Etapa “llana” difícil de controlar por su geografía y el desgaste que acumulan los velocistas. Gran oportunidad para la escapada. Transitaremos 174.7 kilómetros desde Chambéry hacia Voiron.
Abrimos con 60 km que acumulan todas las dificultades puntuables, que son cuatro en total. Las enumeramos:
-
Côte de Bassa (4.ª) (1,5 km al 5,5%)
-
Côte de Rossillon (4.ª) (1,5 km al 5,2%)
-
Col des Prés (3.ª) (3,5 km al 6,6%)
-
Côte de Saint-Jean-d’Arvey (4.ª) (2,4 km al 5,5%)
Como si no fuera poco, existe otro ascenso no categorizado que se extiende hasta el km 84, por lo que la primera mitad se convierte en un sube y baja interminable en el que los rodadores van a hacer mucho daño.
La ruta se torna más amena, sin embargo, no deja de tener una leve tendencia al ascenso con múltiples repechos que se esconden en el camino.A partir del sprint intermedio -a falta de 27 para meta- entramos por carreteras más rápidas en las que las largas rectas benefician a la persecución.
A 5300 metros, tras una bajada algo técnica, hay una tachuela final de 2.6 km al 4% que condicionará el remate. Reseñar cuatro curvas pronunciadas, dos a izquierda, dos a derecha, la última de ellas a 300 metros de la llegada. Incluso si hay sprint, estará lejos de ser la volata tradicional.
Clima
Calor tolerable. El viento no intervendrá.
Escenario
Hay un serio potencial de que en esos primeros 84 km se marche un grupo numeroso, con gente fuerte para hacer oposición a un pelotón sin Merlier en el que a lo sumo Philipsen y Kooij estarían interesados en una llegada masiva -el neerlandés cuenta con apenas medio equipo para controlar-. Fuera de eso, el único con colectivo para controlar (Lidl-Trek) no tiene en Pedersen a un garante para vencer en volata con tanta gente, por lo que su mejor apuesta resulta ser la escapada.
Remco se baja de la pelea por el Tour
De ser así, nos aguarda un día caótico. Por cómo se manejan las jerarquías internas, Trek usará sus números para anular ataques y perseguir, con tal de que el danés resuelva sobre el final, tal y como sucedió en la cuarta jornada. El resto apelará a la anticipación, seguramente en la zona repechera de la segunda mitad e incluso buscando la sorpresa en uno de los descensos posteriores.
Imperan virtudes tales como la astucia, el oportunismo y la valentía, siempre acompañadas de un toque de suerte que es indispensable en recorridos de este estilo. Los cazadores están ante una de sus últimas oportunidades de brillo en el mayor escenario del ciclismo, por lo que eso debe garantizar un buen show.
Favoritos
Florian Veermersch – En días así, hay luz verde para los gregarios de Pogi.
Clément Braz Afonso – Lo hizo bien camino de Belfort. Un outsider siempre tendrá más alternativas para sorprender.
Bruno Armirail – Un gran motor que ya no debe emplearse en función de un líder. Visma no puede irse en blanco.
Fred Wright – No ha estado en su mejor forma, pero es de los pocos que ostenta la herramienta del sprint.
Mads Pedersen – Es la apuesta segura, pero a la vez será el más marcado. Estaría genial que Simmons o Vacek tuvieran libertad.
Biniam Girmay – Va a intentar estando por delante, seguramente colando a un par de coequiperos para reducir el gasto.
Kasper Asgreen – Especialista en terceras semanas, con capacidad de hacer largos esfuerzos en solitario.
Jonas Abrahamsen – Rodador que retomando piernas de 2025 se convertiría en seria amenaza.
Filippo Ganna – ¿Buscará protagonismo más allá de la crono?
Jasper Philipsen – Otro sprinter que buscará su suerte en la escapada. Puede guardar memoria muscular de ser clasicómano en primavera.
Dylan Van Baarle – La ausencia de Merlier no es excusa para no buscar un triunfo más. Stuyven es la otra carta.
Predicción
Vamos con outsider bien conocido por todos: Asgreen.
Encuentras toda la actualidad del Tour en nuestra sección especial
Descubre más desde Ciclismo Internacional
Suscríbete y recibe las últimas entradas en tu correo electrónico.
