Con casi dos décadas compitiendo en la máxima categoría, Wout Poels es parte de una generación diferente a la que hoy domina el pelotón. Y por consiguiente, sus valores y costumbres son otros, algo que más de una vez lo lleva a chocar con sus pujantes colegas.
“Hay más vaqueros en el pelotón”: la dura crítica de Poels al respeto entre corredores
El neerlandés habló recientemente sobre la falta de respeto que muchos de los nuevos ciclistas profesan hacia los veteranos. El ahora pedalista de Unibet Rose Rockets llamó “vaqueros” a quienes, según él, no cuidan la seguridad del resto con su modo de correr impetuoso.
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“Hay más vaqueros en el pelotón”, lanzó. “Cuando yo entré al pelotón un novato conocía su lugar. Si veía a Tom Boonen me quedaba respetuosamente detrás de él. A estos chicos más jóvenes no les importa quién seas”, soltó el vencedor de la Lieja-Bastoña-Lieja 2016.
En ese aspecto, Wout es conocido por no reservarse nada cuando le molesta. Allí están sus cruces con los colombianos de testigo, y no necesariamente implican que él haya tenido razón, pero sí son evidencia de que no se calla cuando algo lo afecta compitiendo.
“Te ponen una amarilla por dos centímetros”: las severas acusaciones de Poels a la UCI por la seguridad
Con el tema de la seguridad tan vigente, quien alguna vez fuera mano derecha de Chris Froome, también opinó al respecto. “Se le pide a los corredores que mantengan su línea en un sprint, pero llegan al mismo luego de curvas cerradas y estrechamientos del camino”, acusó en Wielerrevue.
“A veces te ponen una amarilla por dos centímetros, mientras que en la llegada te quedas pensando en quién aprobó ese camino”, reforzó. En su posición, cuando ni siquiera sabe si seguirá en el pelotón de 2027, no tiene pelos en la lengua y cargó contra la UCI.
“Se inyecta mucho dinero en el ciclismo, entonces no debería ser un impedimento poner unos kilómetros extras de barreras en una etapa de montaña. Una parte del dinero que ingresa debería destinarse a la seguridad”, cerró el neerlandés.
Sus palabras se unen así a la de otros que han apuntado al mismo destinatario, especialmente tras la muerte de Finlay Tarling. Porque incluso tras eso, o después de las protestas previas a Lombardía y París Tours, nada ha cambiado y se siguen colando vehículos en el trazado de las carreras.
Párrafo aparte para las diferencias generacionales, porque es inevitable que surjan esos conflictos entre atletas criados de modos tan disímiles y que encima coinciden en momentos tan opuestos de la vida, con uno de salida y pensando en sus hijos, y los otros ávidos de demostrar de lo que son capaces.
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