El misterio en torno a Rubén Guerreiro, ex ciclista portugués de Movistar, sigue presente. El corredor de 31 años, considerado con gran proyección hace pocos años atrás, no fue renovado por Movistar y hasta ahora no consiguió equipo, en medio de acusaciones de saltarse controles antidopaje. Ahora, su hermano Francisco recibió una suspensión de cuatro años tras un positivo.
El misterio Guerreiro
Guerreiro, con pasado en Trek-Segafredo y en Katusha, había mostrado cierta proyección como puncheur al llegar a EF en 2020. Allí ganó la etapa con final en Roccaraso del Giro d´Italia, además de la clasificación de la montaña. Posteriormente ganó el desafío Mont Ventoux en 2022. Victorias que no pasaron por desapercibidas en Movistar, equipo que decidió ficharlo en 2023.
Las cosas empezaron bien: Guerreiro ganó etapa y general en el AlUla Tour de 2023 venciendo a Santiago Buitrago y Davide Fomrolo. Pero este fue el último de sus cinco triunfos. Posteriormente abandonó el Tour y la Vuelta en 2023 y desde entonces no pisó una grande. Lesiones de por medio, sus dos años restantes no superaron los 44 días de competencia y el mejor resultado en 2025 fue un noveno lugar en una carrera 1.1 de un día: el Tour du Finistère.
Movistar no le renovó contrato por esta falta de rendimiento. Sin embargo, el medio As señaló a principios de año que había otro motivo por el cal ningún equipo lo contrataba: no notificó un viaje en 2025 en el sistema ADAMS, plataforma en la cual los ciclistas deben informar su localización y momento de disponibilidad en el día para ser sometidos a controles antidoping. Un “Filling Failure” es cuando un ciclista no proporciona esta información dentro de los plazos establecidos o la da de forma errónea o incompleta.
Negó las acusaciones
Guerreiro rápidamente salió a negar estas acusaciones. El luso contó que al ver la noticia pensó que era “una broma del Día de los Inocentes”. No tengo problemas con el ADAMS, no hice nada ilegal y nunca recibí una advertencia por haberme perdido un test. Es normal cometer algún error eventualmente, pero nunca tuve uno y no entiendo el origen de esta historia”, empezó. “En estos 11 años de profesional, la gente que me conoce sabe que siempre he sido transparente, dedicado al trabajo y ético”, siguió. “Nunca había visto que un ciclista fuera noticia por un test perdido, pero yo no tengo notificaciones, así que no hay sustento para esto”.
Tras lo cual explicó que sus dificultades para correr se deben a la presencia de una hernia en el cuello. “En 2024 no se evaluaron adecuadamente las cosas y desde entonces estoy con esto”, narró, cuestionando en cierto sentido a Movistar. Una relación que ya venía rota: “Son muy fieles a un sistema de entrenamiento y nunca me acostumbré. Yo era muy sensible a las cargas y eso se traducía en una mala adaptación al entrenamiento”. “Dejamos de hablar con equipos porque desde noviembre no he sido capaz de acumular entre 25 y 30 horas por semana”, contó sobre su fala de contratación, aclarando que solo lo hará eventualmente si un equipo WorldTour lo ficha. “Por ahora la idea es tomar un descanso en mi carrera, mantener la bici lo más presente posible, recuperarme paso a paso pero sin desconectar de la bici”, detalló.
Su hermano ahora es sancionado por dopaje
Lo cierto es que ahora, cinco meses después, su hermano Francisco fue sancionado por cuatro años por la Agencia Portuguesa Antidopaje tras recibir una suspensión provisional. El positivo, que corría hasta fines de 2024 por el GI Group Holding-Simoldes-UDO dio positivo en un control antidopaje en la cuarta y última etapa del Gran Premio Internacional del Duero de ese año, según informa Record. Ese mismo año había ganado la clasificación de montaña de la Volta ao Alentejo.
La sanción de Guerreiro se extenderá hasta el 29 de diciembre de 2028, sumándose de forma retroactiva los 462 días de la suspensión provisional.
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