos, es otro nombre a tener en cuenta. Su historial en grandes vueltas incluye dos sextos puestos en el Giro y un quinto en la Vuelta. El año pasado, en el Tour, dejó muestras de su calidad con dos victorias de etapa.

El reto ahora será sostener ese nivel día tras día en la general, un escenario muy distinto al de cazar etapas. Para ello necesitará regularidad en la montaña. A su favor juega su solvencia en la contrarreloj, donde puede marcar diferencias frente a otros rivales directos.

El equipo británico, además, contará con un antiguo ganador del Giro como Egan Bernal, que llega en buena forma y cuyo papel analizaremos a continuación.

Los latinoamericanos

Este Giro contará con una presencia latinoamericana que destaca por ser de mucha calidad, a pesar de que sean solamente ocho los corredores de esta parte del mundo que van a tomar la partida, pero todos con un gran potencial de ser animadores y de influir en el desarrollo de la carrera.

El primero en la lista es Egan Bernal, quien ya sabe lo que es ganar la general del Giro antes de su accidente. En su regreso el año pasado fue séptimo, y lo que viene mostrando en esta temporada invita al optimismo: segundo en el Tour de los Alpes y quinto en la Lieja-Bastoña-Lieja. . La exigencia física de una carrera de tres semanas es, sin embargo, de una magnitud mucho mayor a estas carreras por lo que hay que tomar sus opciones con cautela; lo que sí es innegable es que cada vez viene haciendo mejores Grandes Vueltas y encaja perfecto como un co-líder en su equipo, que pueda hacer la general si es que falla Arensman.

Foto: Redes Egan Brnal

También aparece Santiago Buitrago, del Bahrain Victorious, que también tiene opciones (y se podría decir que obligaciones) de general. Su 2026 no ha sido especialmente exitoso en vueltas por etapas, pero de llegar en buena forma nada se interpone entre él y una posición destacada en el Top 10. Si bien no es contrarrelojista como tal, si podría limitar sus pérdidas mejor que muchos otros corredores, un factor clave en un recorrido como este.

Por su parte, el ecuatoriano Jhonatan Narváez regresa a la competición tras la caída sufrida a inicios de temporada en el Tour Down Under. El año pasado fue un gregario fundamental para Tadej Pogacar en el Tour, y en este Giro podría desempeñar un papel similar si el UAE apuesta por la general con Adam Yates. En caso contrario, tendrá libertad para buscar etapas, un terreno donde ya ha demostrado su capacidad.

Desde Ecuador también acude Harold Martín López, el corredor del Astana que va a hacer su debut en el Giro d’Italia. López viene cosechando un palmarés nada despreciable con victoria general en Hungría y en Grecia la temporada pasada, y con dos participaciones anteriores en Vuelta a España, llega al Giro buscando continuar su progresión en carreras de tres semanas. Se trata de un corredor de alta y media montaña que puede ser animador en varias de las etapas.

Y completando el terceto ecuatoriano en esta carrera está Alexander Cepeda, con la victoria de etapa como principal objetivo. El escalador del Education First ha mostrado nivel en la montaña, pero el Giro no le ha permitido hasta ahora desplegar todo su potencial. La incógnita es si esta será la edición en la que finalmente logre destacarse en la alta montaña.

Mencionábamos a Martín López del Astana, y la escuadra kazaja alinea a otro latinoamericano: el uruguayo Guillermo Thomas Silva que viene de ganar en China el Tour de Hainan. Un corredor de perfil muy interesante: fuerte en cotas y recorridos ondulados es otra de las cartas del equipo para cosechar una etapa.

Otro nombre a seguir es Einer Rubio, dos veces Top 10 en esta carrera. Con Enric Mas liderando al Movistar, su rol inicial será clave en la montaña, aunque no se puede descartar que tenga oportunidades propias, ya sea en la general o en etapas exigentes si cambia el guion.

En el mismo equipo estará el venezolano Orluis Aular, una carta interesante para las llegadas masivas. Como se ha visto en el recorrido, varias etapas no favorecen a sprinters puros, sino a perfiles más completos, y ahí Aular puede encontrar su espacio. Su gran objetivo será una victoria de etapa, aunque sin un tren claro que lo respalde.

Cierra la representación latinoamericana el chileno Vicente Rojas, campeón nacional y corredor del Bardiani CSF. Aún joven y versátil, su papel pasará por buscar fugas y dar visibilidad a su equipo a lo largo de la carrera.

Los sprinters

Finalmente, con seis etapas propicias para llegadas masivas, toca repasar a los principales velocistas que llegan a este Giro en busca de victorias parciales —cuantas más, mejor— y de la maglia ciclamino.

Entre los nombres destacados aparece Jonathan Milan, uno de los rematadores más potentes del pelotón. Su punta de velocidad es incuestionable y, además, se defiende bien en recorridos ligeramente quebrados. Como punto en contra, el Lidl Trek no estará completamente volcado en su tren, ya que cuenta con corredores como Ciccone o Derek Gee con otros objetivos. Su mayor competidor será Tobias Lund Andresen (Decathlon CMA CGM), quién le ganó una etapa en Tirreno-Adriático y, por su versatilidad, podrá resistir etapas a las que a Milan le costará más. Viene de una brillante temporada de clásicas y es el velocista revelación de la temporada.

También figura Kaden Groves, del Alpecin-Premier Tech, que ya sabe lo que es ganar tanto en el Giro como en el Tour —este último incluso desde la fuga—. A su favor tiene un equipo sólido para los sprints, lo que lo convierte en un candidato serio en las llegadas masivas. ¿El problema? No compite desde marzo por una lesión.

En esa misma línea, Dylan Groenewegen atraviesa un renacer deportivo con el Unibet Rose Rockets, equipo que además se ha ganado notoriedad en redes sociales. A diferencia de otros bloques, el suyo sí estará claramente enfocado en posicionarlo en los finales, lo que puede marcar diferencias.

La lista se completa con perfiles variados: el joven Paul Magnier (Soudal Quick-Step), el experimentado Pascal Ackermann (Jayco), ganador de la ciclamino hace siete años, y otros nombres como Matteo Moschetti (Q36.5) o Casper van Uden (Picnic PostNL), todos con argumentos para pelear por triunfos en los sprints.

Pronóstico

⭐⭐⭐ Jonas Vingegaard (Visma LAB)⭐⭐ Giulio Pelizzari (Red Bull Bora hansgrohe)⭐ Adam Yates (UAE Emirates – XRG), Thymen Arensman (Netcompany Ineos)⭐ Derek Gee (Lidl Trek), Felix Gall (Decathlon), Santiago Buitrago (Bahrain Victorius)⭐Egan Bernal (Netcompany Ineos), Ben O’Connor (Jayco AlUla), Michael Storer (Tudor Procycling), Jai Hindley (Red Bull bora hansgrohe)

 

Marcelo Hernández


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