Llega el turno para los puncheurs en la que se constituye como la jornada más extensa de esta edición. Son 221 kilómetros los que separan a Burgas de Veliko Tarnovo, que alberga un final complejo que requerirá de máxima concentración incluso para quienes están involucrados en la general.
Primera mitad cómoda, por carreteras amplias y carentes de dificultades que se dirigen rumbo al norte de Bulgaria. Sobre la marca del km 108 se pone fin a la tregua con una primera dificultad ascendente de 3°.
Se compone de 7.7 km al 4.6% que no deberían suponer un gran escollo para la caravana. Sigue un breve descenso para luego encarar otro paso montañoso de la misma categoría y características similares: 9.1 km al 4.1% sin tramos de pendiente considerable.
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15 km cuesta abajo para aterrizar en las ondulaciones, que prácticamente nos acompañarán hasta el término del parcial. Serán 55 km en un sube y baja por un asfalto menos amigable, lo que implica no solo un gasto físico importante, sino también mental.
Cuando resten 15.5 km para el cierre, el lote se topará con el último repecho categorizado.

Los números generales a priori no aparentan ser intimidantes, pero al revisar con lupa y descubrir un segmento de 800 metros al 10%, queda claro que hay terreno suficiente para que con un buen apretón se corone con un pelotón disminuido. La cima se localiza a 10.4 km de meta. Cerramos la persiana con una bajada técnica y 2200 metros finales desafiantes.

Nos aguarda una cota adoquinada no puntuable de 700 metros con gradiente máxima del 9%. La gravedad seguirá en contra hasta la flamme rogue, donde el trayecto se aplana momentáneamente. Giro definitivo a izquierda a 500 metros de una llegada con tendencia ascendente. Todo dado para un remate entre piernas desinfladas.
Clima
Fuerte lluvia en la tarde. El adoquín mojado elevará la dificultad técnica del final.
Escenario
Imagino una carrera intensa en esos 15 km conclusivos, con una limpia importante en el repecho del 10% y un control estricto hasta el tramo de pavé, donde dependiendo de la cantidad de gregarios de los favoritos, bien puede ser un sitio de anticipación para los más valientes así como de un dominio autoritario de algún colectivo. Lo que sí es una certeza es que será un remate agónico.
Este es el tipo de final donde un aspirante a la general cede tiempo, bien sea por un estado de forma aún no óptimo -que palidece ante estos ejercicios breves pero de alta intensidad- o por fallas en la colocación.
Favoritos
Tobias Lund Andresen – El contrincante más peligroso. Desconozco que tan bien pueda tolerar la continuidad del esfuerzo tras el sector del 10% y ese puede ser su punto flaco, pero si sobrevive a la embestida, su punta de velocidad va a ser temida. Hay que recordar que no salió del top-10 en las clásicas belgas.
Paul Magnier – Con la versatilidad necesaria para este recorrido y la motivación por su victoria en este arranque.
Arnaud De Lie – Depende de cómo recupere de la enfermedad.
Giulio Ciccone – Inicia muy fuerte en rondas de tres semanas. No es sorpresa si se mete en la disputa.
Orluis Aular – El recorrido le ayudará a sacarse de encima a hombres más veloces que él. La cuestión es si le quedará lo suficiente en el tanque como para aspirar a la gloria absoluta.
Corbin Strong – Sube bien y llega con arrestos para el sprint. Outsider a considerar.
Jan Christen – No compite desde su caída en San Remo. Si conserva las piernas previo al incidente, es la ficha de UAE, asumiendo que a Narváez le tomará tiempo carburar.
Lukas Kubis – El mejor eslovaco desde Sagan -guardando proporciones-. Tiene para entrar entre los diez primeros.
Thomas Silva – Confieso tener cierta debilidad por el uruguayo. Otro potencial top-10.
Predicción
Complicado, pero deposito mi confianza en Corbin Strong.
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