Amargura y furia de los velocistas contra las motos: “Fue una farsa”

El tren de Lidl-Trek con Max Walscheid a la cabeza intenta alcanzar a la fuga en la etapa 15 del Giro d`Italia El tren de Lidl-Trek con

En este Giro d`Italia 2026, el recorrido presenta contadas oportunidades para los velocistas: la de hoy era apenas la cuarta de cinco etapas seguras para las ruedas veloces. No obstante, un mal cálculo de los trenes derivó en que la fuga se quedara con el triunfo con Fredrik Dversnes (Uno-X). Las escuadras cuestionan la presunta ayuda que recibieron los escapados y apuntaron directamente contra las motos.

Amargura y furia de los velocistas contra las motos: “Fue una farsa”

Uno de los equipos que más alzó la voz es Lidl-Trek: Jonathan Milan no solo prácticamente ya no tiene chances para ganar la malla ciclamino sino que, en 15 días de competencias, aún no ganó una sola etapa, siendo el favorito entre los velocistas antes de la carrera. La presión es altísima en el equipo que hoy volvió a mostrar falencias, recurriendo incluso a su líder para la general, Derek Gee, en las tareas de relevo. Milan terminó en un lejano decimocuarto lugar, incluso lejos del quinto puesto de Paul Magnier (Soudal – QuickStep) que ganó el embalaje del pelotón. Una de las grandes decepciones de este Giro hasta el momento.

“La escapada fue impresionante”, comentó Milan a Eurosport tras la llegada. “Fuimos a toda velocidad, nos esforzamos mucho por alcanzarlos, pero no lo conseguimos . Agradezco al equipo su esfuerzo, incluido Derek, pero no pudimos neutralizar la escapada”.

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“Íbamos a 50 km/h y no lográbamos recortarles”

El alemán Tim Torn Teutenberg, que forma parte del tren de Milan, no fue tan diplomático como su líder y acusó directamente a la organización: “ Creo que todo aquel que sigue el ciclismo sabe que hoy ha sido una farsa. Un ejemplo negativo de cómo se puede influir en el desarrollo de una carrera”.

El ciclista señaló que no lograban recortar distancias a la fuga pese a ir a 50 km/h, lo cual evidenciaría el “motorpacing”. “Creo que las motos les ayudaron, ya que estaban demasiado cerca de los escapados. Esto alteró el final. Creo que debemos tener un debate serio sobre cómo influyen en la carrera”. Max Walscheid, uno de los dos lanzadores de Milan, también se mostró frustrado. “Para ser sincero, me quedo sin palabras”, declaró Walscheid a Eurosport. “Hoy teníamos muchas ganas de aprovechar esta oportunidad y, lo siento, pero las motos nos la arrebataron. Es increíble”.

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¿Motorpacing o mal cálculo?

El alemán insistió en que el pelotón había hecho más que suficiente para neutralizar la escapada en condiciones normales. Según él, los equipos perseguidores estuvieron rodando a toda velocidad durante toda la jornada. “Sé de lo que soy capaz. Sé lo que hicieron los demás y puedo ver los números en mi pantalla. Sé lo mucho que puedo esforzarme en una contrarreloj en llano. Lo vimos aquí y es imposible mantenerse al margen. Lo siento”. “Creo que nunca bajamos de los 50 kilómetros por hora en todo el día y dimos el máximo”, agregó. La etapa fue efectivamente la más veloz de la historia del Giro con un promedio de 51,4 kilómetros por hora.

Otro de los que se quejó fue Elmar Reinders, lanzador de Dylan Groenewegen en Unibet Rose Rockets. “Sé por qué no lo logramos, pero mejor no lo digo. “¿Cuál fue la razón? Un motor potente. Gastamos treinta corredores en la persecución, pero ni siquiera así pudimos alcanzar a los líderes. Ninguno de los equipos tenía corredores de apoyo al final. Esto es particularmente frustrante, porque esperábamos esprintar y estar cerca de la victoria”, manifestó. La próxima oportunidad segura para los velocistas será en Roma en la etapa 21. Enterate aquí de los escenarios para la batalla de la malla ciclamino en la última semana de carrera.


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