Una sorpresiva e inesperada protesta de todo el pelotón retrasó por cinco minutos el inicio de Lombardía el último sábado. ¿El motivo? Las reiteradas fallas en la seguridad operacional en las carreras del calendario con vehículos ajenos ingresando a las rutas, muchas veces en sentido contrario a los corredores. Y, todo esto, apenas a pocos meses de la muerte de Finlay Tarling contra un coche que lo colisionó de frente. Se trata de la primera medida del género por parte de los corredores que lo organizaron por su propia cuenta, incluso por fuera de la CPA, la asociación que los nuclea que tradicionalmente está alineada con los intereses de la Unión Ciclista Internacional (UCI).
Un grupo de Whatsapp y mensajes en secreto: Cómo se gestó la protesta de los ciclistas contra la UCI y los organizadores
“Queremos hacer esta declaración porque se están produciendo demasiados incidentes con vehículos en la carrera. Lamentablemente, perdimos la vida de un compañero, así que queremos hacer esta declaración para mostrarle al mundo que no podemos seguir aceptando que los corredores resulten heridos o mueran haciendo lo que más nos gusta”, manifestó Remco Evenepoel que, como figura más notoria en el pelotón de Lombardía, tomó el micrófono para pronunciar un discurso.
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La decisión tomó por sorpresa a la organización y, de hecho, el maestro de ceremonias realizó la cuenta regresiva para el inicio de la salida neutralizada para luego encontrarse con que los corredores permanecían sentados sin moverse de allí. Es que nadie más, por fuera del pelotón, supo que iba a ocurrir. “Más allá de los ciclistas, nadie sabía que esto iba a pasar”, declaró el campeón neozelandés George Bennett a Cyclingnews. “Lo mantuvimos en secreto en los grupos de Telegram, ni siquiera se lo dijimos a nuestros directores ni al personal del equipo”.
La CPA, sospechada de alinearse con la UCI, quedó por fuera
La CPA, el sindicato de los corredores, quedó por fuera de toda esta toma de decisión. Se trata de la organización que, por ejemplo, el año pasado usó 300.000 euros de los fondos que pagan los ciclistas para utilizarlos en una disputa legal entre la UCI y SRAM, algo totalmente ajeno a los intereses de los corredores. Se indicó que a mediados de semana se creó un grupo de WhatsApp, supuestamente por Tom Pidcock o Ben Healy, según las distintas versiones. En cualquier caso, está claro que ellos dos eran los cabecillas.
Pidcock, en especial, estaba furioso luego de que dos compañeros de equipo suyos fueron embestidos de frente por una moto policial en Tre Valli Varesine. En el grupo participó un corredor de cada uno de los 25 equipos de Lombardía. Y todos estaban de acuerdo en la misma consigna.
“Todos queríamos involucrar a todos los equipos y la mejor manera era tener al líder de cada equipo en un chat, y que este pudiera ser el portavoz de su equipo”, dijo Mark Donovan, gregario de Tom Pidcock en Pinarello-Q36.5, a Cyclingnews. “Lo mantuvimos bastante controlado. Podríamos haber involucrado a la CPA, pero preferimos que la decisión quedara un poco en manos de los propios ciclistas. No tengo nada en contra de la CPA, hacen un gran trabajo, pero a veces nosotros, como ciclistas, también podemos tomar nuestras propias decisiones.”
“Con lo sucedido esta semana y, sobre todo, este verano, creo que hay consenso en el pelotón de que no se está haciendo lo suficiente, especialmente por parte de la UCI”, dijo Healy a Domestique tras llegar a la meta de Il Lombardia en duodécima posición. “Creo que simplemente nos estamos uniendo para demostrar que no estamos contentos”.
“Si tienen que desaparecer carreras por no poder garantizar seguridad, que desaparezcan”
“No queríamos afectar la carrera de hoy ni molestar a los organizadores, simplemente queríamos demostrar el poder que tenemos como ciclistas y la voz que ostentamos. Todos los equipos en la línea de salida votaron a favor de hacerlo esta mañana, así que es una sensación muy fuerte. Espero que se haya escuchado”, agregó. Y manifestó sobre el objetivo: “Espero que esto inicie el diálogo con la UCI y que se establezca un estándar centralizado para todas estas carreras sobre cómo implementar las medidas de seguridad. Ojalá podamos poner esto en marcha”.
Pidcock compartió la misma opinión: “Dados los acontecimientos, creo que existe un consenso en el pelotón de que se está haciendo muy poco, sobre todo por parte de la UCI”, explicó Pidcock al periodistas Daniel Benson. “Nos hemos unido para demostrar nuestro descontento. No queríamos interrumpir la carrera ni molestar a los organizadores, pero sí queríamos hacer oír nuestra fuerza como ciclistas y que se escuchara nuestra voz”. Incluso Pidcock insistió en que si algunas carreras tienen que desaparecer del calendario por no poder solventar los costos de seguridad, habrá que hacerlo. “Si eso significa que perdemos ciertas carreras, entonces es un cambio necesario”, opinó. ”No podemos competir en lugares que no son seguros”.
En el grupo se propuso una pausa de cinco minutos en la línea de salida. “Estuvo bien, estuvo genial. Cuando nos reunimos, creo que, pase lo que pase, deberíamos apoyarlo”, indicó Bennett.
Una protesta unánime
Aparentemente no hubo ninguna disidencia en la decisión. Una cuestión que sorprende pues, en el pasado, algunos equipos se manifestaban reacios a apoyar decisiones del género, especialmente en los equipos pequeños que reciben invitaciones. “Estábamos todos en fila. Los 25 equipos estaban hoy en fila”, dijo Fausto Masnada, representante de WhatsApp de uno de esos equipos, MBH Bank CSB Telecom Fort. “Recibí una petición de algunos de los ciclistas más importantes del pelotón, y lo que hicimos tiene sentido. A veces, simplemente necesitamos demostrar que los ciclistas tienen el poder de decidir este tipo de cosas”. Se buscó que haya secretismo para evitar que la protesta se diluyera o que la organización o la UCI presionaran para que no se lleve a cabo.
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Antes del inicio de Lombardía, Pidcock, Evenepoel y Giulio Ciccone conversaron con el director de RCS, Luca Guercilena. Ciccone era el representante de Lidl-Trek y conocía perfectamente a Guercilena que fue su jefe por años en la escuadra. RCS le otorgó el micrófono a Evenepoel para el discurso. “Les preguntamos: ‘¿Tienen alguna declaración?’ Y respondieron: ‘Ahora mismo estamos publicando en línea’. Entonces les dijimos: ‘De acuerdo, es mejor que lo expliquen ustedes, porque de lo contrario la gente que está allí no lo entenderá'”, dijo Guercilena. “Entonces, lo que hizo fue muy justo: tomó el micrófono y explicó al público lo que estaba sucediendo. Tanto nosotros como el público, al final, lo apoyamos plenamente”.
Los corredores elogiaron a Evenepoel pues se trató de un discurso improvisado. “Un líder, un campeón”, dijo Masnada. “No estaba previsto que hablara”, manifestó, por su parte, Bennett. “Básicamente, me preguntaron: ‘¿Qué demonios están haciendo?’. Miré a Remco y él me miró con cara de ‘¡Argh!’… Creo que lo hizo bien”.
“Queríamos dejar en claro que no podemos seguir así”
“Teniendo en cuenta lo que hemos pasado como equipo (NdR: Finlay Tarling corrió en el equipo de desarrollo del NSN de Bennett], creo que es una locura que algo así pueda suceder, algo en lo que pensamos todos los días, y que todavía haya coches en las carreteras”. “No tengo nada en contra de RCS. En las tres carreras en las que participamos donde hubo incidentes con vehículos, ninguna era de RCS. RCS organiza un gran evento, no tengo nada en contra de RCS, pero sí utilizamos su plataforma para transmitir el mensaje. Simplemente espero que sirva de algo”.
“Nos ha afectado bastante. Es terrible, de verdad, podría haber sido mucho peor, y si la gente viera las imágenes, si hubiera habido una cámara allí, se quedarían realmente impactados por la gravedad de la situación”, contó por su parte Donovan, que fue testigo del incidente en Tre Valli que sufrieron sus compañeros de escuadra, Tom Gloag y Marcel Camprubí.
“Había que decir algo. No queríamos estropear nada. Entendemos lo difícil que es para los organizadores, así que no queríamos hacer ninguna tontería y arruinar un año de planificación, sino simplemente dejar claro que no podemos seguir así y que la UCI y los organizadores de la carrera no tolerarán competir en condiciones inseguras”, completó el británico. ¿Reaccionará la UCI ante esta situación? Por los antecedentes, suena dudoso. El próximo paso para el pelotón será directamente paralizar las carreras en curso en caso de que estas gravísimas fallas vuelvan a ocurrir.
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