No es una novedad que Mathieu van der Poel (Alpecin Premier Tech) tenga las baterías a media carga en las carreras de preparación: es usualmente el caso, por ejemplo, en Tirreno – Adriático antes que se embarque a Milano Sanremo y el resto de las clásicas. Aún así, llamó la atención su ausencia total en los momentos clave del Tour de Suiza en curso antes de su gran contrarreloj de la etapa 4, en la que perdió por centésimas contra Tadej Pogacar y posiblemente haya sido la mejor prueba de la especialidad en su carrera. ¿Cuál fue su explicación?
“No fue como esperaba”: Van der Poel explica los motivos de su pálida actuación en el Tour de Suiza
El neerlandés no tuvo la preparación perfecta: admitió días atrás que tuvo “algunos problemas de espalda” en mayo, tras París-Roubaix, lo cual lo obligó a ausentarse de dos fechas de la Copa del Mundo de Mountain Bike, cuyo mundial, en agosto, fijó como uno de sus objetivos de la temporada. En la primera etapa perdió contacto antes del ataque de Tadej Pogacar a 70 kilómetros de meta, mientras que en la segunda jornada en donde el pelotón luchó contra la fuga tampoco fue decisivo y terminó a 12 minutos, pese a ser un perfil ideal para sus cualidades. Su mejor resultado llegó en la tercera etapa donde llegó quinto en un pelotón reducido detrás de la fuga de Jhonatan Narváez y Xandro Meurisse.
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¿Está Van der Poel lentamente entrando en ritmo de competencia tras un intenso campo de altitud o hay motivo para alarmarse de cara al Tour? “Hoy ha sido mucho mejor que los dos primeros días”, declaró Van der Poel al diario neerlandés Algemeen Dagblad tras la meta en la etapa 3. “No hacía tanto calor y enseguida noté la diferencia. Pude seguir el ritmo cómodamente en las subidas al principio de la etapa”. De hecho, tuvo la intención de unirse a la fuga inicial pero fue marcado por los rivales en sus intentos. “Reaccionaban de forma bastante agresiva cada vez que intentaba atacar. Pronto me di cuenta de que no iba a ser posible, así que decidí ahorrar energía y concentrarme en el sprint”.
Los factores del calor y de la altitud
El pelotón parecía capaz de alcanzar a los dos líderes en los últimos kilómetros, pero la diferencia nunca desapareció por completo. Van der Poel también tuvo dificultades para encontrar un camino despejado al comienzo del sprint. “Me quedé un poco acorralado. No habría cambiado nada para la victoria. Estuvimos cerca al final, aunque a falta de 20 kilómetros casi había perdido la esperanza de alcanzarlos”. Es un hecho de que a Van der Poel no le gustan las altas temperaturas, lo cual también explica el contraste entre las primeras dos etapas y la lluviosa tercera jornada. “Por momentos llovió muchísimo, pero no me importó. Estoy contento con cómo transcurrió el día. Me sentí mucho mejor”. Sin
“Los primeros días no fueron tan bien como esperaba. Tuvimos un campamento de entrenamiento exigente e hicimos un gran trabajo con el equipo. Todo salió bien, pero quizás todavía sentía los efectos. A veces solo necesito tener paciencia”, manifestó Van der Poel quién no competirá en los campeonatos nacionales e irá directamente al Tour de France tras Suiza. El líder de Alpecin se había fijado como prioridad la contrarreloj de la etapa 5 en Suiza.
La crono que lo cambió todo
Tras perder por tan solo 0,31 segundos frente a Pogacar declaró: “Casi historia. No debería pensar demasiado en esas tres décimas de segundo. No hay nada que puedas hacer al respecto”, dijo Van der Poel. En las últimas semanas había dedicado más tiempo a entrenar con su bicicleta de contrarreloj y quería rodar a máxima intensidad. “No sentí de inmediato que pudiera competir por la victoria, aunque me sentía cómodo sobre la bicicleta. Cuando escuché mi tiempo en el punto intermedio, supe que tenía una oportunidad. En una contrarreloj que me conviene, prefiero darlo todo. Empecé rápido y luego intenté aguantar hasta la meta. Ese fue el plan de ritmo adecuado.”
“Sabía que estaba en buena forma. Los resultados del campamento de entrenamiento también lo demostraron. He entrenado mucho con altas temperaturas, pero aun así las sufrí”. El calor siempre ha sido uno de sus puntos débiles. Desde el año pasado, Van der Poel ha incorporado sesiones específicas a su preparación, entrenando en interiores durante unos 40 minutos con varias capas de ropa. “Es un infierno absoluto. Mentalmente, es muy difícil obligarse a hacerlo”.
El objetivo es mantener una buena crono por equipos en el inicio del Tour de France para mantenerse lo suficientemente cerca en la clasificación general como para luchar por el maillot amarillo en la segunda etapa, que también finaliza en Barcelona y parece muy adecuada a sus cualidades. “Quizás podamos sorprender a la gente como equipo”, dijo Van der Poel.
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