Christophe Bassons fue uno de los pocos ciclistas del pelotón en plena epoca del EPO, en momentos donde la ley del silencio dominaba el grupo. Y así lo pagó: su carrera terminó prematuramente en 2001. El francés, que luego trabajó en agencias antidoping, ahora tiene serias dudas sobre Tadej Pogacar y su entorno en UAE Team Emirates.
Se plantó contra Armstrong en plena era EPO y ahora duda de Pogacar: “La gente que lo rodea no da tranquilidad”
Bassons, presuntamente el único corredor en el Festina de 1998 que decidió no tomar las drogas, contó en muchas ocasiones como el propio Armstrong y otros corredores lo empezaron a acosar por romper el código del silencio. Tras un testimonio incendiario que realizó en una columna de Le Parisien, Armstrong mismo le dijo días después que debía dejar el ciclismo y que no tenía derecho as er corredor. Sus compañeros del FDJ incluso se negaron a compartir sus premios con él. El maltrato continuó, incluso en otro equipo, y puso fin a su carrera.
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27 años después, Bessons ahora si el ciclismo actual puede considerarse como limpio. Y no resulta extraño: el propio corredor señala sospechoso que la velocidad media en el Tour de 1999 era de 40,6 kilómetros por hora. En la edición de 2026 fue de 43,326 km/h. “Me resulta difícil evaluar cuánto ha evolucionado el material. Pero las cifras de potencia no dejan de aumentar”, afirmó el ex profesional de 52 años en Winamax. “Lo que me llama la atención es el entorno de ciertos equipos. La gente que rodea a Pogačar no transmite precisamente confianza”.
Bassons mencionó específicamente a Mauro Gianetti, director general y máximo responsable de UAE. Gianetti dirigió anteriormente el equipo Saunier Duval, en cuyas filas Riccardo Riccò dio positivo por CERA durante el Tour de Francia de 2008, lo que provocó la retirada del equipo de la competición. Gianetti negó tener conocimiento de prácticas de dopaje en el equipo y afirmó ser una “víctima”. Previamente, el propio Gianetti casi perdía la vida en 1998 tras el consumo de sustancias. El suizo silenció a los médicos para que no hablaran públicamente de lo sucedido.
La “vieja guardía” que sigue en el pelotón
Bassons no acusó directamente a Pogacar de doparse, sino que cuestionó el ambiente que rodea a corredores como el esloveno, que impide tener confianza. “Existe una cultura mantenida por la vieja guardia, una *omertà* que sigue planeando sobre este entorno ¿Cómo vamos a creer que este mundo está limpio? Si lo estuviera, se abriría al exterior. Todos se protegen entre sí. ¿Por qué no iban a existir hoy productos tan eficaces como la EPO, pero que aún desconocemos y, por tanto, no podemos prohibir?”
Tras lo cual recordó cómo fue marginado en el pelotón cuando era profesional. “Al ver cómo corrían, me dije que era imposible ganar el Tour sin doparse. Me puse a todo el mundo en contra. Lo único que tenía era mi voz. No soporto la injusticia. Ya nadie me hablaba. Ni siquiera mis compañeros de equipo”.
El enfrentamiento directo entre Bassons y Amstrong fue un capítulo aparte. Antes de una etapa del Tour de France 1999, Bassons se enteró de que el pelotón tenía la intención de recorrer los primeros 100 kilómetros a un ritmo relativamente tranquilo en protesta a las acusaciones de doping. Él atacó nada más empezar la carrera. “Bajé a toda velocidad. Pero entonces vi que mi equipo y el de Armstrong me perseguían. De repente, sentí un golpe fuerte en el hombro. Era Armstrong. Me dijo que estaba perjudicando al ciclismo, que no tenía sitio allí, y remató con un “que te jodan”. Yo simplemente lo miré y sonreí”.
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“Me ridiculizaban a menudo”
Sus problemas dentro del pelotón habían comenzado mucho antes de aquel enfrentamiento con Armstrong. Bassons recordó, por ejemplo, una reunión de Nochevieja, a finales de 1996, en casa de un destacado ciclista francés, a la que asistieron profesionales del suroeste de Francia. Pasada la medianoche, según relata, el grupo fue conducido al sótano de la vivienda, donde el anfitrión comenzó a repartir algo entre los presentes. ”Se lo entregó al primer ciclista, quien desenvolvió una jeringuilla —del tipo de las que se usan para la insulina— que contenía el “pot belge”: anfetaminas, todo lo necesario para la fiesta. Me dijo: “Esta noche vas a pasar a formar parte de la familia”. Me tendió la jeringuilla. Quedé atónito, incluso sentí miedo, y respondí: “Ni hablar”. Se lo tomó mal y me advirtió: “Más vale que mantengas la boca cerrada. No digas nada”. Fue un auténtico shock”.
Bassons también contó que existía presión en cuanto a lo que se esperaba que los ciclistas hicieran por sus líderes. “Me ridiculizaban a menudo. Algunos líderes querían, a toda costa, que empezara a consumir sustancias. No me criticaban por no doparme, sino por no hacer bien mi trabajo. Me decían que debía hacer absolutamente todo lo que estuviera en mi mano por mi líder. En aquel momento, tuve la sensación de ser el único ciclista limpio; el único en el equipo Festina, de un total de 28 corredores. Y en los demás equipos ocurría exactamente lo mismo”..
Recordó que la hostilidad se volvió física durante sus dos últimas temporadas como profesional. “En 2000 y 2001, se convirtió en acoso físico. Ciclistas franceses que ahora son directores deportivos me tiraron a la cuneta. Provocaron que me cayera dos o tres veces”, manifestó el ex ciclista quién no reveló el nombre. Tras su retiro a los 27 años, trabajó con la Agencia Francesa de Lucha contra el Dopaje y, a día de hoy, sigue vinculado a esta labor como asesor interregional en la región de Nueva Aquitania.
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