Radiografía del error: la media hora crítica de Pogacar y UAE en Roubaix

Tadej Pogacar (UAE Team Emirates) y su compañero de equipo, Antonio Morgado en París-Roubaix 2026 Tadej Pogacar (UAE Team Emirates) y su compañero de equipo, Antonio Morgado en París-Roubaix 2026 (Cor Vos)

¿Y si Tadej Pogacar gastó varias de sus balas en una oportunidad única para ganar París – Roubaix por culpa de su equipo? ¿Y si nuevamente, Fabio Baldato, uno de los artífices del desastre de Isaac del Toro en el Colle delle Finestre en el último Giro d´Italia, no fue rápido al tomar decisiones en el coche del equipo? Todas estos son interrogantes que quedaron en pie tras la Roubaix cuya victoria de Wout van Aert (Visma – Lease a Bike) quedará para la historia.

Radiografía del error: la media hora crítica de Pogacar y UAE en Roubaix

Mientras la autocrítica desde el manager de Alpecin, Christoph Roodhooft llegó rápidamente tras la grave equivocación de emplear pedales experimentales en todos los corredores menos Mathieu van der Poel imposibilitando todo tipo de cambio de bicicleta con un compañero de escuadra, el reconocimiento de los errores desde UAE no existió. Peor aún: desde la escuadra culparon a otros equipos por tener la “osadía” (nótese el sarcasmo) de tirar tras el pinchazo de Pogacar. Pero volvamos a la cuestión: ¿Hubo realmente un error de UAE, más allá de cómo Pogacar gestionó sus esfuerzos tras llegar a la fuga con Van Aert, un terreno que invita a un debate quizás inconclusivo?

París-Roubaix es una carrera donde la mala suerte puede intervenir (todos los favoritos, incluyendo Pogacar, Van Aert, Pedersen y Van der Poel tuvieron pinchazos) pero donde es fundamental el timing donde ocurren los infortunios y cuánto esfuerzo se insume en volver a carrera. En el caso de Van der Poel, con su doble problema mecánico en Arenberg, fue un desastre absoluto y pese a su magnífico retorno al segundo grupo de carrera, era ya notorio como en los últimos 30 kilómetros estaba agotado. Simplemente no tuvo las fuerzas para atacar al grupo de Christophe Laporte, Pedersen y compañía, más allá de si quería hacerlo o no (hubiera ayudado no perder a un aliado como Filippo Ganna a manos de una caída y pinchazo).

El pinchazo de Pogacar

El peor momento de Pogacar llegó de forma relativamente anticipada. Entre los sectores 23 y 21, a 120 kilómetros del final, Pogacar tiene un problema mecánico. El coche para darle un cambio inmediato no estaba y, paradójicamente, esto se debió a la propia táctica del equipo de destrozar al pelotón en los kilómetros previos.

El ex ciclista y director de equipo, Marc Sergeant lo explicó con precisión en una columna para Het Nieuwsblad. “Por primera vez, las tácticas de Tadej Pogacar se han vuelto en su contra. Les gusta convertir cada carrera en una guerra de desgaste. Normalmente, eso le beneficia. UAE volvió a recurrir a esa táctica esta vez. El ritmo tan alto que impusieron casi desde el principio fue típico de UAE. Pero lo que claramente no tuvieron en cuenta es que Pogacar también puede tener mala suerte en un mal momento”.

Con el esfuerzo previo no solo UAE había ya perdido a una buena cantidad de gregarios, sino que, debido a la presencia de corredores rezagados y un importante segundo grupo que se quedó cortado a poca distancia, los coches de los equipos aún no contaban con permiso para ubicarse justo detrás del pelotón. Pero estas son cosas que pueden pasar: aquí no se colocará tanto la lupa sobre la estrategia de UAE de romper la carrera antes de Arenberg que probablemente fue la correcta. Sino sobre lo que pasará después.

Minutos valiosos

Todo esto lo obliga a tomar la bicicleta del servicio neutral de Shimano, que claramente no le servía: incluso estaba perdiendo contacto contra otros corredores del grupo. Nos preguntamos porque acá no optó por un simple cambio de rueda, pero seguramente habrá algún motivo. A todo esto, el carro del servicio mecánico se equivoca, estacionándose a la izquierda en lugar de la derecha, y el coche médico en lugar de seguir ese error, se estacionó a la derecha, provocando un bloqueo total para los ciclistas del grupo 2. Aquí, culpa de la organización y no de UAE.

Pero luego vienen los problemas: António Morgado, que había quedado rezagado previamente, lo ve a Pogacar a un costado de la ruta, pero simplemente lo pasa de largo. No hubo ningún tipo de reacción. Volvería mucho después. Podría haber ayudado a su líder inmediatamente pero eso no sucedió.

Por otro lado, en el pelotón, UAE contaba con tres ciclistas: Florian Veermersch, Nils Politt y Mikkel Bjerg. La escuadra tarda mucho en hacerlos bajar. Veermersh, por caso, nunca se iría del pelotón, posiblemente porque aún UAE lo pensaba en una estrategia de “co-líder” (Vermeersch, de hecho, entraría en cuarta posición Arenmberg y podría haber sido muy útil en una hipotética estrategia contra Wout van Aert pero una caída allí lo dejó fuera de carrera) y como una herramienta para, en todo caso, ralentizar y bloquear a este primer grupo.

11 kilómetros solo y contra el viento

Tras una maniobra extremadamente peligrosa del coche de UAE superando a ciclistas en el medio de un sector de pavé (que evidentemente tuvo permiso de la organización y no tuvo sanción) y golpeando con la puerta del auto a un soigneur de Groupama – FDJ United, Pogacar recibe finalmente el cambio de bicicleta.  De hecho el coche volvería a reingresar a ese segundo grupo posteriormente, pese a que la diferencia que tenía Pogacar (menos de 50 segundos) no lo permitiría según las reglas.

Recién seis kilómetros después del pinchazo, Morgado retrocede al segundo grupo para Pogacar. Bjerg y Politt siguen en el pelotón y recién empezarían a ayudar a Pogacar tres kilómetros después: es decir, se tuvieron que esperar 9 kilómetros para que Pogacar recibiera ayuda de sus compañeros de equipo, en una distancia que, en momentos iniciales, llegó a ser de un minuto. Una diferencia de tiempo verdaderamente crítica. Bjerg dirá luego que hubo problemas de comunicación con la radio, pero la realidad es que Pogacar, cuando pinchó, venía con ellos en el pelotón por lo que eran conscientes de la situación, haya radio o no haya radio. Más al ver que no retornaba al pelotón. Una diferencia radical contra la reacción inmediata que tuvieron Jasper Philipsen y Tibor del Grosso que, enseguida, no tuvieron duda en renunciar a sus posibilidades para ayudar a su líder, Mathieu van der Poel.

Balas perdidas

Cuando Bjerg y Politt regresaron al segundo grupo, Morgado ya estaba agostado y no podía ayudar más, perdiendo capacidad de relevo en el proceso. Bjerg y Politt tiran por 7 kilómetros, hasta que dejarían solo a Pogacar a 104 kilómetros del final, en el sector de Haveluy, el último sector clave antes de Arenberg. Podríamos hacer una reflexión sobre cómo Politt lucía agotado para ayudar a su líder en ese momento, pero tuvo la energía suficiente para terminar noveno en la carrera, pero no viene al caso.

En ese momento, el esloveno tiraría solo contra el viento hasta llegar a 97 kilómetros de meta pues, tampoco en este momento, el coche del equipo decidió bajar a Vermeersch. El balance final: Pogacar tuvo que perseguir a los favoritos por 22 kilómetros, la mitad de los mismos sin compañeros de equipo. Detalles que podrían marcar una diferencia. Un detalle que también hay que mencionar: pese a las críticas de Bjerg contra Alpecin y Visma, Pogacar también debe mucho a la falta de cooperación del pelotón en la previa de Arenberg. Tras la aceleración de Van der Poel a 104 km del final luego de los “death pulls” de Florian Sénechal (Alpecin) y Pietro Mattio (Visma), simplemente el ritmo se rompió por completo en el grupo de favoritos, facilitando el reingreso de Pogacar.

En conclusión, no sabemos si esto hubiera cambiado en algo el resultado final pero la realidad es que Pogacar en la última París-Roubaix tuvo que gastar cartuchos de más por responsabilidad de su escuadra. Y en una carrera como Roubaix no son permitidos que se puedan tomar.


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